Page 7 - P07
P. 7
Escribir, vivir La escritura es delirio: una experiencia en donde
las heridas juegan, una pasión en busca de un sentido,
un modo de vislumbrar la imposibilidad.
Nunca fui más yo que cuando dejé de serlo. Soy im madre, los complejos, los traumas, los delirios moleculares ploración del deseo se transformó demasiado pronto en
preciso: nunca fui más que dejando de ser yo. No, aún no: ni las patologías personales. No fue la inseguridad, ni los explosión de intensidades que, por inexorable, fue capaz
nunca se fue más que dejando de ser yo —mejor, pero la caprichos, ni los berrinches, ni las exigencias absurdas e de quebrantar las más sólidas prudencias. ¿Cómo afron
imprecisión persiste—. No soy yo, no quiero serlo, no puedo imposibles de cumplirse. No y tres veces no —aunque tar estas mutaciones experienciales? La respuesta que se
serlo. ¿Quién es yo? No lo sé. Estúpida gramática. Estúpi fastidiara, aunque doliera, aunque hartara—, no fue eso atisba de la mano de Baudelaire es ejemplar e irreversible,
do verbo, estúpido sujeto. Cómo se extraña la embriaguez, —porque hasta eso se gozaba—. No fue la superficie, fue casi un imperativo: hay que estar siempre borracho. De
el delirio, el placer, lo afrodisíaco, el ánimo tintineante algo más complejo, más profundo. Fue el delirio, el deli ida y de venida. Una y otra vez, para soportar, sobrellevar,
y los furores que en la experiencia volvieron mutantes a rio cósmico, el sinsentido del mundo, el azar de la fuer crear, danzar y festejar. No sólo en la tristeza, sino en la
quienes los padecieron. Afección, afectación, convulsión: za, la estupidez humana, ese delirio que paradójicamente alegría: hijas de la misma estirpe. Porque ella —la em
pathos. Salir de sí. Salir violenta y placenteramente de sí, también los unió; ese delirio palpitante que los mantiene briaguez— fue la que hizo posible el encuentro; y ahora
salir con vehemencia feroz al encuentro de lo inesperado, cautivos buscando salidas y tejiendo fugas de trágica ur —quizá falazmente, pero qué importa— ella tiene que
de lo otro que ya se es pero se desconoce. Cómo se extra dimbre. Fue la estúpida incapacidad de desear con clari hacer posible el desencuentro, la huida, el exorcismo.
XXX ña eso. Se extrañan las noches, los días, los amaneceres dad y construir agenciamientos favorables para hacer fluir Que no se imponga el error: embriaguez, no embru
al deseo. Tristeza. Tenían hambre, no supieron comer. Fue tecimiento o, al menos, no siempre. La embriaguez no es
trémulos, la impaciencia impertinente por estar un poco
más, y la alegría desenfrenada omnipotente contra toda
ley. Se extraña el abismo de la mirada, la certeza de que en su misma fuerza estridente la que les cambió el rumbo, la un consuelo, ni promueve el olvido, ni mucho menos es
asfixia ensordecedora del deseo imprudente en su impla
una salida falsa; es una forma de conocimiento. En ella se
ese abismo se tejen fantasías de la más indecible belleza cable palpitar. Líneas de fuga colapsadas por falta de sa abren y se consuman los procesos, fluyen los sentimien
Por Bily López y creaciones inconexas y asombrosas de lo que está en el biduría, quizá por comodidad, por disimulos imbéciles e tos y explotan las pasiones. La embriaguez, ante todo, es
porvenir. Se extrañan los fluidos, el tacto, las ilusiones, intransigentes que terminaron por llevarse todo al carajo. un estado reflexivo de brutal intensidad; ella nos instala
la certeza del manantial inagotable, la cabeza ensortija La fuerza se fue, se dio a la fuga, en un acto esquizofré en un estado de transparencia ineludible hacia nosotros
da —enigmática urdimbre— como laberinto dactilar. nico por conservar la vida. Empecinados por encontrarse, mismos. Hay que saber escuchar. Hay que ser temerario.
Se extraña. Mucho. Se extraña esa vida de posibilidades se perdieron. Edipo descifró a la Esfinge y entró a Tebas Lo que encontremos en ella puede ser terrible. La felici
infinitas, lo cotidiano, lo sensible, lo más palpable y lo a cumplir la tragedia. No hay culpables. dad es más feliz en la embriaguez, la tristeza más triste,
más lejano y metafísico. Una sonrisa, la música, la bebida, Estúpidas explicaciones, nunca darán con la cosa. Es la miseria más miserable. Los cambios anímicos —o las
las substancias para la mente y el alimento para el alma. túpida memoria selectiva. ¡Qué me importa! La fuerza se persistencias— que ocurren en la embriaguez trazan ho
Ahora predomina la tristeza, el dolor, la impotencia. Estú fue. Estoy agotado… ¿qué objeto tiene todo esto? La viven rizontes a los que es preciso poner atención, pues a través
Extrañar es tener la sensación lúcida de haber sido otro. pida vida, se colapsó. cia ensangrentada e infectada supura en la escritura. No de ellos es que puede ocurrir una auténtica apropiación
Jezreel Salazar, Reiteraciones, ecos. Las pasiones se encontraron, las fuerzas se cruzaron, escribir no es un remedio. Habrá que emborracharse… y transformación de la experiencia. Pero aún queda más.
se amaron, se acariciaron violentamente y se dañaron, se Tienes que cogerte a muchas mujeres / hermosas mu
Toda escritura es una MARRANADA hirieron con heridas mortales, irreversibles. Los impulsos II jeres —dice Bukowski—. Y no olvides tu Brahms / ni tu
(es decir, se descompone en trozos ruidosos, se sonrieron, coquetearon, se quisieron inseparables de Hay que estar siempre borracho —recomienda Baude Bach ni tu / cerveza —añade—. La cerveza es sangre que
alimenticios y excrementales) una vez y para siempre, se mostraron la indistinción en laire—. Para no sentir el horrible fardo del Tiempo, que fluye / una amante constante —continúa incontestable—.
Gilles Deleuze, Lógica del sentido. tre todas las cosas —se regodearon en ella—, se hicieron destroza vuestras espaldas y os inclina hacia el suelo, es pre Sí, claro, coger, beber, ahogarse. ¿Queda algo más para
fuertes, orgullosos, de-mentes. Firmaron su condena en su ciso emborracharse sin tregua —añade con clarividencia—. poder vivir? ¡Claro que hay más! ¡Y el borracho lo sabe!:
I sordera, en su ceguera, en la fuerza misma del impulso De vino, de poesía o de virtud, a vuestro antojo —agre Consíguete una gran máquina de escribir / y mientras
vital que construían afanosamente, en el descuido impru
ga—. Si no se es amigo de la poesía, y mucho menos de caminas para arriba y para abajo / afuera de tu ventana /
… y es que de pronto la vida se convirtió en un problema. dente de la perpetuidad ilusoria y la propiedad invasiva. la virtud, queda una vía por explorar. Habrá que obedecer dale a esa cosa / dale duro / haz como si fuera una pelea
Un cuerpo, dos cuerpos, tres, cuatro, veinte, ningún cuer En su frenética danza armoniosa les ganó la inocencia, y, concienzudamente a la sabiduría maldita. de peso completo / mata al toro antes de que te embista
po. Un trozo de escritura impostado a una vivencia. ¿Qué por qué no, la torpeza: se descuidaron, fueron cogidos por Y es que el hastío del mundo es una mierda. Aquello —concluye—.
es lo que se ha vivido? De algo se puede estar seguro: no sorpresa. No fue el orgullo, ni el fastidio, ni la cantidad que irradiaba luz e inocencia se transformó impercepti
fui yo quien lo vivió. Algo aconteció, ¿qué?, ¿cómo? Aún infame de mentiras terribles o inocuas que tuvieron que blemente en opacidad e impaciencia; aquello que pare III
se sigue buscando. ¿Cómo encontrarlo? Quizá contando haberse contado, o confesado. No señor, eso qué importa. cía alado, veloz, dinámico e inagotable, devino en el más Manos invisibles —delicadas y monstruosas— modelan
una historia, rememorando, es decir, seleccionando, orga No fue la rabia, ni el marasmo, ni los celos concupiscentes rastrero, inmundo e inacabado patíbulo de la experiencia; la experiencia, la estiran y la contraen, la hacen pedazos y
nizando, e ignorando, es decir, inventando. que permanentemente acecharon. No fue el padre o la aquello que comenzó como una osada y palpitante ex la vuelven radiante, quebradiza, anfibia, o todo lo contra
4 Palabrijes 07 otoño 2011 Palabrijes 07 otoño 2011 5

