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saber hacia el sabor y viceversa. Describe con sutileza
       el nacimiento del mole en su mundo barroco poblano
       y de todos sus ingredientes nos da noticia. El propio
       autor  dice  que  bien  podría  llamarse  El libro de todos
       los asombros y que más asombroso aún de lo que en él
       se puede ir descubriendo, será la realidad que en sus
       páginas unas veces se disfraza de leyenda, otras de
       invento y que siempre estará teñida por el asombro.
       ¿Qué otra cosa buscamos como lectores?
         Un libro que por divertido y sensual resulta deli-
       cioso también, es Doña Flor y sus dos maridos, de Jorge
       Amado, escritor brasileño que nos lleva de paseo, a lo
       largo de la novela, a esos vericuetos de los sabores de la
       vida en Salvador de Bahía, Brasil, por los sabores de sus
       platillos y por los sabores de la sensualidad que envuel-
       ve a Doña Flor, que platica entre cacerola y cacerola con
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       alguno de sus dos maridos, el cachondo y el formal, y   mendación: «No te limpies las manos con el conejo».
       está siempre en el dilema, igual que el resto de nosotros   Otro de mis predilectos que a veces está en la cocina
       los mortales, de escoger entre esa vida dionisiaca llena    y a veces no, porque podría estar en mi portafolios es-
       de placeres y la otra vida apolínea que busca la recti-  perando salir en algún salón de clase para leer algunos
       tud y la perfección. Habrá que leer la novela para no   de sus párrafos tan saboreables es En busca del tiempo
       perderse esos sabores bahianos o la sensualidad que reina   perdido, de Marcel Proust, una novela parteaguas en
       en la literatura de Amado, llena de humor.    la forma de «hacer novela», esas páginas en donde los
         Un hallazgo especial que también habita mi cocina   sentidos son los personajes principales, además de la
       y que no podríamos imaginar que hubiese sido escrito   memoria, esa memoria llena de recuerdos que podría-
       por un genio universal es el Libro de notas de cocina de   mos decir que salen de una taza de té para convertirse
       Leonardo Da Vinci, escrito por William Collins e hijos.   en la más prodigiosa construcción de una catedral lite-
       Sí, en 1981 fueron descubiertas una serie de notas de   raria. ¡¿Marcel Proust en la cocina?! Sí, ¡claro! Es una
       este genio: una libreta donde el artista anotaba deliciosas   delicia, es un manjar literario.
       recetas  con  comentarios  acerca de  los  bue-  En fin, me encanta tener libros en la cocina, a veces
       nos modales en la mesa y donde dibuja-        ni cocino, sólo me deleito leyendo las recetas e imagi-
       ba  bocetos  de sus  curiosos  inventos  para  nando los sabores de los platillos que nunca he probado
        facilitar la vida del cocinero y del comensal. Entre   y que se me antojan, o imagino esos lugares de donde
       la serie de normas de comportamiento general de los   surgieron los libros, los platillos o las materias primas.
       comensales propuestas por Da Vinci encontramos las   Otras veces, leyendo con emoción y curiosidad alguna
       siguientes:                                   novela, me siento en la cocina, en el calor de la casa,
                                                     para que aromas y sabores me acompañen en mi lec-
          «No poner la cabeza sobre el plato».       tura. Y los libros no necesariamente tienen que ser de
          «No poner trozos de su propia comida, o a medio masti-  cocina para estar en mi cocina, tal vez mientras espero a
         car sobre el plato de sus vecinos».         que se fría una salsa o a que se caliente un poco de agua
          «No tomar comida de la mesa y guardarla en su bolso o   para té, leo un libro de sociología,  de psicología, de
         faltriquera para comerla más tarde».        arte o el libro en turno, no importa el tema. Otras ve-
         «No ha de escupir ni hacia delante ni hacia los lados».  ces, mientras cocino, es mi hija la que lee y disfrutamos
         «No ha de poner los ojos en blanco, ni caras horribles, ni   entre las dos de letras y palabras. Pues sí, la cocina es un
         cantar o vociferar, ni hacer ruidos o bufidos».  buen lugar para tener libros y para degustarlos también.
          «No ha de dejar sus aves sueltas sobre la mesa».  1   http://curiososincompletos.wordpress.com
         «Ni tampoco serpientes ni escarabajos».
         «Si ha de vomitar, debe abandonar la mesa».  Coral, incansable visitadora y exploradora de recintos culinarios y cinematográficos: fondas, res-
                                                     taurantes, taquerías, torterías, cantinas, cocinas, comedores, bibliotecas, librerías, playas, cines,
       Sin duda uno de los grandes «inventos»de este genio, en   cines, la Cineteca Nacional, cines, cines; practicante de slow food, slow films, slow life. Renegadora
       el ámbito del protocolo gastronómico, fue la servilleta.   permanente de la contaminación visual y de la contaminación auditiva, especialmente en nuestros
       Da Vinci se permitió también darnos otra buena reco-  recintos universitarios.
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       PALABRIJES 11 enero-junio 2014
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