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vigente con un apreciable trabajo poético en desarrollo y la búsqueda de ese acercamiento entre realidad y deseo,
como editor de la revista La zorra vuelve al gallinero. De imaginación y existencia, el grupo extremó su rebeldía
la lectura de más de mil 500 poemas de Mario Santia- y radicalidad. Iniciaron así el sabotaje de presentacio-
go, seleccionaron los 161 contenidos en la antología, nos nes y lecturas poéticas, los escándalos y los enfrenta-
dice Guzmán en su afilado prólogo, donde hace una re- mientos provocados por su saber cultísimo de harapos
visión de las distintas etapas de la poesía de Mario San- y escupitajo. Es recordada su protesta en la presenta-
tiago y refiere la procedencia de los poemas antologados, ción de un libro de Octavio Paz, así como son legen-
a la vez que describe la lucha de Mario por reivindicar a darios sus combates, incluso llegados a las manos, con
los dadaístas, surrealistas y futuristas, a la generación beat otros poetas y críticos. Los infras en efecto agitaron la
y a las vanguardias y neovanguardias latinoamericanas poesía y a los poetas en México, con “la bendición de la
como los Estridentistas en México y el grupo poético insensatez”, dice Mario Raúl Guzmán.
peruano Hora Zero. Dice Mario Santiago: “Acaso las vanguardias no puedan sostener esas ba-
rricadas ácidas de la nueva poesía, pero nos enseñan más
Quienes dicen que ellos están muertos están más ca- de una cosa sobre los adoquines de la calle...”, escribió
dáveres que nadie; no hemos abrevado lo suficiente, lo Roberto Bolaño en la revista Plural de octubre de 1976.
primordial, en su desgarradura; no nos hemos dejado tra- Arte & Basura, Una antología poética de Mario San-
segar en sus fuentes. Todavía tiene filo su centella. tiago Papasquiaro, editado el año pasado por Almadía,
traza su indagación en la poética de Mario Santiago
De una docena de cualidades de potencial transfor- a partir de lo disperso, lo disgregado, lo fragmentario
mador apreciadas por Mario Santiago en otros poetas de sus versos, estrofas y poemas plasmado en serville-
e inventariadas aquí por Mario Raúl Guzmán, también tas, papeles, cuadernos, hojas sueltas, revistas, cajetillas
se desprenden las características del ejercicio poético de cigarros, portavasos, facturas, notas y, sobre todo, lo
infrarrealista del propio Mario: escrito por él en otros libros. ¿Qué mayor desafío que
corregirle la plana a Reyes anotando en los márgenes
• Nuevas alteraciones sintácticas, veleidosos nexos de su obra la obra propia? ¿No es eso absolutamente in-
gramaticales, flujo lírico conformado por onoma- fra? Una escritura salvaje garabateada sobre el mundo.
topeyas, signos matemáticos y experimentaciones El material fue seleccionado por Luis Felipe Fabre,
tipográficas. quien titula su prólogo con un verso de Mario Santiago:
• Revuelta contra la tiranía de conceptos como “buen “Sobre 1 envoltorio que nadie acierta a descifrar”. Aquí
gusto”, “armonía”, “calidad”, “poesía bien hecha”, y expone la dificultad de congelar la poesía de Mario, con
contra los amaneramientos del tallerista. sus vuelos de performance del lenguaje y las palabras,
• Exaltación del movimiento agresivo, el salto mortal, sus acciones, gestos, intervenciones, su impulso efíme-
la bofetada, la belleza de la velocidad y de la lucha. ro, alentado más por la genuina fuerza lírica inicial, que
• La enjundia del talento irrespetuoso y la irradiación por la corrección y el retrabajo posterior.
paroxística. ¿Cómo fijar un grafiti en la pared de un museo sin
• La belleza plástica que da la fuerza al enjambre de restarle vigor, veracidad, fuerza?, parece preguntarse
imágenes que fusionan elementos prosaicos y líri- Fabre al profundizar en estos versos sueltos y poemas
cos. dispersos de Mario Santiago, aunque su obra sea esa
• La búsqueda obstinada de nuevas formas de ex- misma dispersión, diversidad, fluidez.
presión, la emoción desemejante (eficaz contra la Hay una estética marginal, de poeta outsider, de
emoción trillada). rebelde indómito en todo este gran esfuerzo poético
• El entusiasmo y la crispación, la risa y la exaspe- vital que fue la vida de Mario Santiago, por lo que son
ración, el impulso vertiginoso y el pesimismo exa- borrosos los límites entre poesía y vida. La tradición
cerbado, la exaltación y el deslumbramiento, el de los poetas malditos lo rigió: excesos sistemáticos y
desasosiego y la decepción. desorden de los sentidos, papel de marginal que pagó
caro y, dice Fabre, casi como en un proyecto consciente
Mediante la puesta en práctica de este antiprogra- y voluntario. Un papel resumido en la propia escritura
ma emergió entonces ese intento de tocar la vida con del poeta infrarrealista: “Para qué ser fosa común / pu-
la poesía o de que los poemas fueran vida misma. Y en diendo ser leyenda”
50 PALABRIJES 10 julio-diciembre 2013

