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La batalla por
el lenguaje
Dominar el lenguaje es dominar el conocimiento, tener la posibilidad de tomar
decisiones propias e incidir en el mundo. Palabras, giros, códigos e idiomas son ahora
las armas para abrirnos paso en la sociedad del conocimiento.
Por Rosina Conde
urante más de veinte años he visto cómo el reducción del lenguaje (el cual se empobrece por des-
sistema educativo mexicano ha ido especiali- gaste o por desuso), evitando así que entendamos los
Dzando y fragmentando el conocimiento, a tal paradigmas del poder y de las clases dominantes. El
grado que ha formado profesionales ajenos a la realidad conocimiento, ahora, es top secret, aun cuando se hable
y alejados de su entorno. de la democracia de la información, que pone a nuestro
El sistema educativo actual nos encierra en una alcance, como nunca antes, el acceso al conocimiento
campana de cristal que nos aísla de la sociedad y nos por medio de la tecnología. Esto nos remite a lo que ac-
hace creer que el pequeño ámbito en el que nos des- tualmente se conoce como sociedad del conocimiento,
envolvemos representa el mundo en su totalidad; nos que requiere del dominio, no sólo de uno, sino de va-
ha convertido en profesionales apolíticos y ahistóricos, rios lenguajes, varios registros lingüísticos y tecnolectos,
indiferentes a los problemas sociales, con intereses in- así como del manejo de otras lenguas; sin embargo, me
dividualistas, y enfrascados en la competencia por el pregunto: ¿cuántas personas, realmente, tenemos acce-
consumo y la adquisición de puntos y reconocimientos so al lenguaje y podemos adquirir la tecnología que nos
que redunden en la acumulación de bienes materiales. permita incursionar en el mundo del conocimiento?
Durante ese proceso, he visto también cómo las polí- El sistema (y no me refiero únicamente al político)
ticas nacionales se orientan hacia la privatización de la se ha empeñado en hacernos creer que el lenguaje en
educación, sin tomar en cuenta que eso significa pri- general es oscuro, críptico, inaccesible, inalcanzable, y
vatizar el conocimiento y la investigación, de la misma que sólo unos cuantos elegidos pueden poseerlo. De
manera como se han privatizado los bienes de la nación esta manera, de las 150 000 voces que tiene el español
y se han ido socializando las pérdidas de las empresas moderno, por ejemplo, los medios masivos de comu-
privadas; asimismo, he visto cómo empiezan a priva- nicación, en su afán por llegar a un mayor público, se
tizarse los recursos naturales, los sitios arqueológicos, encargan de anular 145 500, es decir, se comunican con
los museos y hasta los parques nacionales. Y como el nosotros por medio de 500 y hasta de 300 palabras,
conocimiento se representa, se adquiere y se manifiesta con lo que limitan el lenguaje y lo empobrecen. En los
por medio del lenguaje, sea éste lingüístico, matemá- años ochenta, cuando empezaron a hacerme las prime-
tico, lógico simbólico, algebraico o de cualquier tipo, ras invitaciones a la radio y la televisión para hablar de
mientras más restringido y privatizado se encuentre el literatura, o de algún tema de cultura en general, an-
lenguaje, mayor será la manipulación de la sociedad y tes de salir al aire, lo primero que hacían era leerme la
de los bienes públicos. Lo paradójico es que mientras cartilla, o sea, decirme qué era lo que podía y no podía
la ciencia avanza hacia el espacio y casi descifra el có- decir. Al principio creí que me iban a prohibir las malas
digo lingüístico del universo y del genoma humano, el palabras; pero no, lo que me prohibían era decir lo que
sistema se encarga de reducir nuestro pensamiento por para ellos eran palabras cultas, especializadas, “difíci-
medio de la fragmentación del conocimiento y de la les”, “complejas”. “Es que el público no entiende”, se
2 PALABRIJES 10 julio-diciembre 2013

