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pintado los puntos principales de la religión cristiana,  documento invaluable para conocer y reconocer las
                         como son el símbolo de los Apóstoles, el Decálogo, los  estrategias, los métodos, las doctrinas, las máximas y
                         Siete Pecados Capitales, con su numerosa descenden-  las artes que se emplearon para darle un nuevo rostro
                         cia y sus circunstancias agravantes, las Siete Obras de   y un nuevo corazón a todo un continente. Métodos,
                         Misericordia y los Siete Sacramentos. 6       estrategias y principios entre los cuales destaca, por su
                            De vuelta a la trayectoria vital de nuestro Diego,  tradición, que se remonta a la antigua Grecia, y por ser
                         hoy en día sabemos que fue en 1555 cuando se orde-  motivo para las reflexiones y empeños de incontables
                         nó sacerdote, y que alrededor de 1560 peregrinó como  sacerdotes, magos y filósofos desde entonces, el objeto
                         misionero por los territorios que hoy ocupan los Es-  de nuestros amores: el arte de la memoria.
                         tados de Querétaro, Zacatecas y Durango —antigua
                         provincia de Nueva  Vizcaya—. Empresa en la que  IV. La biblioteca de la memoria
                         le resultó de enorme utilidad su gran dominio de las  Es casi imposible establecer a ciencia cierta cómo fue
                         lenguas náhuatl, otomí y tarasca, y por supuesto, sus  que Fray Diego entró en contacto y desarrolló un amor
                         abundantes conocimientos sobre el arte del buen decir  tan apasionado por al arte de la memoria. Un arte sus-
                         o retórica. Más adelante, entre 1562 y 1569, se desem-  tentado, como veremos más adelante, en la construcción
                         peñó como mentor en distintos colegios franciscanos, y  de lugares, en la disposición de recorridos, y en el empleo de
                         como guardián en los conventos de Tlaxcala y de Tepeji  imágenes agentes. Elementos, todos ellos, presentes en
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                         del Río . Todo esto, muy probablemente sin intuir que  el arte retórico, en el «método objetivo», e incluso en el
                         el año del Señor 1571 lo sorprendería en una nave con  diseño, construcción y ornamento de santuarios y cate-
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                         rumbo al Viejo Continente.                    drales.  En todos ellos, como acertadamente lo sugiere
                            Fray Diego de  Valadés se abocó, durante los si-  Lina Bolzoni:
                         guientes años de su vida en Europa, a la tarea de publi-
                         car dos importantes obras: el Itinerarium catholicum, de   El arte de la memoria requiere una visualización muy ale-
                         Fray Juan Focher, que vio la luz en la ciudad de Sevilla,   jada de la nuestra, una visualización capaz de extraer de la
                         en 1574; y su  Retórica Cristiana, cuyas primeras 204   imagen todos los mensajes con los que ha sido revestida,
                         páginas se publicaron en Roma, y las restantes en Pe-  una visualización, en definitiva, que se ocupe de reunir to-
                         rugia, en 1579. 8                                dos los aspectos del vínculo entre el orden, el espacio y la
                            De confirmarse que Valadés fue oriundo de las tierras   imagen misma, y en volver a recorrer el juego de relaciones
                         mexicanas, la publicación de su magnífica Retórica Cris-  entre las partes y el todo, entre la pluralidad y la unidad. 11
                         tiana le valdría el honor de ser considerado como el pri-
                         mer autor americano en publicar en el Viejo Continente.  Valadés se asumía como uno de los mayores estudiosos y
                         No obstante, aun en el caso de que se demostrara que  exponentes del arte: «En los dos capítulos anteriores he-
                         su origen era peninsular, nadie le podría arrebatar  mos agrupado en lenguaje breve muchas cosas sobre la
                         el título, tal y como lo refiere Linda Báez, de haber sido el  definición de la memoria y sobre sus géneros, con tal es-
                         primer cronista cuyas obras sobre el Nuevo Mundo fue-  mero y diligencia, que quizás pocos antes de mí se hayan
                         ron impresas y publicadas en dicho lugar. «Igualmente,  dedicado a escribir sobre este tema con mayor dedi-
                                                                                      12
                         fue la primera crónica-retórica escrita en latín y, por ello  cación del ánimo».  No obstante lo anterior, a mí me
                         mismo, pudo dar a un público mayor en Europa cuenta  gusta imaginar que fue tras la aventura en la que perdió
                         de la organización de la Iglesia indígena». 9  sus amados libros, con el objetivo de salvar su también
                            Los últimos vestigios que tenemos sobre las andan-  amada vida, que Fray Diego se dio a la tarea de encontrar
                         zas de Valadés allende el horizonte, son que entre 1575  una manera para que ni él, ni sus hermanos de hábito y
                         y 1577 se desempeñó como procurador general de la  empeño, volvieran a verse en la terrible circunstancia de
                         orden franciscana en Roma, y que debido a conflictos  perder o tener que transportar a lomo los tan pesados
                         con el entonces rey de España, Felipe ii «el Pruden-  como escasos y costosos tomos de aquella época.
                         te»(1527-1598), pasó los siguientes años en el convento   En apoyo a mi tesis, he encontrado que en el acá-
                         de San Francisco de Monte Negro. Pero nada sabemos  pite xxiv, de la Segunda Parte de la Retórica Cristiana,
                         de él a partir del 8 de febrero de 1582, cuando a sus 49  nuestro grabador, misionero y escritor nos hace saber
                         años de vida, envió desde Roma una colección de mag-  que era de su conocimiento que el célebre rétor romano
                         níficas reliquias al convento de Santa Clara, en México.  Marco Porcio Latro (ca. 55 a.C.- 4 d.C.) «usaba su me-
                            Fray Diego de Valadés no sólo dio cuenta de las  moria en lugar de biblioteca. Porque cualquier cosa que
                         características, costumbres, creencias y condición de  una vez hubiera encomendado a su memoria, ya nunca
                                                                                     13
                         los naturales de la Nueva España; sino que legó un  la daba al olvido».
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