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En este mismo acápite, Fray Diego de Valadés rea- de memoria y en el mismo orden dos mil nombres reci-
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liza un recuento con respecto a lo que desde la antigua tados por otro» , y en orden inverso, doscientos versos
Grecia tuvo a bien denominarse como arte de la me- que le habían sido declamados por un igual número
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moria: cuenta la leyenda que habiendo sido contratado de alumnos. Además de que Carnéades, «a tal grado
por el noble varón Escopas, de Tesalia, para componer era poderoso de memoria, que cualquier volumen que
y declamar en un fastuoso banquete un panegírico me- hubiera desenvuelto una vez, casi lo podía referir con
diante el cual se alabara, publicitara e inmortalizara su las mismas palabras». 19
reciente triunfo en una contienda gimnástica, el poeta Ahora bien, con miras a que el artista de la memo-
Simónides de Ceos fue llamado, tras finalizar su alocu- ria pueda crear y guardar en su memoria artificial la
ción, para que atendiera a un par de jóvenes que lo bus- gran cantidad de lugares e imágenes agentes que se ne-
caban en el exterior de la residencia. Aunque Valadés cesitan para poder recordar artes, conocimientos, sucesos
muy piadosamente se lo calla, se cree que tales mucha- históricos, máximas y argumentos, resulta indispensable
chos en verdad eran los héroes griegos Cástor y Pó- que previamente memorice una gran estructura capaz
lux, famosos, respectivamente, por su destreza ecuestre de contenerlos en forma ordenada y clara: un continen-
y para el pugilato, y a quienes el poeta había dedica- te muy familiar para el artista y por el cual pueda, sin
do una parte sustantiva de su inspirada composición. mucho esfuerzo de por medio, realizar insólitos recorri-
A lo largo de la historia del arte, muy variopintas dos imaginarios.
han sido las estructuras, edificaciones o topologías V. Los recintos de la memoria. El tabernáculo
sugeridas para servir de continente para los lugares y A lo largo de la historia del arte, muy variopintas han
las imágenes agentes sido las estructuras, edificaciones o topologías sugeridas
para servir de continente para los lugares y las imágenes
de la memoria artificial agentes de la memoria artificial. En la obra anónima Re-
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tórica a Herenio, que figura en la historia del arte como
Lo que sí se sabe de cierto, es que cuando Simónides uno de los primeros manuales en los que se expuso el
llegó al umbral de la propiedad, misteriosamente no tema de la memoria artificial, se establece que los lu-
encontró a nadie. El descubridor del arte de la memo- gares son «esos que breve, completa, notoriamente son
ria pudo atestiguar, al acercarse de vuelta al sitio donde terminados por la naturaleza o la mano, de modo que
tenía lugar el banquete, la manera en que el techo de la podemos comprenderlos y abrazarlos fácilmente con la
habitación se desplomó y dejó aplastados e irreconoci- memoria natural, como los edificios, el intercolumnio,
bles a todos los comensales. Para sorpresa y estupor de el ángulo, la cornisa y otras cosas que son símiles a és-
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los familiares de los difuntos, acongojados sobremanera tas». Estos lugares, por su función, son semejantes a
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por no poder reconocerlos para darles adecuada sepul- la «cera o al papiro», y es necesario meditarlos con
tura, Simónides pudo identificar con exactitud quién diligencia y tenacidad «para que se nos puedan adherir
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era cada uno de ellos, precisamente al recordar el lugar permanentemente». Por último, deben ser distintos
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y el orden en el que cada cual se había recostado. Proeza en «forma y naturaleza,» ni demasiado iluminados ni
memorística con la cual arrancó con toda su fuerza un tan oscuros, «para que las imágenes o no sean cegadas
arte que literalmente duraría siglos entre nosotros. por las tinieblas, o refuljan por el esplendor». 25
Un arte y una técnica capaces de robustecer nues- Con base en estos criterios, a lo largo del tiempo
tra memoria natural, «que ha sido insertada en nuestras distintos artistas de la memoria hicieron gala de creati-
mentes, y que ha nacido junto con el pensamiento; [y] vidad al proponer lugares continentes tan comunes como
es la virtud del alma por la cual vuelve a tratar las cosas el Partenón, o tan fantásticos como el zodíaco, sus de-
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pasadas, para medir a partir de ellas las futuras». Me- canos y grados. Por tan solo referir unos cuantos ejem-
diante el desarrollo y fortalecimiento de una memoria plos, puedo mencionar que Jacobo Publicio (¿?) —autor
artificial, que «consta de lugares e imágenes y es am- citado extensamente por Valadés—, en su obra Orato-
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pliada en razón del estudio». riae artis epitome, impresa en 1482, propuso el empleo
Para dar una idea del tremendo salto que representó de los orbes celestes —las esferas de los elementos, los
el desarrollo de este enigmático arte, puedo comentarte, planetas, las estrellas fijas y el Paraíso—como ficta loca
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de la mano de Fray Diego, que personajes de la anti- o lugares imaginarios para la memoria.
güedad como Quinto Favio Máximo, guardaban en su Menos sideralmente, pero con mayor fuerza sim-
memoria «tanto la ciencia del derecho y los augurios, bólica, espiritual, moral y afectiva, el monje dominico
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como muchas obras literarias». Que Séneca «repitió de origen germano Johannes Romberch (1480-1533),
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