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El
Por juventino Gutiérrez
striptease
del
Dios mío,
lenguaje
yo, doncella casta,
fiel a tu amor, A veces el lenguaje
oculta ciertos secretos.
esta noche
Por jaqueline Carrada Este texto apuesta
deseo amarte sentada IIustración Luis Alberto González a dejar en cueros lo que no
nos atrevemos a nombrar.
sobre tu centro redentor.
Cuántas veces hemos dicho o escuchado expresio- nos parecía un misterio. No es extraño que en aquello
¿nes como: “barájamela más despacio”, “no entendí que se oculta encontremos el mayor placer. Pero tam-
ni J” o esta última “¡ah chingá!, ¿qué dijo”? Segura- bién es cierto que uno siempre está a la espera de que
mente en más de una ocasión. El uso de estas frases se caiga el último paño.
debe a que en algún momento nos hemos enfrentado a Los primeros movimientos de esta coreografía se
la incomprensión ante ciertas palabras o a la confusión dan con lisura, a manera de ir soltando los primeros
que nos provoca un mensaje recibido. Ya sea frente a trapos. La piel, como el mensaje, se asoma y se reserva
un discurso escrito u oral, todos alguna vez nos hemos en los encuentros iniciales e íntimos que hemos teni-
quedado con cara de what ante el oscurecimiento del do con el lenguaje. Después, gracias al aprendizaje y
“verbo”, ante la imposibilidad de alcanzar la compren- al tiempo, comenzamos a observar con detenimiento
sión. Si “el lenguaje es el vestido de los pensamientos”, los significados que había debajo de la vestimenta.
como plateaba Samuel Johnson, muchas veces esa in- Así, cae la primera prenda, la que nos ocultó de forma
dumentaria más que mostrar, oculta cosas. alevosa la privacidad de las charlas en las reuniones
En la cadencia del habla, la comunicación puede familiares de nuestra tierna infancia, aquéllas en las
ser un striptease en el cual las palabras son prendas que se volvió un asunto generacional evitar la intro-
que ocultan mensajes, decorados con misterio para misión de los niños en los asuntos de los “grandes”.
no ser vistos a flor de piel. A medida que esos atavíos De esta manera se crearon prendas lingüísticas que
A Juventino le gustan las obras del maestro Francisco Toledo;
alguna vez pensó en dedicarse a la pintura, sólo lo pensó, y se conforma con trazar algunos versos. se desprenden, uno a uno, del cuerpo del mensaje, co- escondían lo que ya de por sí a veces cuesta mantener:
mienza la aventura y vamos entendiendo lo que antes la comunicación. ¿Cómo olvidar el “nofo quieferofo
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