Page 47 - P09
P. 47

El pasado




     oscurecido   (A propósito de los afectos


            en la construcción de la historia)




 Por Bily López  con erudición. Un poco tarde, descubrí el meollo de mis   Nuestra relación con el pasado es siempre ambigua:
            desatinos: el texto que en apariencia quería escribir es-  en algunas ocasiones creemos ciegamente en él, y a
            taba cargado de tristeza, y yo no estaba triste.  veces lo ignoramos sin más, en unas nos pesa, y en
 Para descubrir el pasado, acaso
              Y es que así es la vida, aunque nos afanemos en creer   otras nos fortalece; en ocasiones lo utilizamos para
 primero haya que aprender a no  que queremos algo, si no lo deseamos, si no lo deseamos    criticar, en otras para fundamentar, y algunas veces
 ocultarnos, a des-cubrirnos   con todo nuestro ser y no aprendemos a respetar sus   sólo nos sirve como pasatiempo o curiosidad erudita.
 nosotros mismos.  propios ritmos, su fracaso está garantizado. Mi texto es-  Sin embargo, el pasado aguarda, acechando y asechan-
            taba caminando a marchas forzadas, arrítmico, paralelo   do, bullendo en cada acto, pensamiento, sentimiento
            a lo que bullía en mí y luchaba por salir. Hace aproxima-  o pasión. Y nosotros, indolentes, lo afrontamos con la
 La naturaleza ama ocultarse   damente ocho años obtuve mi título de licenciatura con   ingenuidad del conocimiento positivo, o bien con la
                          (Heráclito)  una tesis sobre la historia y sus funciones vitales, ¿cómo   indiferencia maniquea que la vida nos impone.
            diablos era posible que ahora, con más experiencia, con   Lo  anterior,  por  supuesto,  no  es  por  entero  culpa
 <<Yo he hecho eso>>, dice mi memoria.   más investigaciones, con más textos, con otras dos tesis   nuestra.  Desde  niños  nos  introducen  en  el  ámbito
 <<Yo no puedo haber hecho eso>>,   de por medio, no fuera capaz de plasmar –mejorado,   académico el estudio del pasado, mostrándonos civili-
 dice mi orgullo y permanece inflexible.   precisado– eso que creo haber logrado hace ocho años?   zaciones, culturas, grandes acontecimientos, tragedias
 Al final, la memoria cede   La respuesta llegó de la mano de la embriaguez, de mis   deleznables,  héroes,  villanos,  antecedentes  de  nuestro
                                      (Nietzsche)  amigos –que son muchos–, de mi familia, del ejercicio,   mundo, glorias a repetir o errores a evitar, bajo el con-
            de la música, de mi trabajo, de las manifestaciones po-  vencimiento  de  que  el  pasado  es  algo,  que  está  ahí,
 uando  comencé  a  elucubrar  este  texto  tenía  planeado  algo   líticas de protesta, de unos cuantos porros vehementes   inamovible, perfectamente determinable, y bajo la con-
 dramático,  solemne,  llegador,  poético,  algo  que  mostrara  la   aventándome al delirio, de mi cuerpo y sus sensacio-  vicción de que el conocimiento sobre el pasado, la his-
 Cbrutal opacidad de nuestras relaciones sapienciales con el pa-  nes, del erotismo, del placer de López al cuadrado, de la   toria, es un conocimiento sólido y unilateral, diáfano,
 sado. Planeé retomar a Nietzsche, a Bloch, a Freud, a Ricœur, quizá a   alegría. Fue entonces que, orgásmicamente y al caer en   perfectamente verificable. La historia nos la introdu-
 Lefebvre, para mostrar que nuestra memoria es selectiva, caprichosa,   cuenta, las líneas comenzaron a fluir. Fue entonces que   cen como instrumento ideológico, formador de valores,
 oscurecedora, y para mostrar también que nuestro saber sobre el pasa-  mi reflexión sobre el pasado y sus ocultamientos tomó   creador de prospectivas. No conformes con ello, nos
 do es una reconstrucción, una ficción y, en todo caso, una hipótesis.  el curso que aquí presento.  hacen creer que la historia, esa historia, nos fundamen-
 Tenía ganas de mostrar que el pasado es intangible, y que nuestro   El pasado, en efecto, no está ahí, no es palpable, tangi-  ta, nos da un sentido, pues en ella está la verdad. Por
 saber sobre él —la historia— descansa sobre endebles bases epistémicas,   ble, ni diáfanamente accesible. No obstante, su presencia   supuesto, en los primeros años escolares esto no pasa
 que no hay hechos, sino sólo interpretaciones. Quería mostrar teóricamente   nos recorre, nos construye y nos conforma, fluye en cada  del fastidio: repetir nombres y fechas hasta el hartazgo,
 cómo construimos y reconstruimos el pasado con base en una ontolo-  una de nuestras fibras. No somos porque sí, somos lo que  agrupar los bandos en buenos y malos, recordar quién
 gía parcial y determinada, un tanto caprichosa, ciega de sí, que actúa   somos porque hemos sido, porque hemos llegado a ser en  triunfó en qué batalla, etcétera. El problema se vuelve
 siempre al servicio de ciertos intereses casi siempre inconfesables. Es-  el tiempo, con el tiempo y desde el tiempo. Somos sien-  mayor  cuando,  al  hacer  trabajos  escolares,  nos  ense-
 cribí varias cuartillas, las borré, las reescribí, las volví a borrar.   do: acumulación de instantes transcurridos, ruina perpe-  ñan siempre que hay que contar una breve historia del
 No lograba dar, pese a mis precisiones metodológicas, con mi objetivo:   tua. El pasado intangible se materializa en emergencias   tema a tratar; y ahí nos tienen, tratando de encontrar
 mostrar que la historia, como todo saber, está al servicio de la vida, y que,   palpables de instantes que se arremolinan en presencias o   los antecedentes del arte contemporáneo en las cuevas
 por ello, debíamos poseer un particular tipo de prudencia a la hora de   ausencias específicas. ¿Qué es esto?, es una pregunta impre-  de Lascaux, intentando buscar las primeras semillas del
 elaborar nuestros relatos sobre el pasado, pues dependiendo de nuestra   cisa, ¿qué ha venido siendo esto que es?, ¿de dónde procede?,   Derecho mexicano en el preclásico mesoamericano, o
 forma de contárnoslo instauramos plexos de sentido a la hora de interpre-  ¿qué indica?, ¿cuál es su contexto?, ¿por qué es?, ¿a qué debe   buscando el sentido de la democracia moderna en los
 tarnos y vivirnos en el presente. Repasé mis apuntes, releí a ciertos auto-  su emergencia?, ¿qué significa?, ¿hacia dónde apunta?, acaso   antiguos griegos, presuponiendo que entre estos acon-
 res, hice esquemas, pero había un tono en mis líneas que no podía eludir,   sean más pertinentes. Investigar lo que somos es siempre   tecimientos y nuestro presente no existe sino una rela-
 un tono de fastidio maquillado con grandilocuencia, un tono desazona-  una tarea arqueológica, oscura, meticulosa, recopilación de   ción causal unidireccional que concatena y da sentido
 do  adornado  pseudopoéticamente,  un  tono  melancólico  enmascarado    vestigios, re-construcción, re-conocimiento: ardua labor.   a los fenómenos. Y así hasta llegar a la universidad, en

 44  PALABRijES 09 julio-diciembre 2012  PALABRijES 09 julio-diciembre 2012                                  45
   42   43   44   45   46   47   48   49   50   51   52