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La obra de  do un sentido corpóreo que quiere “poder coger con la   El monólogo interior es su recurso discursivo por


       mano”; entonces, la palabra se torna lo imprescindible  excelencia, desde donde surgen las preguntas que quie-
       en su lenguaje, sobre el cual reflexiona constantemente,  ren obtener respuesta en ese continuo juego abismal de
       convirtiéndolo en medio de introspección del “yo”, como  locura, muerte y escritura. La reflexión de cada día se
       ser que está ahí, existiendo, al que pregunta si “¿será de-  hace símbolo en sus narraciones, como la poesía que
       masiado horrible querer adentrarse en uno mismo hasta  está implicada en la cotidianidad, dijera José Ángel Va-
       el límpido yo?”; o si ¿debe enorgullecerse o menospre-  lente, pues se ejerce como medio de conocimiento de la
       ciarse por pertenecer al mundo? Me parece que quizá  realidad y permite la introspección de lo absoluto de la
       no ejerce la escritura como respuesta, sino como volun-  palabra y del sentido del ser. Iniciativa que la filosofía
 una poética de la experiencia  tad de hurgar, de conocer, de preguntar “¿dónde es yo?”.  igualmente suscribe. De manera que la continua afir-
       Pues como asentara en las primeras páginas de La hora  mación de la existencia del yo y los otros, es ventilada por
                                                     la autora a través de la introspección: el yo que se coloca
       de la estrella (1977), “mientras tenga preguntas y no ten-
       ga respuestas continuaré escribiendo, [ya que] pensar es  como un simple pensamiento ordenador de las cosas,
       un acto. Sentir es un hecho. Los dos juntos son yo que  que tiene la certeza de existir por la conciencia que tie-
 Una reflexión acerca de cómo la escritura puede ser un medio    escribo lo que estoy escribiendo”.   ne de su estar en. Su visión es desde el yo como principio
 para llegar al ser interior y un método de autoconocimiento.   Las vicisitudes del escritor, en este caso de la es-  de todo. Sin embargo, esta conciencia es el mecanis-
       critora, y su paso por los infiernos, a los cuales Segovia  mo para acceder al (auto)conocimiento. Las preguntas
       se refiere, son expulsados por Clarice Lispector dando  sobre la esencia del ser o sobre cómo se construye el
 Entre la palabra y el pensamiento existe mi ser.  gritos que se oyen “en la casa vacía” en la que siempre  conocimiento forman parte de la historia de la filosofía.
 Clarice Lispector  se habita. Aún así, “el vacío tiene el valor de lo pleno y  Es sobre este punto del “yo”, como centro referencial,
 Por Cynthia Pech  se asemeja a ello”. La soledad se convierte, entonces,  que la obra de Clarice Lispector se me revela. Porque
       en la habitante de ese yo que tiene miedo de escribir,  presiento que, para ella, las cosas no están fuera de su
 scribir  es una tarea infernal”, dijo  Tomás  que llama razón poética, razón integradora que suponía   pues representa el “peligro de hurgar en lo que está más  existencia (entendiéndola a partir de Heidegger: ex–
 Segovia en una conferencia dictada en 1968,  la única que podría ayudar a la filosofía a sortear sus   oculto”, pero que escribe “por desesperación y cansan-  sistencia como proyección hacia afuera donde no hay
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 “E  en la cual explica las vicisitudes que todo  propios baches. Ella se preguntaba si “¿Filosofía es este   cio”, “como si fuera a salvar la vida de alguien” que, sin  una justificación para la existencia humana). Existencia
 escritor enfrenta a la hora de ante a la página en blanco.   esfuerzo solitario que nace de uno mismo y termina en   duda, es ella misma para quien “si no existiese la nove-  es posibilidad: el ser ahí como necesidad de hacerse con-
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 Para Segovia, el escritor ha de pasar por tres infier-  uno mismo?”  Me parece que la misma pregunta, aún   dad continua que es escribir, moriría simbólicamente  tinuamente. Por ello, me atrevo a decir que su escritura
 nos a la hora de ejercer su oficio: el social, el individual  vigente, se le puede hacer a la poesía, que para muchos   todos los días”. El “sí misma” es el rincón desde don-  es una poética de la experiencia.
 o psicológico y el de la escritura misma. Infiernos todos  sólo es una forma de lenguaje (es esta consideración,   de escribe y centra a sus personajes: mujeres, anima-
 que despliegan su propia luz al final del túnel. Una luz  demasiado pragmática) o, cuando más, un producto ar-  les diversos, niños(as) y ancianos(as), principalmente;
                                                     *  Clarice lispector, escritora de novela y cuento, nació en Ucrania en 1925. a los pocos meses de
 tenue que transita entre la satisfacción de reflexionar  tístico, un arte serio; pero también “el lugar intermedio,   aunque el eco de su pensamiento es el personaje om-
                                                      edad la familia se traslado a Brasil, país del que siempre se asumió. Murió en 1977. Otras de
 sobre lo que se escribe y la de poder decir todo aque-  lo no definido, y por tanto una incertidumbre (…) lo   nipresente en toda su obra, al cual se dirige, interpela y,   sus obras, además de las citadas aquí, son: Lazos de familia, Felicidad Clandestina, Silencio, La
 llo que suelen decir las palabras al lector. Porque, como  inaprensible, lo escurridizo (…) expresión de aquello   en muchas ocasiones, desdibuja en la trama; es también   pasión según G.H. y El vía crucis del cuerpo.
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 apunta Gadamer, “leer es siempre hacer hablar algo”.  que el pensamiento no puede pensar”.     el lugar desde donde desgrana las palabras y su sentido.
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 Pero aún más, Segovia coloca la obra como “un inter-  Pero, ojo, Clarice Lispector no escribe poesía tal   Ya desde la publicación de Cerca del corazón salvaje, en   2   “el infierno de la literatura”, publicada en Ensayos I (actitudes y contracorrientes). uam. México,
 mediario de la relación social entre el escritor y el lec-  cual dictan los cánones de los poetas; escribe, sí, alu-  1943, su primera novela, Clarice Lispector no sólo abre   1988, pp. 195-217.
                                                     3   en Filosofía y poesía. fce. México, 1996 (1939) p. 119.
 tor”. De esta manera, Segovia desteje los hilos de este  diendo siempre a una poética del lenguaje, que no es lo   una brecha importante para las escritoras en el Brasil   4   andrés, ramón, “lo que el pensamiento no puede pensar”, en Archipiélago, n. 37, españa,
 oficio desde sí, así como yo trato de destejer los de mi  mismo, pero casi. Digo “casi”, tomando en cuenta que   de esos años, al ser reconocida como original dentro del   verano 1999. pp. 70-71.
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 propia interpretación.  poesía es tantas cosas como la memoria misma. Incluso,   consabido mundo masculino, sino que establece su ori-  Como Talens, jenaro. en “algo que no es una poética”, en Archipiélago, n. 37, pp. 75-76.
                                                     6   Ver Barja, juan. “lo abierto”, en Archipiélago, n. 37, españa, verano 1999. pp. 78
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 Aunque sobre dicha actividad ha ocurrido mucho,  hay quien la considera “un-no-lugar”   o un “lugar in-  ginalidad a partir del monólogo interior y de su visión   7   Para jakobson la poética es una de las seis funciones de la lengua, del hecho comunicativo,
 me parece pertinente empezar con la frase de Segovia  extenso, que ya no da lugar a ningún otro”. 6  de mujer. Muestra de ello son Aprendizaje o el libro de   de la comunicación verbal y de “todas las variedades de lenguaje”. esta función tiende hacia el
                                                      mensaje. Para jakobson la lengua es un arte verbal y se pregunta: “¿Qué hace que un mensaje
 para encaminarme hacia lo que para mí es la escritura:   Para mí la poesía, además de un género literario, es   los placeres (1969) y Un soplo de vida (1977).
                                                      verbal sea una obra de arte?”. Dice que al construir un mensaje, el constructor se ciñe sobre dos
 un juego de líneas que zurce la reflexión con el hecho  palabra, es creación, acto comunicativo, la voz desde den-  Su escritura despliega, como constante de su literatu-  ejes: el de la selección (paradigma) y el de la combinación (sintagma). en este caso, el escritor
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 comunicativo en el acontecimiento creativo.   Sin em-  tro. En ese caso la entiendo como poética, a la manera   ra, la introspección a partir de la conciencia de la propia   tiende a escoger las palabras que considera “adecuadas” y a combinarlas con otras, también
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 bargo, cabe señalar que no es mi interés incursionar  de Jakobson,  de cómo decimos las cosas. Aquí apelo a   soledad, que es “desierto inestimable e infinito”, también   adecuadas. Por ejemplo, dice que ante la frase ana y María se nos revela el principio poético
                                                      de la gradación silábica, es decir, resulta más fácil construir la frase “ana y María” que “María y
 sólo porque sí en la cuestión productiva de dicho acto  esa razón poética que debe tener la filosofía a la que alu-  silencio, música, la vida misma. Vida en la que prevalece la   ana”. (jakobson, roman. “lingüística y poética”. Ensayos de Lingüística General. Origen/Plane-
 creativo, sino para atisbar algunas ideas que me han  de Zambrano, o mejor aún, a una función lingüística. Y   conciencia humana de la infelicidad que, paradójicamen-  ta. México, 1986, pp. 347-394).
 surgido de la lectura de una Clarice Lispector* inunda-  como por azar del discurso empezado, parto del lenguaje   te, es donde mejor se “encuentra”. Sin duda, la búsqueda
 da por una mística creativa que lima la reflexión como  como estructura básica del pensamiento y de lo que he-  permanente de doblegar la conciencia de la infelicidad
 poética de la experiencia.   mos dicho que somos, del lenguaje que ordena las cosas   recorre también el deseo de “ser lo que no se es”, pues lo   Cynthia es profesora de la uacm y una náufraga intensa. en sus tiempos libres lee y
 Ya María Zambrano hace notar que filosofía y poe-  para explicarlas con palabras, con sonidos, con grafías.   que se es, no es suficiente. Así, la búsqueda de una expli-  escribe todo lo que le es posible. Practica como deporte la lucha libre contra lo que
 sía, más que fronterizas, se funden para dar origen a lo  En fin, palabras que Clarice Lispector alborota buscan-  cación del ser es esa eterna búsqueda de todos nosotros.   no entiende.
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