Page 58 - P11
P. 58
pintado los puntos principales de la religión cristiana, documento invaluable para conocer y reconocer las
como son el símbolo de los Apóstoles, el Decálogo, los estrategias, los métodos, las doctrinas, las máximas y
Siete Pecados Capitales, con su numerosa descenden- las artes que se emplearon para darle un nuevo rostro
cia y sus circunstancias agravantes, las Siete Obras de y un nuevo corazón a todo un continente. Métodos,
Misericordia y los Siete Sacramentos. 6 estrategias y principios entre los cuales destaca, por su
De vuelta a la trayectoria vital de nuestro Diego, tradición, que se remonta a la antigua Grecia, y por ser
hoy en día sabemos que fue en 1555 cuando se orde- motivo para las reflexiones y empeños de incontables
nó sacerdote, y que alrededor de 1560 peregrinó como sacerdotes, magos y filósofos desde entonces, el objeto
misionero por los territorios que hoy ocupan los Es- de nuestros amores: el arte de la memoria.
tados de Querétaro, Zacatecas y Durango —antigua
provincia de Nueva Vizcaya—. Empresa en la que IV. La biblioteca de la memoria
le resultó de enorme utilidad su gran dominio de las Es casi imposible establecer a ciencia cierta cómo fue
lenguas náhuatl, otomí y tarasca, y por supuesto, sus que Fray Diego entró en contacto y desarrolló un amor
abundantes conocimientos sobre el arte del buen decir tan apasionado por al arte de la memoria. Un arte sus-
o retórica. Más adelante, entre 1562 y 1569, se desem- tentado, como veremos más adelante, en la construcción
peñó como mentor en distintos colegios franciscanos, y de lugares, en la disposición de recorridos, y en el empleo de
como guardián en los conventos de Tlaxcala y de Tepeji imágenes agentes. Elementos, todos ellos, presentes en
7
del Río . Todo esto, muy probablemente sin intuir que el arte retórico, en el «método objetivo», e incluso en el
el año del Señor 1571 lo sorprendería en una nave con diseño, construcción y ornamento de santuarios y cate-
10
rumbo al Viejo Continente. drales. En todos ellos, como acertadamente lo sugiere
Fray Diego de Valadés se abocó, durante los si- Lina Bolzoni:
guientes años de su vida en Europa, a la tarea de publi-
car dos importantes obras: el Itinerarium catholicum, de El arte de la memoria requiere una visualización muy ale-
Fray Juan Focher, que vio la luz en la ciudad de Sevilla, jada de la nuestra, una visualización capaz de extraer de la
en 1574; y su Retórica Cristiana, cuyas primeras 204 imagen todos los mensajes con los que ha sido revestida,
páginas se publicaron en Roma, y las restantes en Pe- una visualización, en definitiva, que se ocupe de reunir to-
rugia, en 1579. 8 dos los aspectos del vínculo entre el orden, el espacio y la
De confirmarse que Valadés fue oriundo de las tierras imagen misma, y en volver a recorrer el juego de relaciones
mexicanas, la publicación de su magnífica Retórica Cris- entre las partes y el todo, entre la pluralidad y la unidad. 11
tiana le valdría el honor de ser considerado como el pri-
mer autor americano en publicar en el Viejo Continente. Valadés se asumía como uno de los mayores estudiosos y
No obstante, aun en el caso de que se demostrara que exponentes del arte: «En los dos capítulos anteriores he-
su origen era peninsular, nadie le podría arrebatar mos agrupado en lenguaje breve muchas cosas sobre la
el título, tal y como lo refiere Linda Báez, de haber sido el definición de la memoria y sobre sus géneros, con tal es-
primer cronista cuyas obras sobre el Nuevo Mundo fue- mero y diligencia, que quizás pocos antes de mí se hayan
ron impresas y publicadas en dicho lugar. «Igualmente, dedicado a escribir sobre este tema con mayor dedi-
12
fue la primera crónica-retórica escrita en latín y, por ello cación del ánimo». No obstante lo anterior, a mí me
mismo, pudo dar a un público mayor en Europa cuenta gusta imaginar que fue tras la aventura en la que perdió
de la organización de la Iglesia indígena». 9 sus amados libros, con el objetivo de salvar su también
Los últimos vestigios que tenemos sobre las andan- amada vida, que Fray Diego se dio a la tarea de encontrar
zas de Valadés allende el horizonte, son que entre 1575 una manera para que ni él, ni sus hermanos de hábito y
y 1577 se desempeñó como procurador general de la empeño, volvieran a verse en la terrible circunstancia de
orden franciscana en Roma, y que debido a conflictos perder o tener que transportar a lomo los tan pesados
con el entonces rey de España, Felipe ii «el Pruden- como escasos y costosos tomos de aquella época.
te»(1527-1598), pasó los siguientes años en el convento En apoyo a mi tesis, he encontrado que en el acá-
de San Francisco de Monte Negro. Pero nada sabemos pite xxiv, de la Segunda Parte de la Retórica Cristiana,
de él a partir del 8 de febrero de 1582, cuando a sus 49 nuestro grabador, misionero y escritor nos hace saber
años de vida, envió desde Roma una colección de mag- que era de su conocimiento que el célebre rétor romano
níficas reliquias al convento de Santa Clara, en México. Marco Porcio Latro (ca. 55 a.C.- 4 d.C.) «usaba su me-
Fray Diego de Valadés no sólo dio cuenta de las moria en lugar de biblioteca. Porque cualquier cosa que
características, costumbres, creencias y condición de una vez hubiera encomendado a su memoria, ya nunca
13
los naturales de la Nueva España; sino que legó un la daba al olvido».
56 PALABRIJES 11 enero-junio 2014

