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su propiedad. Ésa es, entonces, en el más alto senti- presentado ante ustedes una de esas edificaciones, cuyos
do, la actitud del heredero. Por eso, el grado más noble ladrillos son los libros, y ahora desaparece el coleccionista
de una colección se lo conformará siempre su rasgo de dentro de ella, como corresponde.
heredabilidad. Si digo eso, deberían de saberlo, me es
absolutamente claro cómo este desarrollo del mundo de
1 Walter Benjamin fue un pensador del siglo xx que hizo de su quehacer reflexivo una expe-
las representaciones que está contenido en el coleccio- riencia estética. Su obra es sin lugar a duda un referente necesario en casi todas las áreas del
nismo, fortalecerá en muchos de ustedes la convicción conocimiento, así que las traducciones de su obra son indispensables, no sólo para su difusión
en la lengua meta, sino también porque ofrece una oportunidad de relacionarse de manera
del anacronismo de esta pasión y la desconfianza de
distinta, íntima, con el texto y vincularlo con un determinado tipo de lector (Benjamin escribió
este tipo de coleccionistas. No pretendo en lo más un ensayo sobre la tarea del traductor que merece mucho la pena ser leído).
mínimo quebrantar sus convicciones ni esta descon- ¿Por qué traducir un texto de Benjamin si existen ya varias traducciones al español? Hay dos
razones básicas: la primera, para que el texto se pudiera publicar sin pagar derechos de traduc-
fianza. Y sin embargo anotaría algo: el fenómeno de la
ción y, sobre todo, para ofrecer una traducción hecha especialmente para un público específico:
colección se pierde mientras pierda su sujeto, su senti- el de Palabrijes.
do. Aunque las colecciones públicas suelen ser menos Traducir a Benjamin sin ser especialista en él se puede calificar de "atrevido"; sin embargo,
hay un placer inherente en ello que vale la pena la osadía. En esta tarea que acepté con gusto
chocantes desde el punto de vista social, y más útiles
y mucha inocencia, me basé en el texto original que está en Benjamin, Walter. Gesammelte
desde la academia, que las privadas, a los objetos se Schrifte. iv. Tillman Rexroth (Hrsg.). Frankfurt am Main: Schurkamp, 1991; y conocí tres traduc-
les hace justicia sólo en éstas. De sobra sé que para el ciones del texto (que se pueden encontrar en Benjamin, Walter. Cuadros de un pensamiento.
Selección de Adriana Mancini, trad. Susana Mayer. Buenos Aires: Imagen Mundi, 1992; Ben-
tipo del que he hablado aquí, y al que he representado
jamin, Walter. Obras. Libro iv/ vol. 1. Edición al cuidado de Juan Barja, Félix Duque, Fernando
—un poco ex officio— ante ustedes, llega el ocaso. Pero Guerrero. Traducción Jorge Navarro Pérez. Madrid: Abada, 2010; y Claudia Kevik (Comp.). En
torno a Walter Benjamin. Versión (del inglés) Ana Elena González Treviño. México: uam, 1993).
como dice Hegel: «Con el crepúsculo alza el vuelo el
Valdría la pena escribir un ensayo comparativo a detalle de las características de cada una, sin
búho de Minerva». Sólo cuando se haya extinguido embargo, apenas hay espacio aquí para hacer un par de anotaciones.
el coleccionista, se comprenderá. Cuando tuve dudas sobre el significado o incluso el tono del texto, le eché un ojo a las tres
traducciones al español para ver cómo lo habían resuelto cada una. En ocasiones lo habían
hecho de maneras distintas, incluso, muy alejadas entre sí.
La manera más común y corriente El texto de Ana Elena González Treviño es una versión del inglés, razón quizá por la cual en él
de adquisición sería para el coleccionista la de, encontré más libertades que en los otros. Por momentos esas libertades provocaron una duda
hacia las otras versiones, dudas que me obligaron a investigar más allá del diccionario y otros
convenientemente, el préstamo sin «v» de vuelta. manuales. En sólo una ocasión esa discrepancia, casi asonancia, me llevó a darle la razón. La
traducción de Jorge Navarro Pérez tiene la cualidad de ser muy literal; además tiene algunas
notas que orientan sobre datos históricos y referencias literarias. La traducción de Susana Mayer
es muy cuidadosa sobre todo en el tono.
Ahora ya se ha hecho tarde, mucho más de la media
A veces es más fácil traducir sin comparar, pues si se leen otras versiones, la duda emerge y
noche, ante la última caja semivacía. Me colman otros pen- permanece al tomar decisiones. Sin embargo, este quehacer se vuelve enriquecedor, pues nos
samientos de los que he hablado. No pensamientos: imá- obliga a establecer un diálogo no sólo con el autor, sino con esos otros que se han acercado
al texto y se lo han apropiado de manera personal, íntima; en donde no sólo es valioso lo
genes, recuerdos. Recuerdos de las ciudades en las que he
expresado, sino el peso sustancial en la forma de hacerlo, en los matices, en las reflexiones que
encontrado tantas cosas: Riga, Nápoles, Múnich, Danzig, suscitan las decisiones de cada término. Ese reflexionar, repensar y decidir conforman el placer
de ofrecer una traducción.
Moscú, Florencia, Basilea, París; recuerdos de los salones
En mi caso, he intentado presentar el texto de Benjamin en un punto (lingüístico) accesible a
fastuosos del Rosenthal en Múnich; de la torre de Stock-
un lector mexicano que quizá está leyendo por primera vez a este pensador, pero sin quitarle
turm en Danzig, donde vivió el fallecido Hans Rhaue; el carácter del original, es decir, por momentos aparentemente relajado (me refiero específica-
mente a este texto que no es de corte filosófico, sino que más bien es una crónica descriptiva)
del sótano de libros con olor a encerrado de Süssengut,
en la manera de decir algo profundo y complejo.
en el norte de Berlín; recuerdos de los cuartos en donde 2 Oración en latín cuya traducción es: Los libros tienen su destino.
han estado estos libros, mi habitación de estudiante en 3 Jean Paul (seudónimo de Johann Paul Friedrich Richter) fue un escritor alemán de finales del
siglo xviii y principios del xix. Maria Wuz es el protagonista de la narración Leben des vergnügten
Múnich, mi cuarto en Berna, de mi soledad de Iseltwald
Schulmeisterleins Maria Wuz (La vida del divertido maestrillo de escuela María Wuz).
junto al lago Brienzer y, finalmente, mi cuarto de niño, 4 Se refiere a Anatole France, escritor francés de finales del siglo xix y principios del xx.
del que sólo proceden cuatro o cinco de los más de mil 5 Honoré de Balzac fue un escritor francés de la primera mitad del siglo xix. La Peau de chagrin
en español es La piel de zapa (disponible en varias traducciones).
volúmenes que empiezan a apilarse a mi alrededor. ¡Qué
6 Marco seguro (rm Rentenmark) era la moneda de la República de Weimar que funcionó a
felicidad del coleccionista! ¡Qué felicidad del hombre partir de 1924 para frenar la hiperinflación. Se usó como sustituto del Papiermark, que no tenía
privado! A nadie se le ha investigado tan poco y nadie se respaldo en oro.
7 Fragmentos póstumos de un joven físico.
ha sentido mejor como el que pudo seguir conduciendo
8 Físico y filósofo alemán de finales del siglo xviii y principios del xix.
9
su existencia disipada con la máscara de Spitzweg . Ya 9 Carl Spitzweg fue un pintor alemán de mediados del siglo xix cuyas pinturas eran intimistas y
que en su interior vaya que si se han ido instalando es- mostraban pequeñas sátiras del mundo pequeño burgués de la época.
píritus, al menos pequeños, los cuales provocan que para
el coleccionista —como yo lo entiendo que debe ser— la
propiedad es la relación más profunda que se puede tener
con las cosas: no porque las cosas estuvieran vivas en él,
sino porque es él mismo quien habita en ellas. Así he re- Susy, en estos días, experimenta el spleen por las mismas calles por las que Benjamin lo hizo.
42 PALABRIJES 11 enero-junio 2014

