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mayoría se apresuraba a responder que esos aparatos no empeñan en decir muchas personas, sino del presente Conocemos las etapas principales de ese desarro-
le interesaban, que le parecían una novedad inútil, y que y, de hecho, de una parte del presente con abundante y llo: los servicios de alojamiento de sitios personales, los
prefería no separarse de su confi able Olympia portátil muy visible historia.) sistemas de manejo de contenidos, las redes sociales.
o de su carpeta de argollas. Aunque siguen teniendo un sustrato material y por Para apreciar su importancia basta fi jarse en los pre-
Una preocupación de entonces eran las posibles lo tanto sujeto a deterioro, los signos ya no están, ni se juicios que han existido en su contra. Antes mencioné
modifi caciones —o el deterioro— del estilo literario. perciben, como fi jos en piedra; su fl uidez, la facilidad las notas periodísticas en las que escritores del siglo xx
Ahora podría parecernos que nadie tenía, en realidad, con la que pueden producirse y transformarse, hace que se referían con términos despectivos al uso de las com-
sufi ciente información para llegar a una conclusión sig- ninguna versión determinada de un mismo texto deba putadoras para escribir. En lo que va del siglo xxi ha
nifi cativa sobre ese tema, justamente porque los proce- ser considerada defi nitiva y que, por lo menos mientras habido varias actualizaciones de esas muestras de des-
sadores de texto y los programas de autoedición eran no sea impreso o fi jado en otro medio, pueda existir en precio: hacia 2002 ó 2003 se dedicaban a los blogs, que
herramientas tan nuevas y porque los cambios más ra- un estado de indeterminación: de posibilidades siem- entonces se encontraban de moda; más recientemente
dicales vendrían después. Las primeras modifi caciones pre abiertas. El movimiento, el cambio en la conciencia se han dirigido a la escritura publicada en Facebook
notables fueron, de hecho, en otros aspectos de la prác- del escribir ocasionado por esta modifi cación concreta, o los textos mínimos de Twitter. Cada cierto tiempo
tica de la escritura, y en especial en el acercamiento a la fue liberador. La mística de la mecanografía comenzó aparece una nueva remesa de entrevistas y reportajes
composición. Las numerosas prestaciones de la edición a desdibujarse, a medida que el cuerpo concreto de la sobre el tema en la que quienes opinan repiten, más o
digital de texto condujeron a una relajación de la dis- máquina de escribir se volvía obsoleto, y tal vez termine menos, lo mismo: lo que se publica en esos medios no
ciplina escolar de la escritura y también al descubri- por desaparecer del todo en nuestro presente de apara- es literatura, carece de rigor y de calidad, representa una
miento de una fl exibilidad insospechada: cortar, copiar tos intercambiables y de almacenamiento cada vez más degradación de la actividad literaria, etcétera.
y pegar; recombinar fragmentos; la mera posibilidad de intangible; a la vez, la escritura a mano se volvió toda- La insistencia prueba que los medios criticados son
borrar un signo introducido erróneamente sin el ries- vía más periférica: sus restricciones no desaparecen del populares, evidentemente, y también que siguen vigen-
go de estropear una hoja impresa, todo trajo una idea todo pero se vuelven mucho menos apremiantes a me- tes muchos viejos prejuicios contra lo popular y no sólo
opuesta al ideal de perfección y rapidez de la enseñan- dida que una porción cada vez mayor de la población contra las nuevas tecnologías. También es interesante
za tradicional. En su momento, la importancia de este mundial escribe más en aparatos electrónicos de lo que notar que, irónicamente, la popularidad de la escritura
cambio fue comprendida por pocas personas: más que nunca escribirá sobre papel. Las nuevas generaciones en línea se debió, entre otras causas, a una ilusión triun-
incrementar la “efi ciencia” de los usuarios, como antici- no conocerán directamente la experiencia liberadora falista de muchos aspirantes a escritor: la idea de que
paba el discurso triunfalista del momento, la escritura que he descrito, pero crecerán con nuestros recuerdos publicar en la red, gratuitamente, permitiría a cualquier El carácter incierto de la escritura digital: su fl exi-
digital iba a hacer justo lo contrario. Iba a permitir que de ella y sabrán que viven y escriben de modo distinto. persona crearse instantáneamente un público lector. bilidad, su posibilidad de existir en constante mutación,
el trabajo con el texto se volviera provisional, tentativo, Por supuesto, ese movimiento también engendró (Ya sabemos que no sucede así, desde luego, y conoce- se vuelve aún más complejo con la publicación en línea
vacilante: experimental. —como otros avances de la ingeniería de software en mos algunas difi cultades muy particulares de la tarea de porque ésta, en todas las formas que ha adoptado hasta
aquel tiempo— una confi anza nueva y excesiva en las difundir textos literarios por internet.) el momento, tiende a lo fugaz. Los textos sólo están
herramientas digitales. La broma o queja sobre quienes Sin embargo, la idea recibida más importante que se brevemente en la página principal, al comienzo del
se creen diseñadores gráfi cos sólo por tener acceso a revela en esas opiniones adversas es la de que la escritura resumen de noticias o la línea de tiempo, y luego son
Un texto que se multiplica: que se acumula, con el Photoshop u otro programa semejante se podría ha- en línea desea alcanzar los mismos objetivos que la escri- reemplazados por otros, más recientes. Los signos que-
tiempo, en versiones ligeramente distintas unas de ber hecho también sobre más de un usuario de Word o tura pensada para los medios tradicionales, seguir su mis- dan aún más lejos de parecer fi jos, inmutables: no sólo
otras que forman, por lo tanto, la historia de su propia Quark XPress de aquellos tiempos: una imagen olvida- mo camino y desembocar en los mismos tipos de textos. pueden modifi carse antes de su publicación, e incluso
creación. Ensayos y errores juntos en carpetas virtuales da de entonces es la de incontables escritos de autores después, sino que toda publicación tiene una fecha de
que pueden abrirse cuando se desee para recortar los primerizos, saliendo poco a poco de una impresora de caducidad y ésta suele ser próxima. La escritura digital
textos, desintegrarlos, rearmarlos en nuevas confi gu- matriz de puntos, con el texto en quince fuentes dife- no acabó con la idea de la perfección, pero sí la volvió
raciones y volverlos a guardar. De vez en cuando, tras rentes y todo en negritas itálicas subrayadas sombrea- Los cuestionamientos de las diferentes formas de es- menos apremiante: trivializó mucho el esfuerzo de la
la aplicación de rigor o paciencia (o tras la llegada del das: ilegible por partida doble, o triple. critura literaria tienen contrapesos, al menos, en perió- creación, aunque también dio, al menos, la alternativa
hartazgo), un escrito se juzga listo para ser leído por Pero durante años: de hecho, hasta 1995 ó 1996, dicos y otros medios tradicionales: de tanto en tanto se de concentrarlo de otro modo, menos en las rutinas es-
alguien, y entonces es duplicado una o varias veces, en la popularización de la escritura digital siguió fi r- busca a autores conocidos, o no tanto, que defi endan la trictamente físicas de la escritura o en sus rasgos más
diferentes lugares, para que no se pierda. memente encuadrada en un mundo editorial que validez de los medios electrónicos y de los textos lite- superfi ciales. Por su parte, la escritura en línea no des-
Escritos y prácticas como los anteriores, que se vol- desembocaba en la impresión y la difusión de lo rarios que se crean en ellos. Las opiniones, refl exiones truye la idea del texto acabado, defi nitivo, pero la vuelve
vieron comunes sin que mediara mucha refl exión tras impreso del mismo modo que a principios del siglo y hallazgos de muchos de ellos son valiosos. Pero li- problemática: nos enfrenta con la certidumbre de que
el asombro inicial, son de los primeros atisbos de la ac- xx. Únicamente ciertos pasos del proceso tradicional mitar la discusión a un enfrentamiento entre escrito- la posteridad es una ilusión y absolutamente nada so-
tual revolución de la escritura literaria, si así se le puede de la creación del texto escrito se modifi caban: los res establecidos, como se acostumbra, es injusto: ni las brevive para siempre.
llamar: de los cambios que tienen lugar ahora mismo y “canales” de difusión seguían siendo los mismos. El posibilidades de la escritura en internet se agotan en Los escritores de este tiempo pueden continuar, si
cuyo fi n todavía no podemos avizorar, pero que comen- segundo gran cambio de la época llegó, desde luego, la literatura o sus alrededores, por supuesto, ni quienes lo desean, los modos y los hábitos de sus antepasados, y
zaron todavía en el siglo xx. con los navegadores de internet y la explosión de de- escriben en internet se asumen necesariamente como muchos lo hacen. Pero también hay nuevas variedades
(Hay que insistir en esto: discutir el uso de las he- sarrollo de aplicaciones y servicios para publicación literatos o habitantes del mundo “cultural” en el sentido de autores. Muchos se distancian deliberadamente de
rramientas digitales no es hablar del futuro, como se en la red que los siguió. convencional que tienen esos términos. un medio literario del que desconfían o en el que se
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