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Espejo de ideas








                   uchas veces callamos porque los sucesos nos  Nada más ni nada menos, ése que ha sido definido por los
 ¿Para qué escribimos? ¿De qué sirven las palabras?    dejan  sin  aliento,  robándonos  las  palabras…  estudiosos como un viaje astral en el que la concien cia, el
 ¿Son acaso puentes, llaves, armas… para darle sentido al mundo    MLas emociones atenazan la garganta, los colo­  entendimiento y el intelecto, liberados de su carga ma­
 y derrotar el vacío y el silencio que lo amenazan?  res se suben a la cara, algunas veces por impoten cia o rabia  terial humana, vagan en estado puro y acce den a la con­
          y otras por vergüenza o turbación. La cabeza se trastorna  templación del mundo de las ideas; más aún. in teractúan
          y se abisma en un vértigo de ideas e imágenes que crean  aristotélicamente con los fenómenos y la materia prima,
 Por Victoria Núñez  nuestras peores pesadillas o lo más memorable de nuestros  la sustancia y sus accidentes; texto en el que Sor Juana
          sueños. Pero esas ideas sublimes o aberrantes no cesan, no  apegada a la tradición escolásti ca sostiene la preeminencia
          nos sueltan, enton ces sabemos que necesitamos vaciarnos,  del saber revelado frente a las tentativas erróneas del co­
          ponernos en claro, por eso escribimos.         nocimiento científi co humano.
            No obstante, hay quienes escriben por ne cesidad: es   Sor Juana nos dice que el saber en su más alta expre­
          el modus vivendi de periodis tas, co municado res o maes­  sión es lo que encauza el devenir de su escritura, su más
          tros; otros transcriben por encargo como las se cretarias,  grande anhelo consiste en acceder al conocimien  to pro­
          mi entras que algunos más e laboran lo que otros firman  fundo del universo conocido y por conocer a través de la
          como  propio,  pienso  en  los  asistentes  y  los negros.  Hay  filosofía y de la teología. Ahí tenemos un motivo po deroso
          quien es cribe a pie forzado, desafío que consis   te en vencer  para escribir, emborronar algunas ideas en busca de escla­
          la dificultad a fin de obtener mayor mé ri to en lo escrito,  recer nuestros pensamientos, repensar lo que antes creía­
          así sucedía entre los cortesanos en los Siglos de Oro espa­  mos y ahora vemos de modo distinto. Es cri bir para saber,
          ñol. Ejercicios en los que eran dies tros y entretenían sus  debatir y construir un nuevo conocimiento.
          ocios Que vedo o Góngora, gracias a la generosidad de sus   De este modo la escritura es una llave que abre las cosas,
          mecenas, mientras que el prolífi  co Lope de Vega era de los  las ideas, las mentes. Sin embargo, me dirán uste des: ¿qué
          escasos que vivía de la pluma. Otros, en cambio, hacen de  pasa con aquéllos que siendo considera  dos en su tiempo sa­
          la escritura un oficio y se convierten en esos cagatintas o  bios y maestros no escribieron, qué hay con esas culturas
          “escribidores”, de los que con tan diestra ironía nos cuenta  milenarias cuyo conocimiento ha sido trans mitido a través
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          Vargas Llosa al na rrarnos las andanzas con la tía Julia .   de la oralidad y algunos tipos de re  gistro que aún no pueden
            A través de lo que todos ellos hacen pareciera que la  considerarse nada más que mnemotécnicos? De la mayo­
          escritura no es más que una exhibici ón de habilidades y  ría de ellos ni siquiera un nombre nos ha llegado, de otros
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          destrezas cuasi histriónicas, un despliegue de artilugios  y  apenas tene mos re ferencia de algún fragmento de sus ideas.
          tramoyas. Escri bir para darse a notar, para obte ner reco­  Del resto son otros quienes han transcrito, interpretado y
          nocimiento y for tuna, ser el escritor de moda, un enfant  traducido lo que consideran relevante, sin que tengamos la
          terrible, el nuevo Premio Nobel, el gran autor, erudito, es­  fuente ni la referencia originaria, las más de las veces son
          pecialista en la materia… toda una autori dad. “¡Vanidad  sólo som bras y esbozos, rumores y demasiadas dudas.
          de vanidades!”                                    Así, la escritura parece ardua labor de arqueólo gos, fi­
            Pero detrás de esos coqueteos con la fama y el aplauso,  lólogos y antropólogos, que deben reconstruir y descifrar
          de esos escarceos con la admiraci ón y el éxito, ¿qué exis­  mensajes crípticos. En ese proceso algo de su sentido se per­
          te?, ¿qué nos impulsa a escribir? Dejando aparte toda falsa  derá, aunque también se enriquece, porque el pensamiento
          modestia, muy a la usanza de su época, sor Juana Inés de  sigue vivo, se trastoca para trans formarse. Ante semejantes
          la Cruz nos pone a mano una oportu na y sensata razón  circunstancias hay quienes escriben para recuperar el senti­
          cu ando en su Respuesta a Sor Filotea a firma: “yo nunca he  do, resca tar su contexto y divulgar la lectura de textos an­
          escrito cosa alguna por mi voluntad, sino por ruegos y pre­  tiguos o com plejos. Esos comentarios y ediciones críticas,
          ceptos ajenos […] no me acuerdo de haber escrito por mi  con pró  logos y estudios preliminares permiten entender y
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          gusto si no es un papelillo que llaman El sueño” . ¡El sueño!  con  textualizar  obras  pertenecientes  a  épocas  remotas  es ­
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          1   Vargas llosa, Mario. La tía Julia y el escribidor. seix Barral, Barcelona, Caracas, México; 1977.  común de los lectores.
          2   (del lat. <ars,artis>, habilidad, y <lúgěre>, llorar, con influencia semántica de “artificio”  y  “arte-  La escritura entonces se convierte en un puente que se
          facto”; desp.) m. Mecanismo o artefacto, especialmente si es complicado. Moliner, María. T. i. Gredos,   tiende en el tiempo y entre las lenguas, es un ariete que ven­
          Madrid, 1998; p. 263. Diccionario de uso del español.
          3   Paz, Octavio. “6. Primero sueño” en Sor Juana Inés de la Cruz o Las trampas de la fe. México, Fondo   ce las resistencias y allana el terreno para pe netrar en las pa­
          de Cultura económica,1983; p.469.              labras. Pero hay que tener presente que esos intermediarios
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