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alguno de sus hijos o un pariente varón). Sólo a través de surgir entre los esposos, en el hogar, la mujer tenía un pa una mujer, en el más alto grado lo había alcanzado Queripe a
éste la mujer administraba su dote, lo cual era una causa de pel bien definido, tal como descri be Je nofonte (Económico, su muerte. A mis hijos ha dejado el recuerdo de su virtud.
que el matrimonio resulta ra tan importante para ella. Ade VII): 5. Glícera, hija de Tuclides. Lo que no es frecuente en una mujer,
más, si creemos a Platón (Leyes, 773), el matrimonio era el ser excelente a la vez que sensata, eso lo alcanzó Glícera.
cumplimiento de un deber para con los dioses, y la soltería La primera crianza de los hijos recién naci dos es propia de la
era vista en el hombre como un estado irregular, que algu casa; el cerner, amasar y cocer el pan, es pro pio de la casa; el La mayoría de los elogios hacia las mu jeres son térmi
nas ciu dades llegaban a castigar, y en la mujer como una escarmenar, hilar y devanar la la na para un vestido, es propio nos con valor moral de los cuales no es fácil tener un equi
des gracia indisimulable. Este hecho se ve reflejado en los de la casa. Las funciones de una casa, unas son interiores y valente exacto. Los voca blos que hablan de bondad, virtud,
epitafios, donde vemos la pena que causa a una mujer el otras exteriores, y ambas ne cesitan de trabajo y cuidado. La excelencia, sensatez o pru dencia, en realidad se refieren
hecho de no haber vivido el suficiente tiempo para ca sarse, Providencia crió a la mujer apta para las primeras y al hombre prácticamente a lo mis mo: a la obediencia a las conven
por ejemplo en los siguientes dos (194, 195): para las se gundas. ciones sociales, es de cir, a lo que la sociedad exigía de ellas:
estar casa das, cum plir sus deberes familiares, educar a los
1. Éste es el sepulcro de Frasiclea. Siempre me lla marán don- Entonces, lo que la mujer debía hacer para ganar se el hijos hasta de terminada edad, tener en orden su casa, ser
cella: en lugar de una boda los dioses me han asignado este calificativo de “buena esposa” era dedicarse a las cuestiones fieles y mos trar prudencia con su esposo y con la sociedad
nombre. internas del hogar. Su primera “tarea” era o cuparse de los hi (por ejemplo, no dar su opinión en público).
2. ¿Qué mortal puede tener un corazón tan duro que no de jos, los cuales consolidaban o le daban valor al matrimonio Es rara la mención de méritos más precisos en los epi
rrame lágrimas por ti, muchacha? En todo mo mento podías por dos razones principalmente: pri mero, para continuar tafios acerca de la mujer, lo que refleja el papel tan claro
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esperar alcanzar fama por tu belle za y virtud, Hediste , pero con el linaje de la familia y, se gundo, para que las riquezas que ésta tenía en la sociedad griega en ese mo mento o,
antes de la boda la juven tud has perdido. acumuladas no salieran de ella. Viendo el papel fundamen al menos, cómo los hombres pensa ban que debía de ser,
tal que tenían los hijos en el seno de la familia, podemos en lo cual responde a las palabras de Andrómaca (Eurípides,
Remarcamos las palabras doncella y mucha cha, que en tender los emotivos e pitafios que muestran el sufrimiento Andrómaca, 2078): “No es la belleza, mujer, sino las virtu
griego son la misma: Kópη /kóre/, porque es in teresante de una madre al perder un hijo, por ejemplo, uno dedica do des lo que agrada a los esposos”; idea que vemos plasmada
que este concepto más que referirse a la edad jo ven de la a una mujer que murió de tristeza (75): en el siguien te epitafio (77):
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mujer , denota el hecho de ser soltera (y virgen) ya que, para
designar a una mujer casada, se usaba la palabra γυνή /gui A Jenoclea, una buena mujer. En vida, Arquéstrate, hija de Lisandro, del demo de Pito, re Aquí debajo la tierra oculta a la buena nodriza de Hipós
né/, la cual, como vere mos, tenía implicaciones distintas en Dos hijas jóvenes ha dejado Jenoclea, hija de Nicarco, que en cibías los mayores elogios por tu carácter. Ahora, al abandonar trate, que ahora te añora. Te quería cuando aún vivías, no
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la sociedad. este lugar reposa: murió de dolor por el triste fin de su hijo la luz por la muerte que te habí a se ñalado el Destino, gran driza. También ahora te honro aunque estés bajo tierra, y
Dado que los matrimonios se celebraban por a cuerdo Fénix, quien a los ocho años en contró la muerte entre las olas dolor y añoranza dejas a los tuyos y, más que a nadie, a tu te honraré mientras viva. Si bajo la tierra hay algún premio
de las respectivas familias y que los novios ape nas se cono del mar. esposo. para los buenos, segura estoy de que la primera para la que
cían antes de la boda, podríamos pensar que, en general, el han dispuesto honores en la morada de Perséfone y Plutón,
amor no intervenía. Sin embar go, cabía la posibilidad de Además de esa labor fundamental, la crianza de los hi Por otro lado, como sucede en todas las socieda des, ha nodriza, eres tú.
que ese amor surgiera con el paso del tiempo; este hecho jos durante sus primeros años (antes de que a sistieran a bía mujeres que no sólo se dedicaban al hogar sino que, 3. Saludad a la piadosa sacerdotisa, bacantes de esta ciudad:
no es reflejado por los au tores clásicos, sin embargo, las la escuela), las mujeres tenían activida des bien definidas, obligadas o por voluntad, ejercían otras actividades, por es justo hacer esto con una excelente mujer. Os conducía
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manifestaciones de a fecto entre los esposos aparecen con como lo explica la cita de Jenofonte. En los epitafios se ejemplo, Vérilhac refiere un epitafio del siglo III a. C. de al monte y llevaba todo lo necesario para los sagrados ritos,
frecuencia en los e pitafios, por ejemplo en los siguientes dos puede ver que además de que debían ser há biles manual una mujer llamada Melinna donde se dice que ella está or marchando al frente de toda la ciudad. Si algún extranjero
provenien tes de Atenas (347, 366): mente (por ejemplo con la lana), también debían poseer gullosa de todo lo que la sociedad le reprochó como mujer pregunta su nombre, sepa que es Alcmeónide, la hija de Ro
actitudes y cualidades específicas, en los si guientes cinco en vida: el hecho de no haber estado al cui dado de nadie dio, que ahora conoce la suerte de los buenos.
1. Ni vestidos ni oro codiciaba en vida esta mujer: sólo [ama- (343, 344, 90, 341, 342) remarca mos las palabras que lo cuando se quedó viuda (no tener un “guardián”) y de ha
ba] a su esposo y su propia discreción. En pago a tu juventud y reflejan: ber trabajado para sacar adelan te a sus hijos. De la época Podemos concluir que los epitafios reflejan valores del
lozanía, Dionisia, con esta tumba te honra tu esposo Antífilo. clásica, tenemos epitafi os que muestran la “profesión” de contexto que los produce, sean o no puestos en práctica
2. Salud, sepulcro de Melita. Yace aquí una bue na mujer. 1. En este lugar yazco yo, una mujer laboriosa y a horradora. Ni algunas mujeres, por ejemplo, nodriza (285, 289) o sacer en la realidad, por ejemplo, transmiten qué características
Amante de tu amante esposo Onésimo, eras la mejor. Por ello cárete dotisa (291): debía tener la “mujer mo delo” en la sociedad ateniense
ahora, tras tu muerte, él lamenta tu ausencia: eras una buena 2. ¡Ay, has muerto, Comalis! Afligidos están tu desconsolada clásica y cómo algunas de ellas se salieron de estos valores
mujer. madre y el que desde la juventud era tu esposo. Con abun 1. Esta tierra cubre a la nodriza de los hijos de Diogites, la establecidos. Tal vez va ldría la pena hacer un estudio de
Independientemente de los sentimientos que pu dieran dantes lamentos tus numerosos pa rientes te lloran todos y sus mujer más justa de todo el Peloponeso. epitafios actuales y analizar si lo inscrito en una tumba
cabellos arrancan ante tu tumba. Primorosas eran las labores Málica de Citera. corresponde a la realidad, sin embargo, nos atrevemos a
4 el hecho de que los hijos cuidaran a su madre en la vejez también se refleja en los epitafios, por que salían de tus manos y llevabas una vida virtuosa y ordenada: 2. A mi nodriza. Melita. La hija del Isóteles Apolodoro. afirmar que su cede el mismo fenómeno.
ejemplo en el siguiente (232): “Para ser motivo de duelo y lamentos fui criado, y no para cuidar de mi
querida madre al final de su vejez. Pues sólo he visto discurrir las estaciones de nueve años, y tuve que ningún reproche se te podía hacer.
morir por culpa de una divinidad incomprensible.” 3. Ley común para todos los hombres es morir. Aquí yace Tee
5 Nombre de una mujer griega. tes, hijo de Telesón —un tegeata hijo de otro tegeata— y de 8 Vérilhac, anne-Marie, « l’image de la femme dans les épigrammes funéraires grecques » en
6 recordemos que las mujeres en Grecia contraían matrimonio siendo todavía adolescentes.. anne-Marie Vérilhac (dir.), la femme dans le monde Méditerranéen, i : antiquité, G. s. Maison de las pasiones que mueven a Evelia van desde las nueces de la india y el arroz blanco,
7 Otro dato interesante es que este último concepto es el que pasa directamente a nuestra lengua, Nicárate, una buena mujer... l’Orient Méditerranéen, 1985 (Collection des Travaux de la Maison de l’Orient n° 10), p. 111-112.
en palabras como gi necología, misoginia o ginecocracia 4. Queripe. El mejor elogio que entre varones puede alcanzar pasando por el yoga, hasta el estudio de la muerte en el mundo clásico.
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