Page 52 - P07
P. 52

nos dan su propia versi ón acerca de ciertos temas y autores,  otro modo lo otro, para dialo gar y debatir con los otros. El   buscando protección en ella; no se deslizará lo mismo que   Inmerso en la desolación, agotado por el absur do y la
                   a quienes no lee mos directamente porque los consideramos  acto de leer y el de escri bir son contiguos y se retroalimen­  un animal furtivo, temeroso de la re  primenda, de la orden   mediocridad  utilitaria,  el  poeta  libera  las  palabras  de  su
                   demasia do  complicados,  como  Ovidio,  Dante,  Góngora,  tan, a través de ellos el orden y el rigor esclarecen esa bruma   que jamás acierta a interpretar, de la pregunta para la que no  cárcel, renuncia a las falaces ganancias del tiempo (Time
                   Foucault, Marx, Heidegger, Pierce… ya toparemos con le­  dispersa y la hacen evidencia en la que las ideas se con­  tiene más que respuestas i nadecuadas y balbucientes. Ya no se   is Money, Money is Time) y se deja penetrar por el tiempo
                   tra y ampliaremos esta lista.                  templan y se vu  elven sobre sí mismas. El punto de partida      detendrá ante el amo sin atreverse a levantar los ojos. Cuan­  telúrico. Su solitaria condici ón cre ativa lo lleva lejos, a un
                     Esos autores de textos difíciles siguen vigentes porque  puede ser el orden o el caos, la duda o la certidumbre, el   do este indio hable ya no lo hará con una vocecilla de ratón,  espacio sin tiempo en el que en cuentra un rebaño de pala­
                   han fundado escuelas, doctrinas y dis ciplinas que conforman  error o la cos tumbre, el ensayo o la norma. El pensamiento   adelgazada hasta lo increíble ‘para no faltar al respeto’. Usará  bras para pastar. La otra escritura, la del lenguaje poético,
                   nuestro pensamiento y cultura actuales; de hecho, algunos  fluye, se disemina para concretarse en nuevos sedimentos de   el tono normal y, si ha aprendido español, no se re catará de   nombra la esencia de las cosas de la vida y revierte el orden
                   de ellos aún siguen sin ser com prendidos cabalmente, como  sentido. Parafraseando a Descartes: Discurre, luego es cribe,   usarlo ante los caxlanes. Ya no será un delito dirigirse al pa­  ajeno impues to por los hombres, eso que ellos llaman “reali­
                   decía Nietzsche, se trata de autores póstumos. No obstante,  pesando, discriminando, midiendo y contando.       trón como a cualquier otro hombre. 8         dad”, “verdad”, “necesidad” y “utilidad”. La reflexión poética
                   apoyarnos en sus divulgadores, en textos que los hagan más   Escribir es repensar, construir la realidad en la que esta­                                     transgre de todos los límites y universaliza el sentir, se abre
                   senci llos, es sólo el primer paso para leerlos directamen te,  mos inmersos, asir con las palabras lo externo, lo ver tiginoso,   Impostura que quiebra desde dentro condenándonos al  paso entre la espesura de nuestra imprecisa nebulosa inte­
                   pues ese placer intelectual sólo puedes experimentarlo tú  lo inmenso y lo minúsculo para convertirlo en sustancia y   áspero silencio y al vacío. Despojados de identidad propia,  rior y la transforma en bruma pluvial que se precipita en un
                   mismo. Y aunque eso de escribir sobre la lectu ra es “harina  materia prima del pensamiento. Valéry dice que escribir es   nos  maquilan  un  discurso  y  un  comportamiento  a  modo  torrente de palabras penetrando la aridez del des consuelo.
                                                                                                                                                                9
                   de otro costal”, bien pudiera ser una buena razón para re­  el intento de otorgar cierta e xistencia, cierta duración per­  que somete la voluntad al prêt-à-porter  de los mass me-  Abrazado de la cauda de su hallazgo el poeta discurre y sin
                                                                                                  5
                   considerar las motivaciones de la propia escritura.   manente, a algunos fe nómenos pasajeros.  Pero se trata de   dia. Los ojos y las palabras se nos gastan luchando entre la  buscar encuentra, siente, sueña, supone, construye y obser­
                                                                                                                                                                                  12
                     La otra posibilidad es abstenerse. El reverso de la es­  ir más allá, afinar los pensamientos, precisarlos, para que   indolencia y la ceguera co tidiana. Encarcelamos al lenguaje  va.
                   critura es su negación, negarse a escribir sobre algo útil,  sean accesi bles a los otros. Entonces requerimos de estra­  en lo predeci ble, impregnamos nuestro sustento de clichés y
                   negar el carácter instrumental de la palabra y aún así es­  tegias para fijarlos y comunicarlos, es ahí que la escritura   slogans pro venientes de neolenguas promisorias de un mundo   […] mi paracaídas cae de sueño en sueño por los espacios de
                                                                                                                                                        10
                   cribir precisamente desde esa negación. Así le hace decir  ya no consiste en desahogos, juegos de ingenio y audaci as   feliz que no alcanza para todos . Ante esto sólo queda alzar   la muerte. […] se enredó en una estrella apagada que seguía
                   Amin Maalouf al poeta persa Omar Jayyám en un diálogo  métricas o sintácticas, ni emborronar notas y hacer pa pelillos.   la propia voz. El dolor más profundo, la tarea más arriesgada,   su órbi ta concienzudamente, como si ignorara la inutilidad
                   que sostiene con el Gran Cadí chafeita, hacia el año 1072,  Es un arte que “supone una organización del espíritu que   la impotencia más atroz, sólo pueden ex presarse con el alari­  de sus esfuerzos. […] Tomo mi paracaídas, y del borde de
                   en la novela Samarcanda:                       permita retomar de mil modos la ‘idea’ y volver a pensarla     do desgarrado que deja sin aliento y emerge de la entraña de   mi estrella en marcha, me lanzo a la atmósfera del últi mo
                                                                                                               6                                                                         13
                                                                  hasta encontrar un diseño de palabras que le sea favorable”.   la herida, lenguaje primigenio, semilla de todas las lenguas,   suspiro.
                     —No pienso que haya un libro último en esos campos [me­  En  última  instancia,escribimos  porque  algo  nos   en el que no hay virtuosismo ni técnica que valga.
                     dicina, astrología, matemáticas, física y metafísica] y precisa­  e mociona, nos rebasa. La escritura es vital y devasta, per­  La palabra escrita deja de ser instrumen to co muni cativo   Escribimos  porque  hallamos  una  estrella  propia  y  su
                     mente por eso hasta el presente me he contentado con leer  mite la catarsis y el exorcismo de los dolores y de los de­  para transformar tanto su sentido como su intención. En ella  luz palpitante nos muestra una inmensidad que recorrer. El
                     y aprender, sin escribir nada yo mismo. […] Consideremos a  monios íntimos. Así nos reconocemos en las pala  bras de   cada ser humano se reencuen  tra con su soledad y enfrenta  leitmotiv deviene según tu propia voz y tus circunstancias.
                     los antiguos, los griegos, los indios y los musulmanes que me  los otros:                                   su destino, sin paliativos ni re fugio, en carne viva. Esta escri­  Plasma esas palabras con el pulso y la sangre que nos hacen
                     han precedido. Ellos han escrito profusamente sobre todas esas                                              tura nos aproxima cada vez más a las ruba’iyyat de Jayyám,  ser otros. Atrévete a incursionar en el universo de la palabra
                     disciplinas. Si repito lo que han dicho, mi trabajo es superfluo;   Toda  la  noche  permaneció  el  Gaviero  en  do lorosa  vigilia,   a la poesía. La es critura es necesidad profunda. Escribimos,  escrita, disipa tu propia nebulosa interior de emociones y
                     si les contradigo, como constantemente estoy tentado de hacer,   esperando, temiendo el derrumbe de su ser, su naufragio en   estallamos y morimos ante la indolencia del resto que calla:  dudas, sensaciones y duelo, porvenir y melancolía. Vuelve
                     otros vendrán después de mí para contradecirme. ¿Qué queda­  las girantes aguas de la demen cia. De estas amargas horas de                                 al comienzo, vincula tu razón con tu intuición. ¡Escribir li­
                     rá mañana de los escritos de los sabios? Solamente las críticas   insomnio le quedó al Gaviero una secreta herida de la que   Tanto dolor se agrupa en mi costado,  bera! Permite decir todo aquello que la voz se calla. Con la
                     hacia aquellos que les han precedido. Se recuerda lo que des­  manaba en ocasiones la tenue linfa de un miedo secreto e   que por doler me duele hasta el aliento.  palabra penetro lenta y amorosamente la entraña del orbe
                     truyeron de la teoría de los otros, pero lo que desarrollan ellos   innombrable. 7                            Un manotazo duro, un golpe helado,           mientras:
                     mismos será indefectiblemente destruido, ridiculizado incluso,                                                un hachazo invisible y homicida,
                     por aquellos que vengan después. Ésta es la ley de la ciencia; la    Ante lo que nos abate, la palabra se yergue defensiva,   un empujón brutal te ha derribado.  Me doy al barro para renacer en las hierbas que amo […] Si
                     poesía no conoce semejante ley, no niega jamás aquello que la  es grito y gemido.                             No hay extensión más grande que mi herida,      no me halláis en un punto, buscadme en otro, ¡Yo estoy en
                     ha precedido y lo que la sigue jamás la niega, atraviesa los siglos   Escribimos ante las injusticias más grandes que nos   lloro mi desventura y sus conjuntos  algún lado, esperándoos! 14
                     con toda tranquilidad: por eso escribo mis ruba’iyyat. ¿Sabes lo  sublevan, para darle palabras a aquellos a quienes dejaron   y siento más tu muerte que mi vida.
                     que me fascina de las ciencias? Que encuentro en ellas la supre­  sin voz y despojaron de su lengua. Para decir su dolor, rela­  […]
                     ma poesía: con las matemáticas, el vértigo embriagador de los  tamos su historia. Que no se olvide que los han obligado a   Quiero escarbar la tierra con los dientes,
                     números; con la astronomía, el enigmático susurro del universo.  concebir el mundo y nombrar lo con lengua ajena, inmer­  quiero apartar la tierra parte a parte
                     Pero ¡por favor que no me hablen de verdad! 4  sos en una densa nebulosa de incomprensión e ignominia         a dentelladas secas y calientes. 11
                                                                  que nos oprime por igual:
                                                                                                                                                                                12  Cfr. savater, Fernando. “la soledad solidaria del poeta” en la tarea del héroe (elementos para una
                     Ya no se trata de certezas ni de verdades absolutas, de   El indio, igualado, alzado por una disposición del gobierno,
                                                                                                                                 8   Castellanos, rosario. Oficio de tinieblas. joaquín Mortiz, México, 1977; p. 150.  ética trágica) Taurus, Madrid, 1981; p. 258.
                   dogmas, ni infalibilidad, sino de tender puentes entre ideas,   ya no andará como ahora, siempre pega do a la pared, como   9   expresión francesa que significa «listo para llevar». se refiere a las prendas de moda que se ven en   13  Huidobro, Vicente. Altazor y Temblor de cielo. CONaCUlTa, México, 2009; pp. 25-27.
                   personas, teorías, tradiciones y culturas: lo que hay son in­                                                 la calle a diario, producidas en serie con patrones que se repiten en función de la demanda.   14  Whitman, Walt. Hojas de hierba. Selección. Fontamara, México, 1989; p. 126.
                                                                                                                                 10  su propósito “es acotar las potencialidades del pensamiento, estrechar el radio de acción de la
                   fluencias. Al escribir retomamos lo anterior para decir de
                                                                  5   Véase Valéry, Paul. Notas sobre poesía. Universidad iberoamericana, México, 1995; p. 23.   mente. [... ] cada año el arsenal de palabras irá disminuyendo y la capacidad de la conciencia será más   Victoria otea los ocho rincones del cielo en busca de su Ítaca. Danza descalza entre las
                                                                  6   Valéry, op.cit.; p. 28.                                    pobre. Orwell, George. 1984. Grupo editorial Tomo, México, 2009; p.47.
                   4   Cf. Maalouf, amin. Samarcanda. alianza editorial, Madrid, 2008; pp. 45 y 46.   7   Mutis, Álvaro. Summa de Maqroll el Gaviero. Poesía 1948-1988. FCe, México, 1990; p. 117.  11  Hernández, Miguel. http://usuaris.tinet.cat/elebro/poe/mher/elegia.html (15 de mayo de 2011)  páginas de la literatura y las artes. Y suele arrojar botellas al mar.
      50                                                                                             Palabrijes 07 otoño 2011   Palabrijes 07 otoño 2011                                                                               51
   47   48   49   50   51   52   53   54   55   56   57