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otra concepción de la poesía, pero los temas no cam-
       biarán en lo fundamental: o se cree que la poesía es un
       fin en sí mismo y que cualquier intento por filiarla a
       una causa (política, social, de clase) irremediablemente
       será en detrimento de su calidad, o se cree en la impo-
       sibilidad de disociar este género de la práctica social,
       partiendo de la idea que todos sus elementos (autor,
       lenguaje, técnicas, temas) provienen de la experiencia
       colectiva.
          Sería muy largo y excedería los límites de este texto
       tan solo reseñar las diversas posturas al respecto. Pero,
       para dar una idea de la forma en que se ha abordado
       este tema, recurramos al caso mexicano. En este senti-
       do, observemos las ideas en particular de Octavio Paz,
       quien se encargó de fijar un canon sustentado en la au-
       tosuficiencia del lenguaje poético como la tradición que
       debería prevalecer en nuestras letras. A este propósito
       contribuyeron sin duda dos textos clásicos de su auto-
       ría, uno teórico y otro estratégico: me refiero a El arco y
       la lira y su prólogo a la antología Poesía en movimiento,
       respectivamente. Debemos notar que, en el transcurso
       de su vida, Paz modificó sus creencias sobre el tema de
       la poesía como reflejo de lo social: fue de una militan-
       cia clara al inicio, a una visión recelosa después, hasta
       una franca negación de toda interpretación del poema
       como posible expresión del devenir político. En este
       sentido, aquellos autores que mantuvieron el ideal del   a la ley de gravedad de la historia porque su palabra
       compromiso político como una constante en su obra   nunca es enteramente histórica.”
       poética, de Efraín Huerta en adelante, se vieron ine-  La publicación de la mítica —y mitificadora— an-
       vitablemente menoscabados en ulteriores valoraciones   tología Poesía en movimiento, de 1966, perpetrada por
       de su producción por la escuela crítica emanada de la   Octavio Paz, a quien secundaron Alí Chumacero, José
       visión paciana.                               Emilio Pacheco y Homero Aridjis, representó el mani-
          A partir de los años 40, la institucionalización de la   fiesto de un autor que se abrogaba la tarea de sentar el
       Revolución como credo gubernamental mexicano re-  canon poético mexicano del siglo XX. En este sentido,
       percutió sin duda en el ámbito de la cultura, y su efecto   Poesía en movimiento, no se puede negar, efectivamente
       en la práctica poética mexicana fue definitivo: una vez   consiguió lo que se propuso, merced a una estrategia
       negada su producción primera, Octavio Paz se encar-  incluyente de autores incuestionables, a lo que se aunó
       gó de construir una tradición literaria que devino hacia   el buen ojo crítico de Paz para con los poetas más re-
       el lenguaje  como centro de sus preocupaciones esté-  cientes. La antología representa una toma de partido
       ticas. Al marginar el significado, el prestigio literario   que es explicitada en el prólogo, autoría de Paz:
       se cimentó sobre el solo significante. La consecuencia
       ineludible: una poesía cultista, hermética, artística en   No niego las tradiciones nacionales ni el temperamento
       virtud del arte mismo. En este sentido, la visión de Paz   de los pueblos: afirmo que los estilos son universales o,
       retomaba los argumentos ya señalados al hablar del   más bien, internacionales. Lo que llamamos tradiciones
       surgimiento del arte por el arte. Una célebre afirmación   nacionales son, casi siempre, versiones y adaptaciones
       suya nos regresa a la idea de la poesía moderna aleja-  de estilos que fueron universales. Por último, una obra
       da de lo histórico: “La frecuente acusación que se hace   es algo más que una tradición y un estilo: una creación
       a los poetas de ser ligeros, distraídos, ausentes, nunca   única, una visión singular. A medida que la obra es más
       del  todo  en  este  mundo,  proviene  del  carácter  de  su   perfecta son menos visibles los signos de la tradición y el
       decir. La palabra poética jamás es completamente de   estilo. El arte aspira a la transparencia. […] El poema no
       este mundo: siempre nos lleva más allá, a otras tierras, a   significa pero engendra las significaciones: es el lenguaje
       otros cielos, a otras verdades. La poesía parece escapar   en su forma más pura.
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       PALABRIJES 10 julio-diciembre 2013
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