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tos, “¿Le habrán gustado mis palabras, o esperaría algo más ca- perar nada. Se peinó con esmero y usó loción. Por último, se puso
liente?, ¿habrá sonreído?, ¿qué me escribirá ahora?, y ¿cuándo?” su gabardina negra tipo detective que tanto le gustaba. Se pen-
Luego, lo asaltaron más preguntas. Inmediatamente después, su saba galán de cine con ella puesta y presintió que le gustaría a la
espíritu comenzó a buscar las respuestas en brazos de Morfeo. Maga. Por último, metió tres condones en uno de sus bolsillos y
Medio día soleado en el edifi cio A. Su celular vibra, piensa partió rápidamente al lugar de la cita, todo cachondo y nervioso,
que ha recibido la respuesta tan anhelada. Teme leer y aguarda ávido de nuevas sensaciones.
un momento. Observa cuidadosamente, buscándola en cada chi- Son las 8:30 pm. La función comienza a las nueve. Ha com-
ca sexy que pasa. Indaga en cada una de ellas, ¿alguna lo mira, prado dos boletos porque siempre le ha gustado el papel de
esperando su reacción?, nadie le parece lo sufi cientemente sos- consentidor. Para su desgracia, hay mucha gente. Dentro de su
pechosa. Toma el teléfono y lee. “Si pretendes cortejarme, está cabeza revolotean pensamientos, buscando entre las chicas que
dando resultado. Aunque después de Anaïs Nin, no me espe- caminan por el lobby, las que toman un café o leen una revista, las
raba algo tan cursi.” Él suelta una sonrisa de satisfacción. Otro que están solas y también las acompañadas “quizás venga, pero
¿Has pensado que un celular puede llevarte mensaje. “Si yo soy la Maga tú serás el Poeta, el Poeta Cursi, ¿te acompañada, para observarme a su antojo, para sentirse prote-
a descifrar el enigma más erótico de tu vida? gusta?”, “Yo seré para ti lo que tú quieras, como en la canción gida”, “¿no será aquella que me observa con cierta insistencia, o
de Leonard Cohen. Eso me hace suponer que te gustaron las ya estaré alucinando?” “Ese hermoso ejemplar de cabello largo y
Por Lilly Kerekes palabras, pero ¿qué me dices de la voz, logró traspasar el umbral ojos apagados no está nada despreciable, y viene con una amiga.
virtual, te sentiste acariciada?”, “Más que eso.” “Es mi turno de Podría ser ella, ¿por qué no? Después de todo le gusta Anaís Nin,
iempre se burlaba de sus compañeros, amigos y cuates. Eso quiso ponerla a prueba para asegurarse de su sexo. Le hizo escuchar tu voz”, “De loca tengo un poco, pero de poeta nada.” y Nin disfrutaba los tríos. ¿No sería un estupendo regalo en nues-
de conocerse por internet, de hacer una cita, de hacerse el una pregunta sobre futbol. Dio por hecho que una mujer “¿Me dirías cualquier cosa que te pidiera?”, “Tal vez.” “Quiero tra primera cita?”
Sidiota, pensaba él, escribiendo cosas imaginarias a personas o un homosexual no podría contestar, al menos de inme- oír entonces los abismos más grotescos de tu alma porno y se- Pasan los minutos. Sus entrañas comienzan a calentarse. Ma-
imaginarias que nunca resultan ser lo que la pantalla promete con diato. La pregunta fue enviada a su celular, para evitar que ductora.” La Maga guardó silencio. Él se preguntó si no había riposas rondan su estómago. A su pesar, comienza a sudar frío y
buscara la respuesta por internet. Se aseguró de que fuera
dulces palabras era una falacia. Fotografías falsas, incluso un alter buscara la respuesta por internet. Se aseguró de que fuera ido demasiado lejos. “¿Te ofendí? Oye, ¿no serás profesora?” “Soy a exasperarse. Su humor ya no es tan entusiasta. Su celular vibra,
una pregunta muy complicada y sofi sticada. La respuesta
ego, no la persona real. Un ser ideal mensajeándose y masajeándo- una pregunta muy complicada y sofi sticada. La respuesta alumna. Tendrás tu postre una de estas noches.” Su mirada volvió ¿llamada o mensaje? Es un mensaje. “No es posible que no me
se a través de la distancia con otro ser inexistente en un mundo no se hizo esperar: “no tengo la más remota idea, Darling.” a buscar intrigada entre las chicas de los pasillos, las que corrían, adivines entre todas las que están aquí. Me siento ofendida.” “Si
no se hizo esperar: “no tengo la más remota idea, Darling.”
de a mentiritas, como si no fuera sufi ciente mundo de mentiras Él sonrió y guardó silencio un par de días. Ella lo buscó: aquellas que se despedían. Buscaba una mirada furtiva, un rostro no me encuentras con la misma fi rmeza, con la misma seguridad
Él sonrió y guardó silencio un par de días. Ella lo buscó:
el real. Incluso odiaba el “caralibro”: ¿qué eran esas pendejadas de “¿Ya no me quieres sólo porque no me interesa ese ridículo sonrojado, quizás. Nada. de tus palabras, esto no podrá empezar. Tienes dos minutos, y son
andar abriendo la vida de uno, completa, para los otros? Era mu- deporte para enajenados?” “Claro que te quiero. ¿Qué más sabes Pasaron unos días. Una noche, encontrándose con una de sus muchos.” El Poeta Cursi tiembla. “Dos minutos alcanzan para
cha necesidad de atención. Una sed histriónica insaciable. “Miren hacer, Maga de las letras?” “Podría hacer tantas cosas contigo si tú novias, listos para el amor, vibró su celular. Algo en él supo que robarle un beso a cada una de las que están aquí, pero si la pri-
a dónde viajé, con quién fui, mi bebé recién nacido que pesó tantos quisieras.” Los mensajes a partir de ese momento comenzaron a se trataba de la Maga. Era una llamada, no un mensaje. Indeci- mera que bese no es ella, estaré en serios problemas.” Su mirada
kilos, ¿qué dejó el de antropología?, comparto un link musical y de subir de tono. Empezaron entonces a compartir cosas relacionadas so, cruzó por sus pensamientos una idea fugaz. Así como esta- se cruza con las de algunas en su búsqueda. En su desesperación,
preferencia, si publico alguna taradez, contestarán mis cientos de con Anaïs Nin, en algunas ocasiones eran frases eróticas, después ba, desnudo, era la mejor ocasión para escucharla. Era el mejor se siente observado también por ellos. Por varios. Algunos le pa-
amigos que, por cierto, no conozco. Si publico algo que me parezca se fueron calentando las cosas. Él exigió una foto. La Maga se negó momento para alimentarse de sus palabras. Ávido, contestó. “Te recen sospechosamente andróginos, o peor: le parecen lo que los
trascendente, es curioso, nadie contesta, porque sus cerebritos co- rotundamente: “¿Eres de ésos a los que les interesa sólo el físico?” Él invito a que crucemos fronteras prohibidas. Allá, donde los te- heteros como él suelen llamar “quimeras.” Al terminar de leer el
nectados, están desconectados, justamente.” se quejó amargamente, respondiendo que ella lo conocía y lo tenía rrenos desconocidos de mi piel esperan ser conquistados. Quiero mensaje, puso en marcha su cronómetro. Le quedan cinco se-
Le gustaba ser ilocalizable. Sólo cargaba su celular para la perfectamente ubicado y él no. Pasó otro par de semanas, mensajes bañarte de mi miel, que bebas ansioso mi saliva. Luego cabalga- gundos. Desesperado, sudando, sus mejillas ya sonrosadas por la
novia o novias en turno. Hasta que le apareció una admiradora cachondos que iban ya de lo erótico a lo francamente pornográfi co. remos juntos por los senderos nocturnos y me empaparé de tu excitación, localiza una boca de sonrisa amplia entre burlona y
secreta. Comenzó a recibir mensajitos en su celular, le llegaban “Ya estamos listos para vernos, para decirnos todo, para hacernos leche caliente.” sensual. Sabe que ha acertado. Su mirada se crispa. Se pasa la
correos electrónicos de un personaje que se hacía llamar “la Maga todo lo que queramos hacernos” escribió él, impaciente. La Maga La Maga colgó. Él sonrió, satisfecho. Su voz lo había atrave- mano derecha por los cabellos ya despeinados. De su mano iz-
Uacemita.” Le preguntó si se refería a la Maga de Cortázar, a lo le exigió escuchar su voz. Ninguno de los dos hasta ese momento sado. Era profundamente femenina, aunque grave, dulce, armo- quierda, cae al piso el celular que apretaba, esperando quizás, una
que ella contestó con un par de frases del libro citado. Esto lo había roto el pacto no estipulado. Sólo mensajes, nada de llamadas. niosa y, lo mejor, cachonda. vibración más, con alguna pista. A su alrededor, han cesado en ese
atrapó de inmediato. Al fi n un cerebro pensante y no pavadas. Él le marcó a media noche, nervioso, pero listo. Sudaba frío, le Luego de esa noche, comenzó a pensar en ella, a ver su cuerpo instante todos los sonidos y sólo queda un silencio abrumador.
Sin embargo, siguió esperando en silencio, haciéndose el difícil. emocionaba este nuevo encuentro. Tembloroso, leyó lo que había en el cuerpo de sus novias; de sus dedos fl orecieron caricias des- Los cortos en las pantallas del lobby se han quedado congelados.
La Maga le enviaba a veces adivinanzas literarias, le preguntaba escrito aquella tarde, pensando en ella, imaginándola, sabiendo conocidas, sucesos extraños comenzaron a acumularse como una No queda rastro de movimiento alguno, excepto por esa sonrisa.
cuál era el personaje femenino de Farenheit 451. “Si no contestas que su voz volaría directo a su oído, esperando penetrarla, mo- bola de nieve. Ellas gritaban con ardor, gemían como nunca an- Como suele suceder en algunas películas, el mundo se ha dete-
en diez minutos, me sentiré decepcionada.” Él comenzó a dis- verla, dándole un nuevo giro a sus juegos de seducción. “La única tes. Su boca se llenó de palabras sucias y desbordantes. Las había nido, sólo para él.
traerse entonces y a contestar ávidamente los juegos. Comenzó verdad del mundo es navegar por las olas de tus labios, sentir dotado de más hermosura, sus pieles estaban tersas y rozagantes. Febrero 2012
a participar. “¿Qué actor estuvo a punto de morir en la fi lma- cómo tu respiración vuela dentro de tu cuerpo, tomarte del canto Los ojos de él brillaban y su pelo largo se había vuelto más sedo-
ción de Apocalipsis ahora? Tienes tres minutos para contestar”. del arroyo y de las sombras, beberte de la luz y del silencio.” Y so. Pero una ansiedad recorría sus venas como potro desbocado.
Empezó a sentirse realmente interesado. La supuesta Maga con- habiendo dejado fl uir sus sentimientos, colgó. “Tengo que verte, olerte, mi boca quiere tocar tus labios.” Lilly cree fi rmemente que todo el tiempo se nos presentan caminos y encrucijadas que pueden lle-
testaba temas relacionados con el cine, la literatura y la música. La Maga no le contestó. Probablemente la había tomado por “Vamos a conocernos en la oscuridad de un cine.” Le contestó varnos por caminos insospechados. Obsesiva-compulsiva, no le gustan las sorpresas, pero en contadas
Era defi nitivo: habían hecho química en un mundo fuera de éste. sorpresa. Esa noche pensó en las reacciones de ella y se revolvió ella. A él gustó la idea. ocasiones sigue su sexto sentido, con resultados muy gratos.
Siguieron jugando durante un mes más o menos. Hasta que él un rato bajo las sábanas, envuelto en sus pensamientos soñolien- La noche señalada, se fue preparado e ilusionado, mas sin es-
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