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A partir de todo lo anterior, el binomio domina- dias, soltar chismes y rumores, negar, apostar al olvido ,
ción-subordinación está acompañado por el conjunto entre otras muchas prácticas, son elementos que cons-
de ideas legitimadoras del discurso dominante (sin truyen una realidad enajenada, obviamente provechosa
perder nunca de vista que si no se puede controlar a para el discurso de dominación. Parecería que el pro-
las personas con palabras, entonces existen medios vio- pósito es imponerse a como dé lugar, con información
lentos para lograrlo: el régimen económico, el uso de verdadera o falsa, qué más da, si sirve para domesticar
la fuerza pública o, de plano, el ejército) que determina ideológicamente a sus subordinados.
los preceptos necesarios para la organización social de En fin, parece que a partir de la mentira dirigida
la vida. Pero, como resultado inevitable, siempre sur- y de las estrategias de manipulación de masas, se des-
girá un discurso opuesto al de la dominación, que se prende que el discurso de dominación –al tener como
contraponga a sus ideas, principios y fundamentos. Es principal tesis que algo debe cumplirse o creerse por-
consubstancial el conflicto entre el discurso dominante que así es, para fijar alguna posición específica de los
y el discurso de oposición, pues la no aceptación del or- sujetos en la sociedad– sucede porque hay un sustento
den establecido genera una tensión en el binomio do- cultural que engloba códigos que tienen que ver con
minación-subordinación. Los indígenas prehispánicos costumbres, hábitos, formas sociales, sistemas políticos,
con la Conquista, Lutero con la Iglesia, Newton con la imposiciones jurídicas, creencias religiosas, relaciones
física de su tiempo, Latinoamérica con Estados Uni- humanas… Esto da cuenta de las interacciones y lu-
dos, Oriente con Occidente, los hijos con sus padres… chas por la construcción social del dominio producida
siempre encontraremos ejemplos en los que el discurso a partir de lo que se hace como utilidad de lo que se
de dominación sea cuestionado por un discurso alterno, dice. A esto, tenemos que agradecer al discurso de do-
diferente y, en algunos casos, de resistencia. minación la imposición de hábitos mentales que, a la
La oposición a la dominación no es nada nuevo larga, se convierten en hábitos legales, y viceversa. Por
ni asombroso. De hecho es un rasgo histórico cons- ello, el discurso de dominación encierra tres cuestiones
tante en las relaciones humanas de todos los tiempos fundamentales: qué se dice, por qué se dice y para qué
y geografías. Lo interesante aquí es cómo el discurso se dice: la primera pregunta configura el mensaje; la
dominante echa mano de diferentes procesos para co- segunda, lo justifica; y la tercera marca el interés que se
lectivizar la razón de sus ideas. Noam Chomsky, por persigue, según la época dominante.
ejemplo, señala diez estrategias de manipulación me- Lo anterior es una mínima muestra histórica de
diática que nos permiten reflexionar más sobre este cómo la libre voluntad puede ser disciplinada por el
tema. Aquí sólo mencionaremos algunas que han sido discurso de dominación en turno. Cosa muy triste que
utilizadas muy claramente para fortalecer el discurso nos invita a reflexionar sobre el esquema utilizado por
de dominación: distraer la atención de las personas de el discurso de dominación actual, basado en un círcu-
los asuntos importantes atrayéndola a temas irrelevan- lo que transita por el hogar, la escuela, los medios de
tes; crear problemas y después ofrecer soluciones para comunicación, las instituciones políticas y sociales, así
causar reacciones dirigidas en la población; graduar como por las estructuras económicas y militares, para
medidas que sean aplicadas poco a poco en la sociedad mantenerse vigente. Quizá sea inevitable que la impo-
para que a la larga sean aceptadas; hacer pasar normas sición ideológica sea intrínseca al ser humano y a sus
antipopulares como dolorosas y necesarias; dirigirse a relaciones sociales, así como que el discurso opositor
las personas como si fueran niños; acentuar la emoción muestre una contraideología. La cuestión es que el dis-
sobre la razón; perpetuar la ignorancia y la mediocri- curso, sea dominante o de resistencia, nunca ha sido
dad; reforzar la autoculpabilidad. Chomsky señala es- inocente y ha servido eficazmente para conseguir algo
tas estrategias de manipulación porque pertenecen a de alguien
un discurso de dominación y, según este lingüista es-
tadounidense, para que uno tome conciencia de esto
y no muerda más el anzuelo es necesario “que los ciu-
dadanos de las sociedades democráticas emprendan un 1 Cfr. Göran Therbon, La ideología del poder y el poder de la ideología, España, Siglo XXI, 1980, p.
p.16-17.
curso de autodefensa intelectual para protegerse de la
2 Noam Chomsky, Ilusiones necesarias. Control del pensamiento en las sociedades democráticas,
manipulación y del control…” 2 Madrid, Caronte, 2007, p. 10.
También la mentira es utilizada por el discurso de 3 Cfr. Sara Sefchovich, País de mentira, México, Océano, 2012
dominación. La socióloga Sara Sefchovich menciona
que prometer, usar cifras, alardear, minimizar, descalifi- Alejandro piensa que la escritura es tan importante como una buena copa de vino
car, enredar, no dar información, decir verdades a me- antes de comer, pues ambas dan placer a la vida.
26 PALABRIJES 10 julio-diciembre 2013

