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circunstancia la existencia de un hasta que la tecnología no desarrolle una ceso a los libros (las palabras están más cerca, diría mi pero también sustento del sistema anteriormente des-
robot (léase máquina) está por en- máquina que lo provea), por ello, el espe- abuelo). Asimismo, el especialista distingue entre acce- crito; radica en la transformación de la construcción
cima de una vida humana. Estas leyes cialista Nicholas Carr comenta, a partir de so al libro y del uso para señalar que, en versión digital, de las subjetividades, esto es, de las identidades de los
también pueden aplicarse a las relacio- la merma en la capacidad de concen- se transforma y, con él, la manera en que realizamos el individuos. Estamos pasando de la construcción de
nes entre seres humanos e, incluso, entre tración de los internautas, que “[esa] acto de la lectura, por ejemplo, lo hacemos fragmenta- “personalidades introdirigidas”, que no muestran su
los últimos y otros seres vivos. habilidad […] es clave en la memo- riamente o habilitamos iconos y links que nos conducen intimidad porque separan el espacio público del pri-
Las leyes de la robótica son un ria a largo plazo, en el pensamiento a otros textos; es decir, la lectura se convierte en una vado, hacia las “personalidades alterdirigidas”, que
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credo ético y me gusta. Creo en las crítico y conceptual, y en muchas experiencia hipertextual y multimedia. anulan la separación entre lo público y lo privado,
reglas y en que internet necesita un formas de creatividad. Incluso las Carr no sólo ha señalado la transformación que que constantemente actualizan y están al pendiente,
par de ellas. Internet y, por ende, las emociones y la empatía precisan de operarán los e-books, sino también ha reconocido dos por ejemplo, de su cuenta de Facebook.
redes sociales, son un espacio virtual tiempo para ser procesadas. Si no tendencias en la relación entre la privacidad e internet,
de interacción entre las personas invertimos ese tiempo, nos deshu- porque, aunque a él no le preocupa poder o no revisar Significados colectivos
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que aparentemente carece de reglas. manizamos cada vez más”. Carr no a hurtadillas un librero ajeno, advierte una transforma- A pesar de saber todo lo anterior, puedo decir que exis-
Sin embargo, efectivamente exis- vaticina un hecho ineludible, advier- ción de la vida privada. En primer lugar, identifica el ten internautas que rebasan la avidez de ser vistos, para
ten algunas, si los usuarios no leen te una perturbadora posibilidad. hecho de que la tecnología merma nuestra capacidad ver a sus interlocutores. Hace unos meses escribí en mi
las políticas de uso o de privacidad de control sobre nuestros pensamientos, porque todo lo muro de face una semblanza de mi abuelo con moti-
es una omisión grave, de modo que Exhibición de la privacidad que hacemos en la red se traduce “en información para vo de su aniversario luctuoso. Mi sorpresa fue enorme
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la fachada de anarquía generalizada Internet no sólo merma nuestra empresas y Gobiernos”. Por consiguiente, Carr afirma cuando me percaté de que a más de treinta personas
no se sostiene. De igual modo, exis- capacidad de concentración, tam- que “a la gente le importa poco su privacidad, al menos les gustaba mi texto-homenaje. Esta experiencia me
ten reglas no explícitas, por ejemplo, bién transforma nuestra privacidad, ésa parece ser la tendencia, y si continúa siendo así, la conmovió y me hizo pensar que las redes sociales más
cuando aceptamos una solicitud de o sea, actúa sobre nuestro cerebro gente asumirá y aceptará que siempre están siendo ob- que son formas infalibles de control. En ese texto no
amistad en Facebook estamos fir- y nuestras emociones. Si concorda- servados y dejándose empujar más y más aún hacia la mencioné mis sentimientos, únicamente evoqué a mi
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mando un contrato que consiste en no mentir mos con Anne Fadimann en que sociedad de consumo en detrimento de beneficios me- abuelo (su forma de comer, el hábito de fumar). Por
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sobre nuestra identidad, así como en aceptar no inju- los componentes y la organización nos mensurables que van unidos a la privacidad”. En el efecto obtenido, creo que aun en ese espacio, donde
riar o difamar a la otra parte contrayente. No obstante, de un librero nos permiten imaginar la manera en que segundo lugar, Carr ha indicado que al publicitarnos, impera la megalomanía, las palabras de los otros nos
internet alberga zonas que permiten la realización de su propietario piensa, entonces, tenemos un problema por ejemplo, mediante las redes sociales, construimos alcanzan; nos podemos reconocer en ellas y construir
actos ilícitos, como la distribución de sexting o de por- para hacerlo si la persona examinada prefiere leer e- un personaje y “pensamos más como actores que inter- significados colectivos.
nografía infantil. Ante estas situaciones los internautas books. Resulta mucho más fácil espiar un librero que un pretan un papel frente a una audiencia”. 7
también necesitamos y podemos actuar responsable- Kindle, o un iPad, o cualquier otro dispositivo móvil Ambas tendencias, el menosprecio de la privacidad
mente, sin esperar la intervención de un tercero. donde se puedan leer publicaciones en formato elec- y la megalomanía, forman para Paula Sibila un mismo
1 la traducción es mía.
Retomemos las leyes de la robótica, podrían adap- trónico. Si nos gusta husmear, siempre podemos pedir, fenómeno: la exhibición de la intimidad, esto es, expo-
2 Nicholas Carr explica que: “internet nos incita a buscar lo breve y lo rápido y nos aleja de la
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tarse y sintetizarse de la siguiente manera: ningún inter- o tomar prestado, el dispositivo y revisar su contenido, ner la vida privada “en las vitrinas globales de la red”, posibilidad de concentrarnos en una sola cosa. lo que yo defiendo en mi libro es que las di-
nauta debe lastimar a otro por acto u omisión. Aunque aunque se pierde la atmósfera del espionaje, porque se léase Twitter, Facebook, Blogspot, MySpace, etcétera. ferentes formas de tecnología incentivan diferentes formas de pensamiento y por diferentes
razones internet alienta la multitarea y fomenta muy poco la concentración”, Bárbara Celis,
no estoy descubriendo el hilo negro, este principio tan supone que husmear en un librero ajeno debe ser un Sibila describe esa exhibición:
“Un mundo distraído. entrevista en portada”, en Babelia, suplemendo de El país, http://www.
básico está deshabilitado. La ficcionalización y narra- secreto, sin contar que hay personas menos dispuestas a elpais.com/articulo/portada/mundo/distraido/elpepuculbab/20110129elpbabpor_3/Tes, 30
ción del futuro que hizo Asimov nos puede ayudar a dejar que revisemos su bolsas, o sus cajones, o sus Kindle Millones de usuarios de todo el planeta —gente “común”, de septiembre de 2011.
3 Bruce Feiler, “snooping in the age of Facebook”, The New York Times, http://www.
pensar nuestro presente, que visto desde la perspectiva y tienen toda la razón. precisamente como usted o yo— se han apropiado de las
nytimes.com/2011/09/25/fashion/snooping-in-the-age-of-e-book-this-life.
de mi abuelo emula a la ciencia ficción (cada que sos- Ahora bien, puede darse el caso de que ese lector diversas herramientas disponibles on-line, que no cesan html?pagewanted=2&_r=1&hpw, 23 de septiembre de 2011.
tengo una videoconferencia por Skype me siento en un de e-books tenga una cuenta de Facebook o Twitter, por de surgir y expandirse, y las utilizan para exponer públi- 4 Carr, op. cit.
5 Por ejemplo, Paula sibil consigna que un especialista “preveía lucros millonarios para el nacien-
capítulo de Los Supersónicos). lo menos, y que sea un usuario constante que comenta camente su intimidad. Así es como se ha desencadenado
te behavioral targeting o envío de publicidad en función del comportamiento”, véase “el show
Otra posibilidad de adaptación de esas leyes sería que las peripecias de su día, sin informar sobre el contenido un verdadero festival de “vidas privadas”, que se ofrecen del yo”, La intimidad como espectáculo, Buenos aires, fce, 2008, p. 25.
6 Carr, op. cit.
ninguna máquina (léase computadora) está por encima de su desayuno; que felicita a sus contactos el día de su impúdicamente ante los ojos del mundo entero. Las con-
7 Carr, op. cit.
de la existencia de ninguna persona, así nadie preferiría onomástico y que comparte fotografías de sus fiestas fesiones diarias están ahí, en palabras e imágenes, a dis- 8 sibila, op. cit., p. 16.
revisar a través de ella su correo electrónico o su perfil y vacaciones sin mencionar las muinas con su familia, posición de quien quiera husmear; basta apenas con hacer 9 Ibíd. p. 32.
de Facebook antes que prestar atención a la persona que pero recordándonos el gran amor que siente por su pa- clic. Y, de hecho, todos nosotros solemos dar ese clic. 9 10 Ibíd. p.13.
11 Ibíd. pp. 27-28
tiene enfrente. Si bien no concuerdo con el hecho de que reja. Así, lector de e-books nos ha prohibido el acceso a
las computadoras, los celulares, los iPhones, los celulares su biblioteca personal; a sus ideas, pero no tiene empa- La explicación de esta feria de intimidades es com-
y las redes sociales empobrecen nuestras relaciones afec- cho en exponer su vida en internet. pleja y posee, al menos, dos aristas. Según Sibila, pro-
tivas, sí creo que no las sustituyen. No obstante, alteran La situación anterior ejemplifica la premisa de Ni- viene de una nueva mutación del capitalismo, que
nuestro nivel de atención y nuestra vida privada. cholas Carr de que “la tecnología […] cambia las nor- consiste en incentivar y apropiarse de la creatividad de Martha Patricia extraña a su abuelo. está convencida de las ventajas que ofrecen las
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El ser humano necesita el contacto directo, tanto fí- mas sociales e influye en nuestras elecciones, ” en este los internautas (sí, la mía y la tuya). De acuerdo con computadoras, internet y las redes sociales. aunque disfruta enormemente leer perió-
sico como afectivo, con otro ser humano (por lo menos sentido, reconoce que con internet ha aumentado el ac- la misma especialista, la segunda arista es producto dicos y revistas en su computadora, todavía prefiere leer novelas y cuentos en un libro.
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