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tiles. Viejos movimientos estudiantiles de la UNAM   conformismo, sino arriesgándote siempre en el debate
                         están ahora en las esferas del poder de la izquierda o   público, enfrentándote a esto todo el tiempo, aun cuan-
                         están metidos en el IFE o están metidos en el gobierno   do el riesgo sea decir “pues me había equivocado, y me
                         del Distrito Federal, o en la misma universidad, pero   había equivocado fuertemente”. Lo que implica a veces
                         en todo caso son espacios autoritarios. Aunque en sus   para uno volver a empezar porque “agarré el camino
                         orígenes podían haber sido libertarios, por llamarlos   equivocado”; volver a empezar, no tenerle miedo al en-
                         de alguna manera, o rebeldes o críticos, ese momento   frentamiento público y hacer todo lo posible para que
                         crítico se ha perdido. Ahora bien, no creo que esto sea   ese espacio público de debate funcione.
                         lo propio del paso del tiempo, es decir, no creo que un   No es fácil, porque una de las marcas de lo público
                         movimiento pretendidamente libertario, o rebelde, o   es la comunicación; entonces, uno tiene que poner en
                         emancipador, necesariamente tenga como sino, como   cuestión una teoría de la comunicación que se ha con-
                         destino, el volverse una pequeña autoridad…   ducido de ciertas maneras; pero, en el momento de lo
                                                                       público, en la apertura de lo público, también la comu-
                            B: ¿Cómo explorar esa posibilidad, para que no   nicación es básica. No puedes construir una discusión,
                         ocurra eso?                                   digamos, el planteamiento de un argumento, cuando
                                                                       nadie te entiende, entonces, tienes que hacer algo in-
                                                                       teligible, pero al mismo tiempo no ceder a un punto
          "[…] en una sociedad lo primero son las líneas, los movimientos de fuga   cero de la comunicación, en donde ni siquiera puedas
          que, lejos de suponer una huida fuera de lo social, lejos de ser utópicos   tener el cuidado que te da la crítica, de hilar fino. Saber
          o incluso ideológicos, son constitutivos del campo social, puesto que   nivelar esto es dificilísimo, porque además no hay un
          trazan su pendiente y sus fronteras, es decir, todo el devenir. [… ] en una   criterio único exterior que te diga: “Ésta es la regla: un
          sociedad todo huye [… ] se define precisamente por esas líneas de fuga   25% de comunicación, un 25 % de teoría, otro 25% de
          que afectan a masas de cualquier naturaleza [… ] "Gilles Deleuze, Claire   ética y otro 25% de política”. No hay manera. Entonces,
          Parnet, Diálogos                                             sobre la misma marcha debes ir modificando estrate-
                                                                       gias para ser comunicable y, al mismo tiempo, ese grado
                            AM: Primero hay que señalar que no es un destino   necesario de incomunicabilidad te obliga a replantear
                         y que no tiene que ver ni con la edad ni con el paso del   los términos, porque es esa cuestión que se vuelve en un
                         tiempo, es decir, no está en la temporalidad. Y para evi-  momento incalificable, incomunicable, la que te obli-
                         tarlo, hay que hacer dos cosas: la primera es la crítica y,   ga a repensar. Se convierte en un juego permanente de
                         por supuesto, todo este trabajo de puesta a prueba de la   “toma y daca”, pero público —y eso es lo importante—,
                         crítica en uno mismo, es decir, en las propias actividades   no en un espacio cerrado, diríamos, con uno mismo,
                         de uno mismo o del grupo en el que se esté; y luego, la   porque la crítica no se hace dentro…
                         segunda, es dar la bienvenida al debate. Creo que la úni-
                         ca manera de que la crítica funcione es si funda espacios   B: Ni siquiera como grupo…
                         públicos de intercambio, y el intercambio no a partir de
                         la búsqueda de lo común, sino para dar salida a las dife-  AM: Ni siquiera como grupo, o grupúsculo, ¡peor!,
                         rencias. Yo a eso le llamo debate, quizá la palabra ya está   porque entonces se queda todo otra vez en ese pequeño
                         cargada con otros sentidos, pero creo que lo que hay que   fascismo. A veces los pequeños fascismos son de cinco
                         estar continuamente refundando, acabando y volviendo   personas…
                         a fundar, son comunidades de debate que sean espacios
                         públicos, diríamos civiles, de la sociedad civil.   B: Aquí quisiera preguntarte algo, porque ya lo men-
                               Espacios que no busquen ser reglamentarios, que   cionaste varias veces, a propósito de Guattari… la relación
                         no busquen la legitimación estatal, institucional o ju-  entre fascismo y micro-fascismo, ¿cómo la entiendes? De
                         rídica, sino que tengan otro tipo de vida, otra tempo-  alguna manera ya mencionaste algunas estrategias para
                         ralidad, y que busquen, además, otras formas de vida,   responder a ellos, pero no has explicado bien cómo se
                         no necesariamente centradas; espacios de lo social que   construye eso o qué podemos entender por eso.
                         inventen, que imaginen otras maneras de lo público,
                         pero siempre poniéndose  a prueba; y poniéndose  a   AM: Es una expresión esplendorosa: pequeño facis-
                         prueba ante los otros, los diferentes, ante el otro como   mo. Cuando Guattari, en los años setenta, empieza a
                         diferente, a los que no sólo tienes que ceder la pala-  pensar en este tipo de nociones, intentaba dar cuenta
                         bra, sino responder, siempre, lo quieras o no, y que no   —desde su práctica como analista, psicoanalista o, me-
                         te retraigas en tu espacio más o menos confortable, de   jor, esquizoanalista—de que si bien hay toda una serie
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