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manías, complejos, ludicidades, trampas o enigmas se imposibilidad de representación de lo obsceno nos alegría. Al nombrar, se intenta legitimar, aprehender es un completo y total obsceno,
cifran en aquello que no decimos, que no mostramos, hace anhelarlo más y más, querer apropiarnos de él y comprender; al nombrar también despellejamos pues él mismo nos lo muestra,
pero que sí pensamos. Con fines estéticos, políticos, y estrujarlo, pues los hombres nos hemos complacido cuerpos y cosemos materia y forma, concatenamos nos lo presenta de la mane-
epistemológicos, al fin y al cabo materia soterrada. en mirar y desear lo prohibido, lo que se oculta, lo significados y significantes. Basta con echar una laxa ra más bella en uno de sus
Hemos mentado infinidad de fórmulas descriptivas censurado, aquello que se desvanece antes de mostrar mirada a todos nuestros discursos del día a día para poemas más atípicamente
para no apuntalar a diestra y siniestra. ¿Es acaso que su misterio. Aún no estamos listos. Pues fuera de la comprobar que al seleccionar el eslabón discursivo en- obscenos en el que no habla
nos hemos vuelto cómplices y fieles seguidores de fal- escena no se fingen besos, fuera de la escena no acon- tre el mundo y el lenguaje, recurrimos al más suave, de cerveza, ni de putas calien-
sas u oblicuas sinonimias?, ¿nos hemos resguardado y tece la mentira, no hay acción para lo actuado, no hay al menos doloroso, al menos hiriente, pero al mismo tes, ni de prominentes nalgas,
socorrido en difusos y obnubilantes adjetivos? miramientos, no hay simulacros, encubrimientos o tiempo al más alejado de lo real, al más superficial, sino de lo que verdaderamente es
Insistiendo con Bukowski y su enorme acervo lite- disfraces, no hay censura, no hay qué censurar, detrás al más impreciso. Descosificamos la cosa entre some- o puede entenderse como lo obsceno
rario, él nos habla a lo largo de su obra de coger (¡No de la escena, fuera máscaras y antifaces. Lo obsceno ras y superficiales descripciones, cubrimos y recubri- en su obra:
digas coger! —nos dicen—, di consumar nuestro como la noche obscura, inconfesable, espléndida de mos sustantivos de aparentes adjetivos, así es como el
amor), de putas (¡No digas putas..! —reclaman—), de fascinaciones de indecibles naturalezas. Lo obsceno adjetivo deviene componente de fuga. No decimos, There's a bluebird in my heart that
penes (¡No digas penes..!), de culos que no saben en- como fuera de la escena pero parte de ella. insinuamos, describimos, ejemplificamos, pero nos wants to get out
vejecer (¡No hables de envejecimientos..!); así, no hay La prosopopeya del lenguaje y de lo obsceno es ruborizamos por el resquemor de descararnos, sólo but I'm too clever, I only let him out
mejores adjetivos para este elocuente señor más que como dos seres que se saludan de lejos, pero que se aminoramos potencias, mentimos negligencias, sub- at night sometimes
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el de cochinote, vulgar, procaz, misógino o, en el me- coquetean y susurran de cerca, dos seres que se usan, estimamos la sensibilidad y el padecer de un posible when everybody's asleep.
jor de los casos, obsceno. Y claro que es un obsceno se alían y se afilian, se eslabonan, se conceden, pero receptor, pues recordemos que detrás de la escena no
—los demás adjetivos no sé qué tan apropiados sean. también juegan a las escondidas uno detrás del otro se fingen besos, no se circulan sustantivos, no se des- Mientras el lector duerme, el creador despierta, es-
En el transcurso de este trabajo rumiemos por el len- y después viceversa. El lenguaje y lo obsceno descu- cribe, no hay indigencias en la lengua, mucho menos cribe y se hace obsceno. Así, queda claro cómo y des-
guaje y sus obscenidades, y las nuestras, por qué no. briendo nuevos mapas que aún no han sido descu- una perífrasis al final del día. de dónde es que Bukowski puede ser considerado y
Pero aclaremos qué se está entendiendo —o qué biertos, o tal vez islotes ocultos y poco concurridos, calificado como obsceno, ilumina a la vez que oculta,
quiero entender— por "obsceno". Las interpretaciones abandonados. Porque “no hay líneas rectas, ni en las Lo obsceno como recurso discursivo porque lo obsceno no sólo oculta palabras, también
sobre este término las encontramos de muchas y varia- cosas, ni en el lenguaje”, nos dice Deleuze en La li- Como pretexto y a manera de ejemplo, podemos experiencias y sentires, ethos y pathos. Mientras en la
das maneras, un variopinto de acepciones sobre este teratura y la vida, pues claro, el mundo y el lenguaje, atisbar cómo Anaïs Nin sabía lo que quería ocultar superficie nos exhibe rubias con culos que no saben
término sólo evidencia su ambigüedad. Esto ha dado son curvas que van y vienen, troqueladas trayectorias y deso cultar, entre poéticas y erotiquísimas descripciones envejecer, putas, camareros y los ojos como el cielo
como resultado que cada autor lo utilice a su libre que devienen en imperceptibles grietas, baches y lla- del sexo, entre la descripción de un cabello y otro cabe- después de llover de Rocío de Miel, en el fondo nos
y espléndida conveniencia, y ésta no es la excepción. nuras desoladas. Lo obsceno y el lenguaje se cons- llo, entre la penetración y la expe riencia extática, se habla a gritos un Bluebird que quiere salir, pero no
Así, encon tramos la más común y prosaica de las tituyen así en su inaprensible e inacce sible realidad dibuja y traza su propia vivencia. Ello le hizo posible debe, no es el momento porque puede causar caos; es
acepciones de lo obsceno, esto es: lo vulgar, grotes- y en la imposibilidad de su representación. Pero el articular lo obsceno como recurso estético, discursivo y un pájaro que, oculto, sólo puede cantar tímido, pero
co, ominoso, impúdico, lo moralmente ina ceptable intrépido e iracundo escritor sabe cómo franquear como purga literaria, pues sólo en la escritura era que que no se deja morir en la tristeza y melancolía de su
o el quehacer de Bukowski. Pero también en lejanas esas aparentes imposibilidades, para él no son adver- Nin podía devenir prostituta, devenir azafrán, deve- nombre, ni mucho menos traiciona sus deseos, que no
tierras latinas lo podemos encerrar en aquel mal au- sarios suficientes, coge el lenguaje: lo obsceno y las nir pajaritos. Nin, antes de verse inerme y ser cogida llora, que no vuela, pero que sí padece y que aparece
gurio, es decir, lo obscenitas. En tierras aún más re- violentas escrituras, los amasa en inextricables ve- por sorpresa, se apresura a coger el mundo desde una tan enhiesto que haría llorar a cualquier hombre, bes-
motas, como la Grecia antigua, lo podemos vincular cindades, los sodomiza, de tal forma que este com- y mil posiciones, darle la vuelta, para uno y para el tia o quimera.
al ámbito teatral, es decir, a lo obscena; por algunos ponente causado, convulso, es componente estético, otro lado, ponerlo boca abajo y patas arriba, con el fin Lo obsceno, entonces, no reside en lo vulgar, en lo
citado como lo que está puesto delante de la escena, artífice poietico listo para toda experiencia creado- de mostrar sus verdaderas profundidades e inocuas ominoso, en lo cochino, sino en aquello que no se deja
y en otras interpretaciones como lo que está justo de- ra, listo para poblar nuevas geografías. Lo obsceno perversidades, descararlas, no evadirlas ni mirarlas ver, en lo no exhibido, en los simulacros, en lo que
trás de la escena, lo no visible en la puesta teatral, que como potencial creativo y recurso estético. de reojo. Anaïs Nin alumbra y descubre un lugar resguardamos celosamente, pero que a su vez funge
aunque no sea visible, no implica que no sea parte de Pero los demás mortales nos hemos cobijado y re- innom brable, indecible, pero estéticamente posible como dispositivo que hiperboliza nuestros discursos.
la puesta en escena. Y en este caso, y por pura conve- signado a deambular por la superficie del mundo y de descifrar, no gusta de mancos lenguajes, cuerpos De tal manera que lo obsceno se presenta como arma
niencia, retomaré esta última definición. del lenguaje, en sus derredores y excen tricidades, pues sin extremidades, cuerpos incompletos. Por medio y recurso estético o, tal vez, como proceso catártico.
Para comenzar a despiojarnos de connotaciones como dice Bily López “nos rompemos la crisma en su de la prostitución literaria, quiere eróticas y obscenas
1 Pongo el poema en inglés porque, como sabemos, la traducción no está exenta de peligros
obscenas de lo obsceno, y desembarazado lo obsceno superficie, sin reparar en sus profundidades”. Desde palabras que funden inefables tópicos, que inauguren
interpretativos, así como de imprecisiones al verter palabras de un idioma a otro que no
de cargas morales y más bien desterrado de la región luego, por nuestro marasmo hemos preferido eclip- las fantasías del poeta y lo más vital y fundamental, expresa su polisemia; en este caso, la palabra bluebird en inglés tiene un doble sentido que en
de los procaces y los soeces, ahora lo obsceno podría sar el mundo, llenarlo de opacidad y sólo iluminar inventar el lenguaje del amor. español requiere de dos expresiones distintas: pájaro azul o pájaro triste, melancólico. Aquí
pongo una posible –pero insuficiente- traducción: Hay un pájaro azul en mi corazón que/
radicar en el traspatio de aquello que se mira y que empresas que de entrada ya están perdidas. Hemos Y es que, claro, ni a Nin ni a Bukowski les interesa en lo
quiere salir/ pero soy demasiado listo, sólo lo dejo salir /a veces por la noche /cuando todo el
se dice, en lo inocuo, en lo que se esconde o escon- basculado en vez de perpe tuar. Nuestro lenguaje se más mínimo hablar de putas, colas y chichis; Bukowski mundo duerme (extraída de: http://amediavoz.com/bukowski.htm).
demos. Lo obsceno vecino del inconsciente juega y ha encargado de describir y no de crear a profundi- busca expresar y confesar algo más elemental, más vital
Gonzalo estudia Filosofía e Historia de las ideas en la UACM, está algo atrapado en los griegos, los
coquetea con nuestras apariencias y las del mundo, dad, de nombrar entre dientes, de cubrir el sexo de e intestinal, tal vez pretende devenir Samsa escarabajo, onanismos filosóficos, las obscenidades de las letras y, en el Seminario Violento del CEGE, ha
que se advierten como irrefutables veracidades. La rosas y los gritos de placer en llantos de artificial lobo estepario o Bluebird. Y por supuesto que este escritor sido bautizado como Gonzalo el Griego.
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