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aprender su lengua para poder leer y entender un texto en  con fidelidad. Algo parecido a lo que hacen los niños que   un número. Los trece días forma ban una unidad tam­  Este  famoso  documento  fue  elaborado  en  México­
                   inglés. Esto no ocurriría si se es cribiera el significado de la  aún no saben escribir y, deseosos de per tene cer al grupo   bién gobernada por una deidad. Todo este conjunto de   Tenochtitlan cuando la capital mexica recién había sido
                   palabra y no su sonido. Así podría surgir una escritura in­  de los letrados, llenan hojas con ga rabatos y les o torgan   fuerzas divinas numéricas influía en los acontecimien­  conquistada.  Sabemos  que  data  de  la  Colonia  porque
                   ternacional, semejante a lo que se aprecia en los aeropuer­  sentido. Es probable que los ma yas hicieran lo mismo. Esto   tos.  No  sorprende  que  solamen te  gente  especializada  muestra ciertos elementos de influencia europea, como
                   tos, donde sin impor tar cuál sea la lengua de las personas  indica un hecho que con firman los textos co loniales: que la   pudiera hacer las lecturas, que nunca fueron fijas, sino   los pliegues en el vestuario del sacerdote y las ce jas sobre
                   que pasan por allí, todos entienden los signos que indican  escritura era res petada por todos, pero ma nejada por unos   que dependían, a su vez, de quién, cuándo y para qué se   los ojos de los personajes. ¡En ningún códice pre hispánico
                   las escaleras, los te léfonos, los sanitarios, etcétera. Ésta es  cuantos. El pres tigio de la escritura con firmaba su origen   consultaran.                se pintaban las cejas!
                   la ventaja de las escrituras semasiológicas, que captan las pa­  divino, ya que los mayas atribuí an su invención a su dios   Por  desgracia,  de  los  miles  de  códices  que  se  ma­  La tira de la peregrinación pertenece al grupo de los có­
                   labras por su significado. Lo mismo hacían los antiguos  supre mo, Itzamnaah.                                 nufacturaron hoy se conservan menos de veinte, de los  dices llamados xiuhamatl, o sea annales (de xihuitl, “año”, y
                   mixte cos y mexicas: para escribir una palabra, simplemen­  En el México antiguo se elaboraban unos do cumentos   cuales sólo uno se encuentra en México y los demás es­  amatl, “libro”), que registraban año tras año los e ventos im­
                   te la dibujaban. Así que no nos debe sorprender que los  portátiles con largas tiras de papel amate o de piel de vena­  tán en Europa. La mayoría proviene de la Mixteca y tres  portantes. Éste compendió los 188 años de la gran migra­
                   me xicas  tuvieran  una  misma  palabra  (tlacuiloliztli)  para  do dobladas en forma de biom bo. Hoy en día los lla mamos   del área maya. Para ser precisos, hay un supues to códice  ción mexica desde su salida de una isla le  gendaria —según
                   in dicar dos acciones (“pintar” y “escribir”), ni el hecho de  códices.  Había  muchos  y  de  diversos  tipos.  Por  e jemplo,   maya más en la Ciudad de México, pero su autenticidad  algunas fuentes llamada Aztlan— has ta su llegada al gran
                   que podamos leer los antiguos códices que nos le garon esos  los de carácter dinástico e his tórico describen los li najes y   es cuestionada por algunos mayistas.  Valle de México. La historia que narra este documento con­
                   pueblos aunque sólo hablemos español. Sin em bargo, esto  cuentan las hazañas de los go bernantes. Entre éstos quizá                                         cluye abruptamente duran te la guerra que emprenden los
                   es imposible con los glifos mayas, que re gistran las sílabas  sobresalgan los cuatro que na rran la histori a del gobernante   III                          mexicas, por orden de Colhuacan, contra los xochimilcas,
                   en esas lenguas y, por lo tanto, para poder leerlos, necesita­  Ocho Venado, Garra de Jaguar, hijo de un sacerdote mix­  Cualquier libro sin lectores es un libro muerto. ¿Qué tal  en el preci so mo mento en que entregan al gobernante sacos
                   mos forzosamente conocerlas.                   teco que, graci as a sus hazañas béli cas, llegó a unificar bajo   si entras al exclusivo grupo de los que saben leer los có­  llenos de las orejas arrancadas a los conquistados.
                                                                  su man do gran parte de los pue blos de la Mixteca. Según      dices?, ¿qué tal si haces que en tu mente estos glifos re­  Te  proponemos  que  intentes  leer  la  primera  lámi na.
                                                                  los re latos, ¡tenía apenas ocho años cuando encabezó su pri­  cuperen su significado y transmitan el mensaje que han  Aunque  la  lectura  original  se  hacía  en  la  lengua  náhuatl
                                                                  mera campaña guerrera en la que con quistó seis ciudades!      guardado durante cinco siglos?                 que hablaban los habitantes de Tenochtitlan, tú haz lo en
                                                                  Los códices lo describen como un magnífi co ju gador del         Aquí presentamos la lámina 1 de La tira de la pere-  español. Primero mira y piensa en lo que te dicen los glifos,
                                                                  juego de pelota, un sacerdote que efectuaba sa crificios y un   grinación.                                    luego revisa la explicación que aquí enlistamos.
                                                                  nagual, es decir, alguien que po seía la ha bilidad de transfor­
                                                                  marse en otro ser; en el caso de Ocho Venado, en una bola
                                                                  de fuego. La histori  a cuen ta que este gran guerrero murió,
                                                                  como tantos otros, en la piedra de los sacrificios.
                                                                     Otros  libros  resumen  historias  sagradas,  como  el
                   ¿Y en Teotihuacan? Hasta hoy se han encontrado tan pocos ejemplos de escritura en Teotihuacan que   asombroso Códice Vindobonensis. Su complica do nom­
                   algunos estudiosos dudan de su existencia. No obstante, hay quien insiste en que ciertos dibujos teo-  bre no significa otra cosa que “el códice de Viena”, con
                   tihuacanos son glifos de escritura. Por ejemplo, Karl Taube afirma que, en el mu ral llamado Paraíso de
                   Tláloc, la representación de un personaje con una voluta sobre la cual aparece un ci empiés expresa el   lo cual se indica dónde se encuentra el día de hoy. En las
                   nombre de la danza que ejecu tan otros cuatro personajes, o sea, “la danza del ciempiés”.  páginas de piel de venado de este do cumento elaborado
                                                                  en la Mixteca se narra la histori a del origen del mun­
                   II                                             do y la fundación de los pueblos. Paso a paso se des­
                   El  desciframiento  de  los  glifos  mayas  cambió  casi  por  cribe cómo los dioses fundado res to maron la decisión
                   com pleto nuestra forma de interpretar la historia de su  de crear el mundo, procedieron a con cebir cada uno de
                   civilización. Si nos imaginamos el pasado como un túnel  sus elementos (días y noches, vida y muerte, animales
                   del tiempo que se hunde lentamente en la os curidad, en­  y plantas, y aun las enfermedades), re partieron el agua
                   tonces la escritura sería como la lámpara que lo ilumina  y establecieron los rituales que per mitían mantener el
                   haciendo legibles las formas. Al desci frar los glifos, los  mundo en orden y remediar las des gracias (las sequías,
                   gobernantes recuperaron sus nombres y cobraron sentido  por ejemplo). El códice mues tra que la preocupación de
                   los rituales en los que participa ban. Los mayas dejaron  los dioses por el mundo era enorme, ya que a cada rato
                   constancia, en las estelas, lápidas fu nerarias, tronos y  pá­  se reunían para discutir y sumar esfuerzos para perfec­
                   neles en los palacios, de los lina jes de los gobernantes, de  cionarlo.
                   las fechas de sus victorias y de im portantes rituales.  Otro grupo de códices que se conservan hasta nues­
                     En  la  cerámica  encontramos  a  veces  informaci ón  tros días son los tonalamatl, nombre que signifi ca “libro
                   prác tica. En un vaso del Río Azul se lee la inscripci ón  de los días”. Los antiguos mexicanos creí an que cada
                   “cacao”,  del  mismo  modo  que  muchos  recipien tes  en  día era regido por una deidad y, por ello, ad quiría las
                   nuestras  cocinas  llevan  etiquetas  que  indican  su  con­  características de su dios rector, así que ciertos días eran
                   tenido: “harina”, “sal”, “azúcar”.             propicios para unas acciones y otros, no. La consulta de
                     Además se han encontrado vasijas con escritu ra falsa,  estos libros debió ser difícil porque su sistema calendá­
                   es decir, con ornamentos que imitan las letras sin co piarlas  rico era muy complejo: cada día era a compañado por
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