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De las cosas que no te dije La escritura puede ser una forma de catarsis, un método
para lidiar con la ausencia. Este texto —mitad reflexivo,
mitad lírico— lo demuestra, haciendo gala de un gran
poder expresivo.
caminan alzadas del suelo: inalcanzables. Etéreas. A diez que la vida es bue na, que hay bullicio y hay niños gritones mover me có modamente. Vayamos al Museo de Arte
centímetros de la tierra. Estuve a punto de comprarlos. y hay cuentas que pagar pero que es buena en el fondo, Moderno a ver paredes blancas. Por favor. Desde que es
Luego recordé cuando me torcí el tobillo y desistí. No seré buena de ver. Una vida recomendable... como un libro... un cribo ha blo de ti. Desde la primer nota de mi cuaderno
femenina. Seré yo. Como sea. Juego mi corazón en cada espectáculo masivo... una canción que nos llega y se mete de prima ria. Sin conocerte te escribía siempre. Desde ya.
ocasión que me compro zapatos. Una amiga mía me co den tro. Este hombre creyó que nadie lo comprendía. Que Porque era importante tomarte en cuenta. Tomarte so
rrige cuando hablo, por si conjugo mal y eso. Para eso son no sabrían nunca leer lo, que aparecería en las leyendas de bre todo. Esto no se va, me lleva a lugares extraños. A
los amigos: para la corrección lingüística y el préstamo de sus amigos y sería lo in visible, lo impronunciable por aban veces no estás ahí. Raro, ¿no?, escribir si no estás, a pesar
dinero. Ah, y para que rieguen las plantas cuando salimos dono de hogar. Este hombre se pintó a colores un barco de que no estás o quizá por ello mismo, escribir. Decir te
de viaje. Otra cosa que estuve a punto de comprar hoy: en un brazo y pen só en el mar que habita. A este hombre que. Finalmente. Hemos llegado a un punto. Una línea
un cachorro de labrador. Color claro. Pero no lo hice. Ni lo mueve el amor —¿y no a todos? —. A mí me mueve con tinua en la carretera. No hay letreros. Uno conduce y
zapatos ni cachorro. Libre de femineidad y de maternidad. algo más: esta charla que no termina aun cuan do ya quiero ve avanzar el velocímetro. Pone la radio. La mis ma can
Es una pena. En verdad. Yo quería ser una mujer alzada que termine. Me doy cuenta de que hablo al aire. Y el aire ción desde la última vez que encendimos la radio. Creo
en los tacones y pasear al perro dos veces al día. Me verían no tiene forma. Lo que digo, tampoco. No escribo, relato recordar. Esto no es un conjuro/es un ejercicio de memo
de otra forma. Una mujer. Una mujermadredeperro. cartas amorosas. Tú parado ahí sin algo que te empuje ni al ria. Un souvenir mnemotécnico. Escribo para mis amigos.
¿Qué más se puede pedir? ¿Para qué madres en tiempos frente ni al centro ni a mí. Te digo ven. Te digo ven. Mi amiga embarazada de tres meses. La ca ra se le llena
nerviosos? Una mujer temblorosa sujetando la correa de Te quiero para hacerme con tu pelo un prendedor. de otra persona cuando habla. Mis ami gos de lejos. Mis
un cachorro entusiasta. Una mujerbestia. Ser feliz en el ¿Sabes qué amo de un hombre? Que dedique cancio amigos de tomar el té a la vuelta de la casa. Mis amigos
absurdo goce de los parques perrunos. ¿Cómo no se me nes. Que envejezca. Que tenga arrugas y canas y sobrepe chantajistas. Mis amigos posesivos. Mis amantes que se
ocurrió antes? Sí, atajos para la felicidad. Sí, a todo sí. Ol so. Que sepa llegar a todas partes. Que arda. Que no sepa van y luego vuelven sin expli car nada. Se quitan la ropa
vidémonos de los no. Pasaré la tarde en el centro comer vivir de otra manera que como vive. porque es así la historia: nos une la desnudez y la carencia
cial, comiendo helados y mirando vitri nas. Comparando Cuando converso me doy. Es mi manera de darme. de relatos. Mis maestros. Mis amigos homosexuales.
los centímetros que me sepa ran de los maniquíes sin ca No siempre me cachan cuando caigo. El suelo no es el Escribo para las paredes del cuarto. Cuatro paredes. Vi
Por Brenda Ríos beza. Recordando como pueda las tantas razones del vivir. fin: hay más abajo. vimos en cuadros/rectángulos. Por si no lo ha bías no tado:
El alma de las cosas, pienso en eso cuando cierro esto, las casas son cajas con o sin cortinas. Cajas de zapatos a es
Palabras milagritos el alma de las cosas tiene más abajo. cala. Corrijo tareas. Señalo las faltas de or tografía. Preparo
La escritura es un despliegue de ausencia Que esto llega a su fin. ¿O pensabas que esta ría aquí in los enunciadores gramaticales. Y sal drán a ganarse la vida. Y
El interlocutor de todo esto eres tú. Sin ti no habría es definidamente esperando algo de ti? La gen te agota. Ruido blanco saldrán a mejorar el mundo que les rodea. Y saldrán de sus
critura; esta escritura que ensayo. Y no tienes que mover Es necesaria pero agota. Ante todo soy un a nimal que Esto que te escribo/te digo es un conjuro. Porque las pa cajas a vivir. Pensarán que todo es posible y son tan jóvenes.
un solo dedo para ello. La escritura es un despliegue de habla. Considero el discurso una mane ra de perma labras mueven cosas. Mueven labios, mue ven a no creer. Si te contara. Son tan jóvenes que asustan. Comienzan por
ausencia. Escribo porque no te tengo. Sustituyo lo que necer, mgghhjjj. Dejar palabras en los de más, pa labras Mueven a dar sesiones de fe, una fe abierta y clara.Se el reproche. Ahí está el verdadero encuentro generacional:
eres por palabras que no son nada. Armo los puentes invi recuerditos, palabrasmilagritosdelasolapa. En ti he trataba, decía, de que alguien, digamos tú, viniera, oliera entre ellos y yo, el reproche. Te decía entonces: un cristal
si bles de mí hacia ti. Cándidos, enredados puentes. Se es colgado todas éstas. Sí, ya lo sé, pues tam po co es peras que el pelo recién cortado y durmiera sin sueños. Durmiera en los ojos a nuncia que vienes a lo lejos. Abro los ojos y el
cri be porque no se puede uno desplazar en la pre sen cia. sean perfectas ¿no? Son las que surgie ron. Lue go vendrán nochesblancas, nochesparedes, no chespáginassin lengua je es tan breve y de naturaleza tan esquiva... Vienes
Se escri be porque el cuerpo no se posee. La escritura es la otras más certeras y apro piadas, cuan do ya no las necesite. letras. Yo estaría ahí, en algún si tio del sueño. Emplaza y sigo aquí, donde estaba la última vez. Escribiendo por
inmanencia del deseo. No es placentero necesaria mente el Así pasa siempre. ¿Has per dido al go al guna vez? Y lo bus da. A destiempo como las cosas que en verdad importan. que no sé hacer otra cosa. Y te entrego el cuaderno que es
crecer de estos diarios de obladiobladá. Por eso digo, de cas y lo buscas y aparece cuando ya es tabas decidido a no El amor tiene un asunto de ritmo y de pausa y de pésima mi manera muy particular de entregarme, así, que dito, sin
este tiempo, el nuestro, hacia la mu erte haga mos puentes. encontrarlo, cuando ya lo ha bí as des pedido fielmente está sincronización. Una estación de ra dio lejana, vamos, por decirte nada más ni aclararte nada, ni decirte que lo que ho
Antes de que se caigan los es ce na rios de lo verídico. Si de nuevo, dispuesto el obje to a perderse cuando menos lo decirlo así. No hay manera de oír claramente lo que se jeas soy yo. Aunque eso creo que lo sabes. Y si no, qué más
digo agua, ¿beberé? Las persianas de ár bol proyectan som piensas. Las palabras son animalitos escurridizos. Atrás de dice: ruido blanco. Ruido de pa red. De sábana de hotel. da. De todas formas se trataba de ti y sólo de ti. Siempre fue
bras a rayas en la estancia. Pre sencia rayada del sol de la los muebles, aba jo del refri, en la pared del centro de la Un ruido presente hasta que por fin lo apagas y escuchas de ti. Ahí está: el final del fi nal de todo.
una de la tarde. He pa sa d o el día removiendo papeles. Fre estufa, las ori llas inaccesibles donde nadie nunca limpia, las la ausencia de ruido. Yo es taría ahí. Y mi presencia sería
gando pla tos. Cuen to los platos: doce en total. Dos a rayas. cornisas, el lado que no vemos de las cortinas. Al momen to todo. Una avalan cha de éxitos. La película que recién se
El horno de la estufa es una pantalla monótona. Lo más de la ne ce sidad es que no están disponibles, juegan a no ser estrena. Ya que te tengo qué hago. Mgghjjjj. Empezar. Brenda extraña el mar, vive en un tercer piso sobre la Ciudad de México, no puede des-
intere sante de la semana: probarme unos zapatos altos. De vistas. Juegan en el instante en que tu men te está en blan co Digo: esto se tra ta de escribirte cosas que no te dije, que velarse mucho y algunas veces escribe. le dijeron que no se puede vivir de escribir y, claro,
cuero, con una flor en el borde. Femeninos. Lo que tiene y tu boca abierta y nada sale de ahí, ni las mos cas. Ha bía un dejé a medias, que pensé decirte pero no pude o no hubo tenían toda la razón. así que acepta trabajos de leer ajeno. a eso se le llama elegante-
flores suele ser femenino. Mujer: flor: femenino. Sencillo hombre una vez que pen só que iba a estar so lo pero un día tiempo. Pensa ba lo que dirías. Una conversación vacía la mente free lance. a decir verdad, escribir no tiene que ver con la elegancia pero eso, claro
el orden de ideas. Se refleja también en que las mujeres desemana se casa y tie ne una boda en un jardín y siente mía. Una obra a bierta. Demasiado contemporánea para está, es otro lugar común.
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