Page 44 - P11
P. 44

su propiedad. Ésa es, entonces, en el más alto senti-  presentado ante ustedes una de esas edificaciones, cuyos
                         do, la actitud del heredero. Por eso, el grado más noble  ladrillos son los libros, y ahora desaparece el coleccionista
                         de una colección se lo conformará siempre su rasgo de  dentro de ella, como corresponde.
                         heredabilidad. Si digo eso, deberían de saberlo, me es
                         absolutamente claro cómo este desarrollo del mundo de
                                                                       1   Walter Benjamin fue un pensador del siglo xx que hizo de su quehacer reflexivo una expe-
                         las representaciones que está contenido en el coleccio-  riencia estética. Su obra es sin lugar a duda un referente necesario en casi todas las áreas del
                         nismo, fortalecerá en muchos de ustedes la convicción   conocimiento, así que las traducciones de su obra son indispensables, no sólo para su difusión
                                                                         en la lengua meta, sino también porque ofrece una oportunidad de relacionarse de manera
                         del  anacronismo  de  esta  pasión  y  la  desconfianza  de
                                                                         distinta, íntima, con el texto y vincularlo con un determinado tipo de lector (Benjamin escribió
                         este tipo de coleccionistas. No pretendo en lo más   un ensayo sobre la tarea del traductor que merece mucho la pena ser leído).
                         mínimo quebrantar sus convicciones ni esta descon-   ¿Por qué traducir un texto de Benjamin si existen ya varias traducciones al español? Hay dos
                                                                         razones básicas: la primera, para que el texto se pudiera publicar sin pagar derechos de traduc-
                         fianza. Y sin embargo anotaría algo: el fenómeno de la
                                                                         ción y, sobre todo, para ofrecer una traducción hecha especialmente para un público específico:
                         colección se pierde mientras pierda su sujeto, su senti-  el de Palabrijes.
                         do. Aunque las colecciones públicas suelen ser menos   Traducir a Benjamin sin ser especialista en él se puede calificar de "atrevido"; sin embargo,
                                                                         hay un placer inherente en ello que vale la pena la osadía. En esta tarea que acepté con gusto
                         chocantes desde el punto de vista social, y más útiles
                                                                         y mucha inocencia, me basé en el texto original que está en Benjamin, Walter. Gesammelte
                         desde la academia, que las privadas, a los objetos se    Schrifte. iv. Tillman Rexroth (Hrsg.). Frankfurt am Main: Schurkamp, 1991; y conocí tres traduc-
                         les hace justicia sólo en éstas. De sobra sé que para el   ciones del texto (que se pueden encontrar en Benjamin, Walter. Cuadros de un pensamiento.
                                                                         Selección de Adriana Mancini, trad. Susana Mayer. Buenos Aires: Imagen Mundi, 1992; Ben-
                         tipo del que he hablado aquí, y al que he representado
                                                                         jamin, Walter. Obras. Libro iv/ vol. 1. Edición al cuidado de Juan Barja, Félix Duque, Fernando
                         —un poco ex officio— ante ustedes, llega el ocaso. Pero   Guerrero. Traducción Jorge Navarro Pérez. Madrid: Abada, 2010; y Claudia Kevik (Comp.). En
                                                                         torno a Walter Benjamin. Versión (del inglés) Ana Elena González Treviño. México: uam, 1993).
                         como dice Hegel: «Con el crepúsculo alza el vuelo el
                                                                         Valdría la pena escribir un ensayo comparativo a detalle de las características de cada una, sin
                         búho de Minerva». Sólo cuando se haya extinguido    embargo, apenas hay espacio aquí para hacer un par de anotaciones.
                         el coleccionista, se comprenderá.               Cuando tuve dudas sobre el significado o incluso el tono del texto, le eché un ojo a las tres
                                                                         traducciones al español para ver cómo lo habían resuelto cada una. En ocasiones lo habían
                                                                         hecho de maneras distintas, incluso, muy alejadas entre sí.
                             La manera más común y corriente             El texto de Ana Elena González Treviño es una versión del inglés, razón quizá por la cual en él
             de adquisición sería para el coleccionista la de,           encontré más libertades que en los otros. Por momentos esas libertades provocaron una duda
                                                                         hacia las otras versiones, dudas que me obligaron a investigar más allá del diccionario y otros
             convenientemente, el préstamo sin «v» de vuelta.            manuales. En sólo una ocasión esa discrepancia, casi asonancia, me llevó a darle la razón. La
                                                                         traducción de Jorge Navarro Pérez tiene la cualidad de ser muy literal; además tiene algunas
                                                                         notas que orientan sobre datos históricos y referencias literarias. La traducción de Susana Mayer
                                                                         es muy cuidadosa sobre todo en el tono.
                            Ahora ya se ha hecho tarde, mucho más de la media
                                                                         A veces es más fácil traducir sin comparar, pues si se leen otras versiones, la duda emerge y
                         noche, ante la última caja semivacía. Me colman otros pen-  permanece al tomar decisiones. Sin embargo, este quehacer se vuelve enriquecedor, pues nos
                         samientos de los que he hablado. No pensamientos: imá-  obliga a establecer un diálogo no sólo con el autor, sino con esos otros que se han acercado
                                                                         al texto y se lo han apropiado de manera personal, íntima; en donde no sólo es valioso lo
                         genes, recuerdos. Recuerdos de las ciudades en las que he
                                                                         expresado, sino el peso sustancial en la forma de hacerlo, en los matices, en las reflexiones que
                         encontrado tantas cosas: Riga, Nápoles, Múnich, Danzig,   suscitan las decisiones de cada término. Ese reflexionar, repensar y decidir conforman el placer
                                                                         de ofrecer una traducción.
                         Moscú, Florencia, Basilea, París; recuerdos de los salones
                                                                         En mi caso, he intentado presentar el texto de Benjamin en un punto (lingüístico) accesible a
                         fastuosos del Rosenthal en Múnich; de la torre de Stock-
                                                                         un lector mexicano que quizá está leyendo por primera vez a este pensador, pero sin quitarle
                         turm en Danzig, donde vivió el fallecido Hans Rhaue;   el carácter del original, es decir, por momentos aparentemente relajado (me refiero específica-
                                                                         mente a este texto que no es de corte filosófico, sino que más bien es una crónica descriptiva)
                         del sótano de libros con olor a encerrado de Süssengut,
                                                                         en la manera de decir algo profundo y complejo.
                         en el norte de Berlín; recuerdos de los cuartos en donde   2   Oración en latín cuya traducción es: Los libros tienen su destino.
                         han estado estos libros, mi habitación de estudiante en   3   Jean Paul (seudónimo de Johann Paul Friedrich Richter) fue un escritor alemán de finales del
                                                                         siglo xviii y principios del xix. Maria Wuz es el protagonista de la narración Leben des vergnügten
                         Múnich, mi cuarto en Berna, de mi soledad de Iseltwald
                                                                         Schulmeisterleins Maria Wuz (La vida del divertido maestrillo de escuela María Wuz).
                         junto al lago Brienzer y, finalmente, mi cuarto de niño,   4   Se refiere a Anatole France, escritor francés de finales del siglo xix y principios del xx.
                         del que sólo proceden cuatro o cinco de los más de mil   5   Honoré de Balzac fue un escritor francés de la primera mitad del siglo xix. La Peau de chagrin
                                                                         en español es La piel de zapa (disponible en varias traducciones).
                         volúmenes que empiezan a apilarse a mi alrededor. ¡Qué
                                                                       6   Marco seguro (rm Rentenmark) era la moneda de la República de Weimar que funcionó a
                         felicidad del coleccionista! ¡Qué felicidad del hombre   partir de 1924 para frenar la hiperinflación. Se usó como sustituto del Papiermark, que no tenía
                         privado! A nadie se le ha investigado tan poco y nadie se   respaldo en oro.
                                                                       7   Fragmentos póstumos de un joven físico.
                         ha sentido mejor como el que pudo seguir conduciendo
                                                                       8   Físico y filósofo alemán de finales del siglo xviii y principios del xix.
                                                                 9
                         su existencia disipada con la máscara de Spitzweg . Ya   9   Carl Spitzweg fue un pintor alemán de mediados del siglo xix cuyas pinturas eran intimistas y
                         que en su interior vaya que si se han ido instalando es-  mostraban pequeñas sátiras del mundo pequeño burgués de la época.
                         píritus, al menos pequeños, los cuales provocan que para
                         el coleccionista —como yo lo entiendo que debe ser— la
                         propiedad es la relación más profunda que se puede tener
                         con las cosas: no porque las cosas estuvieran vivas en él,
                         sino porque es él mismo quien habita en ellas. Así he re-  Susy, en estos días, experimenta el spleen por las mismas calles por las que Benjamin lo hizo.
          42                                                                                          PALABRIJES 11 enero-junio 2014
   39   40   41   42   43   44   45   46   47   48   49