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imaginable. Ese libro estaría constituido por un núme-  La destrucción de esta magnífica colección de li-
       ro infinito de páginas. No tendría que ser enorme. Bas-  bros es contada, en el poema, por el hombre mismo que
       taría con que las páginas fueran infinitamente delgadas.  habría ordenado su destrucción, el califa Omar, uno de
       Si no recuerdo mal mis clases de geometría, dicho libro  los personajes más importantes de la historia del Islam.
       recuerda una definición posible de cualquier volumen, es  La destrucción de estos muchos volúmenes, nos puede
       decir, de cualquier cuerpo que ocupa un lugar en el espa-  parecer espantosa, pero Omar reacciona con indiferen-
       cio: un volumen se compone de un número infinito de  cia. Así habla el califa en el poema de Borges:
       planos. Las páginas serían los planos; el volumen, el libro.
         Borges le dedicó a esta imagen del libro infinito un   Declaran los infieles que si ardiera
       cuento titulado «El libro de arena»y la publicó en    ardería la historia. Se equivocan.
       un libro que también llamó El libro de arena. En esta   Las vigilias humanas engendraron
       historia, un misterioso predicador escocés llega al de-  los infinitos libros. Si de todos
       partamento de Borges en Buenos Aires y le ofrece el   no quedara uno solo, volverían
       extraño libro. Borges le paga con el dinero de su pen-  a engendrar cada hoja y cada línea,
       sión y con una valiosa edición de una Biblia protestante.   cada trabajo y cada amor de Hércules,
       El libro, que en principio pareció fascinante, se vuelve   cada lección de cada manuscrito.
       repulsivo para Borges. La idea de su infinitud le resulta   En el siglo primero de la Hégira,
       abrumadora, especialmente porque dicha infinitud hace   yo, aquel Omar que sojuzgó a los persas
       imposible leerlo. Todas las páginas parecen desdoblarse   y que impone el Islam sobre la tierra
       en otras páginas. No hay posibilidad de leer de corrido,   ordeno a mis soldados que destruyan
       de encontrar una página vista antes. Sobra decir que las   por el fuego la larga Biblioteca,
       páginas tampoco parecen tener sentido. Borges decide   que no perecerá.
       quemarlo, pero le preocupa que el humo producido por
       un objeto infinito se esparza y sofoque toda la tierra.  En el poema de Borges, Omar quema la biblioteca no
       Un día, lo abandona en un anaquel de la Biblioteca Na-  sólo por su deseo de «imponer el Islam sobre la tierra»,
       cional Argentina, de la cual fue director. Por fin puede  sino porque considera la biblioteca superflua. Para él,
       dormir tranquilo. Así concluye la historia.   existe algo más importante que una colección de libros:
         Las dos historias parecen pertenecer al género lite-  la mente humana, su inteligencia y su creatividad. Por
       rario más antiguo, según el mismo Borges: la pesadilla.  supuesto, la actitud del personaje de Borges —que no
       Esta representación del libro en textos fundamentales  es el verdadero Omar— es extrema para nosotros, pero
       de la obra de Borges puede parecer extraña. Decía al  acaso merece alguna atención. No se trata de quemar
       principio que para Borges el Paraíso era una biblioteca,  libros, sino de leerlos. No se trata de creer a pie jun-
       pero estos dos textos más bien presentan versiones de  tillas en lo que dicen, sino de adoptar una posición no
       espacios de lectura que parecen, respectivamente, un  sólo crítica, sino principalmente creativa, me atrevería a
       infierno —en tanto que no se puede salir de la bibliote-  decir, hacia lo que leemos. No se trata de hacernos sus
       ca de Babel— y un Purgatorio —en tanto que el libro  esclavos, sino de que nos ayuden a liberarnos, incluso
       de arena puede ser abandonado, una vez que ha sido  si esa libertad a veces linda con el escapismo (los más
       saciado por la angustia el deseo de tenerlo—.  preo  cupados por el escapismo son los carceleros, decía
         No sé si es necesario conciliar estas visiones que pueden  Tolkien). Los personajes más creativos de Borges no
       parecer opuestas. Un escritor, lo mismo que una persona,  son los que registran todo lo que les ha pasado, como
        no tiene por qué ser siempre el mismo. Quiero, sin embar-  Funes el memorioso, sino los que siguen creando a pe-
       go, expresar una idea que mi última lectura de las Ficciones  sar de que todo haya sido escrito, como Pierre Menard,
       de Borges me sugirió, y que trata de abarcar estas visio-  autor del Quijote.  Al recuperar esa actitud creativa, re-
       nes múltiples de la biblioteca en su obra. Me referiré,  cuperaremos también el recinto de lectura más pode-
       para ello, a un poema de Borges titulado «Alejandría,  roso con el que contamos, el de nuestra inteligencia y
       641 a. D»., que fue publicado en el libro Historia de la  nuestra imaginación: nuestra mente.
       noche. El poema nos habla de la destrucción de la biblio-
       teca de Alejandría, en Egipto; en opinión de muchos,
       habría sido la colección de libros más importante de la
       Antigüedad. La fecha que presenta Borges en el título
       del poema es, acaso, la de la destrucción definitiva de la   Gabriel vive en un laberinto de libros y películas en el que a veces se encuentra con Borges, a veces
       biblioteca, a manos de un ejército árabe.     con la Mujer Maravilla, y a veces con Teseo. Se escapó y ahora está en California.
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       PALABRIJES 11 enero-junio 2014
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