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V i e j a el últi mo
Hay expresiones que forman
parte de la cotidianidad
en la que vivimos; las usamos
sin preguntarnos qué
hay detrás de ellas, sin saber
qué implica o esconde
su contenido.
Por Elia Sánchez
ieja el último”, “Es una mujer con Veamos la primera: en la competencia, como ya el aspecto biológico (diferencia sexual) como las cualida- balleros”? ¿Qué les hace pensar a los vendedores que “da-
muchos pantalones”, “Caballeros y se dijo, sólo hay mujeres y todas son jóvenes, ¿por des que culturalmente se asignan a mujeres y a hombres, mita” resulta útil en su contexto? Es muy probable que a
“V damitas” son ejemplos de presentes qué no decir “vieja la última”?; ¿funcionaría igual así como la valoración que socialmente se hace de ellas. la mayoría de las mujeres le agrade que se dirijan a ellas en
en las lenguas, es decir, en las instituciones sociales decir, “viejo la última”? La respuesta prácticamente En una cultura predominantemente patriarcal las diminutivo, ello en virtud de que esta forma tiene la fun-
a través de las cuales se transmite, se adquiere y se inmediata es no. Más adelante veremos por qué. cualidades masculinas son más valoradas que las feme- ción pragmática de incorporar al discurso el “cariño” que
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genera cultura. Viéndolas detenidamente, se pue- Respecto a la segunda, “Es una mujer con mu- ninas; entonces, que “vieja” y “viejo” no sean sustituibles el hablante siente por el destinatario ; sin embargo no es
de observar que las lenguas están llenas de expre- chos pantalones”, ¿se podrían hacer variaciones que en la expresión planteada, se debe a las características creíble que los vendedores sientan cariño por las mujeres
siones que usamos cotidianamente sin reflexionar tuvieran el mismo efecto, que funcionaran en la que culturalmente se han asignado a uno y a otro género. que viajan en el metro; pero si así fuera, entonces, segura-
sobre lo que hay detrás de ellas, esto es, sobre el misma situación? ¿Qué tal “Es una mujer con mu- Lo anterior se ve con mayor facilidad en estas mente, lo sentirían también los hombres que son posibles
contenido de una expresión como las señaladas. chas faldas” o “Es una mujer con muchas blusas”? otras expresiones: “No chille, parece vieja” o “Los compradores de sus productos, por lo que podrían usar
Las lenguas son los continentes de la forma de Pues no, tampoco funciona. hombres no lloran”; ambas muestran que llorar es en diminutivo ambos vocativos. Pero ¿cuál es el sentir de
ver el mundo de los pueblos que las usan; expresan Lo anterior es un claro indicador de que las pa- una acción “propia” de las mujeres, la cual, además, los hombres si se dirigieran a ellos como “caballeritos”?
su cosmovisión, aunque ésta no siempre sea cons- labras y expresiones usadas cotidianamente reflejan la no resulta encomiable, por lo que socialmente es im- Les he hecho esta pregunta a varios hombres, de diversas
ciente ni se evidencie de manera intantánea. forma en la que se han ido construyendo las representa- perdonable que lo haga un hombre; sin embargo, se edades, y la respuesta es un rechazo total porque les resul-
Como una herencia de nuestros antepasados, ad- ciones socialmente aceptadas del hombre y de la mujer, acepta en las mujeres porque es una forma de mostrar ta ofensiva la expresión, se sienten disminuidos; aunque
quirimos la lengua y con ella la cosmovisión que en- aunque para el hablante común pasen desapercibidas: debilidad y a ellas les es permitido ser débiles, de he- no ven que se disminuya a la mujer al llamarla “damita”.
cierra, y como toda herencia, rara vez la cuestionamos, al primero se le atribuyen cualidades muy valoradas cho es una de sus características “naturales”, por algo Vale la pena hacer estos cuestionamientos: ¿en qué
no preguntamos de dónde viene ni cómo se usa, ni (inteligencia, fuerza, valentía, etcétera); en tanto que a se les ha catalogado como “el sexo débil”. consiste ser mujer en nuestra sociedad?, ¿qué cualidades
por qué se usa de determinada forma; nos limitamos a la segunda se le atribuyen aquellas no necesariamente En contraposición, no hay duda del halago que hay o atributos son “adecuados”, “convenientes”, “deseables”
servirnos de ella. Parece que, en general, tenemos una apreciadas en un hombre (sensible, comprensiva, ho- en la expresión “Una mujer con muchos pantalones”; en una mujer para que sea considerada como tal?, ¿y para
relación acrítica con la lengua que nos impide desci- gareña, débil, entre otras). En dichas construcciones se tampoco la hay en que sería ofensivo decirle a alguien ser hombre?, socialmente ¿qué cualidades son más valo-
frar lo que se oculta en cada uso que hacemos de ella. valoran y privilegian unas cualidades sobre otras. “Eres un hombre con muchas faldas”. Para explicar lo radas: las atribuidas a la mujer o las atribuidas al hombre?
Acríticamente descubrimos, desde pequeños, que las Lo anterior se puede verificar al tratar de hacer anterior hay que entender cómo se conciben cultural- Cómo se puede ver, las lenguas expresan la forma
groserías no se dicen en casa, con la familia; que hay algunos de los cambios señalados: ¿Por qué es “vieja” mente las faldas y los pantalones, qué cualidades, o de- de ver el mundo que tienen las personas que las usan,
temas tabués y que hay diferentes formas de digirise a la persona que llega al final en una carrera? Se trata fectos, están asociados a esta prendas. ¿Por qué es ofensi- los valores culturales y las ideologías que les son pro-
las personas con las que uno se relaciona; no nos pre- de una palabra en femenino que se usa para hacer vo decirle a alguien (en general un hombre) que se esconde pias; todo esto prevalece subterráneamente y se proyec-
guntamos por qué, simplemente sabemos que así es. referencia a una mujer de edad avanzada. La vejez tras las faldas de su mami -nótese, es “mami”, no “mamá”. ta en las palabras. Por ello, para cambiar la mentalidad
De la misma forma aprendemos a usar las ex- trae como consecuencia el deterioro de las capacida- Aun cuando en la actualidad el pantalón es una prenda de una sociedad no basta con cambiar nombres a cosas,
presiones arriba mencionadas. No nos equivocamos; des físicas y mentales, por lo que se entiende que en de vestir usada por hombres y mujeres, no hace muchos objetos o situaciones, es necesario cambiar la idiosin-
en una carrera en la que hay más de un participante, una competencia una persona de edad avanzada se- años, era casi exclusiva de los hombres, era símbolo de cracia de los hablantes, de lo contrario seguiremos te-
al empezar automáticamente gritamos “Vieja el úl- guramente llegaría detrás de las jóvenes. Siguiendo hombría, con todo lo que este término implica: cualidad niendo discursos “de género” en hablantes machistas:
timo”, aun cuando sólo haya mujeres en la compe- este razonamiento, no habría razón para no usar la de hombre, ligada a la entereza y al valor. 1 “Ya tienen lavadoras, y no son de dos patas” (V. Fox).
tencia y ninguna de ellas esté vieja. Asimismo, fren- expresión en masculino, es decir, “Viejo el último”; Responder a las preguntas hasta aquí planteadas
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te a una mujer fuerte, valiente, decidida, nada mejor sin embargo, esta forma no funciona como la origi- puede ayudar a entender el uso cotidiano de este tipo Llama la atención que no exista un término que haga referencia a la cualidad de ser
mujer; es decir, no existe algo como "mujería".
para alabar esas cualidades diciendo “Es una mujer nal, por tanto la explicación debe buscase en algún de expresiones y el imaginario construido que se halla
2 Ver uso de diminutivo cariñoso en "Amorcito, chiquito, Ponchito", en Palabrijes 04,
con muchos pantalones”. Tal vez si sabemos qué hay otro aspecto, alguna diferencia debe haber entre detrás de las mismas. Palabras de amor.
detrás de estas expresiones y cuál es la visión cul- “vieja” y “viejo” que impide la modificación. Finalmente, “Caballeros y damitas”, frase popularísi-
tural que de la mujer tiene la sociedad que las usa, Indudablemente se trata de una cuestión de género, ma entre los vendedores ambulantes de los vagones del
Elia había vivido obsesionada por un sueño: volar; caer libremente y dejarse llevar
empecemos a hacerlas a un lado en nuestro discurso. entendido como categoría de análisis que incluye tanto metro. ¿Por qué no “Caballeros y damas” o “Damas y ca- por el aire. Finalmente, ese sueño se ha hecho realidad.
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