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retrato que pinta El crimen del padre Amaro de un cura   fueron acalladas por aquéllas que abogaban en favor de
       de pueblo, falla en mostrar realmente quiénes son los sa-  la libertad de expresión —incluida la voz del Estado
       cerdotes católicos al exhibir, desde la perspectiva de los   que, por ley y a partir de 1992, tenía vedado censurar
       propios católicos, acciones y actitudes que socavan sus   cualquier obra cinematográfica—, conflicto que hizo
       valores y dogmas. Empero, tras la voluntad de verdad   estallar el escándalo y, para beneplácito de Carrera y
       —uno de los sistemas de exclusión del discurso según   frustración de varios grupos católicos, abonó especta-
       Foucault— que se hace presente en ambos casos, tras la   cularmente a las entradas en taquilla de esta película.
       vocación de vigilancia y castigo, común a la censura y al   Aunque ambos filmes son censurables desde las lec-
       escándalo, una y otro recorren trayectorias distintas en   turas que aquí se exponen, dado el tratamiento de las
       su desenvolvimiento empírico.                 realidades que abordan, La sombra del Caudillo resultó,
          Atendiendo a los casos particulares de las películas   en efecto, censurada oficialmente y fue condenada a la
       de Bracho y Carrera, a su especificidad historiográfica y   invisibilidad por décadas, mientras que  El crimen del
       al entrejuego de los actores involucrados, las líneas pa-  padre Amaro únicamente devino escandalizante, al ser
       ralelas que se pueden trazar entre censura y escándalo   arrojada en el fugaz remolino de la visibilidad mediá-
       se bifurcan en, al menos, dos direcciones. La primera   tica.
       demarca los diferentes territorios de competencia en   En suma, si una representación fílmica cualquiera
       los cuales se anclan y despliegan los argumentos censo-  contraviene la noción de realidad de un lector o espec-
       res contra La sombra del Caudillo y El crimen del padre   tador dado, si un filme presenta ciertas versiones de lo
       Amaro: por un lado, la construcción de la memoria his-  real y de lo verdadero que son incompatibles con las
       tórica y, por el otro, la práctica de la fe católica; en otras   versiones que suscriben públicos específicos, los senti-
       palabras, el ámbito colectivo de la historia oficial, que   mientos de ofensa y agravio que detonan tanto la cen-
       posee relevancia general para el país en su conjunto, y   sura como el escándalo se hacen presentes, aunque cada
       el ámbito personal de la creencia religiosa que, en es-  fenómeno corra por vías ciertamente diferentes. En
       tricto sentido, no debiera ser regulado desde el Estado.   este sentido, es imposible que una película refleje “fiel-
       En este tenor es posible afirmar que el ejercicio de la   mente” la realidad: ésta connota una infinita diversidad
       censura oficial es un asunto privado relativo a intereses   de posibilidades —tal como sucede con la propia repre-
       públicos, mientras que la ocurrencia del escándalo me-  sentación e interpretación— ya que no hay una única
       diático es un asunto público relativo a intereses privados:   forma de reconstruir, recrear y resignificar. Entonces,
       a través del diálogo epistolar acotado entre las autori-  una mirada particular del mundo, en su concreción,
       dades competentes y quienes se sienten agraviados por   caducidad y finitud, es potencialmente transgresora de
       la cinta de Bracho —una mirada al pasado— se pone   todas las demás, por lo que toda película, en última ins-
       en cuestión la validez de proponer un relato alterna-  tancia, es susceptible de ser objeto de censura y pretexto
       tivo a aquél que las instituciones formales del Estado   de escándalo
       habían confeccionado en su recreación de la historia   1  Cecil Graham: My dear Arthur, I never talk scandal, I only talk gossip.
                                                       Lord Windermere: What is the difference between scandal and gossip?
       patria; mientras que los muy publicitados dimes y di-
                                                       Cecil Graham: Oh, gossip is charming! History is merely gossip. But scandal is gossip made
       retes en torno al filme de Carrera —una mirada al pre-  tedious by morality. Now I never moralize.
       sente— ponen a debate en el gran foro de la opinión     Oscar Wilde, Lady Windermere’s Fan
                                                     2   Foucault, Michel. Microfísica del poder, Ediciones de La Piqueta, Madrid, 1992, p. 198.
       pública el problemático derecho de este cineasta a crear
                                                     3   Baudrillard, Jean y Marc Guillaume. Figuras de alteridad, Taurus, México, 2000, p. 22.
       sin ataduras cuando el resultado se puede interpretar   4  Expediente 281“60”/1925 de la Dirección de Cinematografía de RTC: Carta de El Supremo Con-
       como una afrenta a los pilares de la religión católica.   sejo de la Legión de Honor Mexicana, 17 de octubre de 1960.
                                                     5  Expediente 281“60”/1925 de la Dirección de Cinematografía de RTC: Carta del Lic. Ramón
          La segunda dirección apunta hacia el lugar donde
                                                      Canedo Alderete, secretario particular de la Secretaría de Gobernación, dirigida a la Dirección
       desemboca cada caso: las peticiones de censurar  La   de Cinematografía y firmada por “un grupo de veteranos de la Revolución Mexicana”, 29 de
       sombra del Caudillo fueron escuchadas —tal vez en fun-  octubre de 1960.
                                                     6   “Divide padre Amaro”, en El Universal, 13 de agosto de 2002.
       ción de que apuntaban hacia el potencial peligro de una
                                                     7  Franco Reyes, Salvador. “Desata el padre Amaro polémica; aún no se estrena”, en El Universal, 7
       crítica a la legitimidad del Estado mexicano, a su mito   de agosto de 2002.
       fundacional, y a que éste tenía entonces la atribución   8   Román, José Antonio. “CEM: la cinta El crimen del padre Amaro ofende a la Iglesia; fracturaría
                                                      la relación con el Estado”, en La Jornada, 13 de agosto de 2002.
       legal de ejercer la censura fílmica—, dando por resul-
       tado el enlatamiento de la cinta durante treinta años y
       la imposibilidad de un estreno propiamente comercial;   Montserrat es socióloga transformada en antropóloga. Le interesan el cine, la
       en contraste, las voces conservadoras que exigieron la   literatura, la traducción e interpretación y, sobre todo, los gatos. Por el momento disfruta
       prohibición de El crimen del padre Amaro debido a que   de una estancia posdoctoral en El Colegio de México que le gustaría careciera de fecha
       atacaba sus valores en tanto fieles de la Iglesia Católica,   de caducidad.
                                                                                                              9
       PALABRIJES 10 julio-diciembre 2013
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