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CIUDAD DE
CIUDAD DE
CRISTAL:
CRISTAL:
el lugar donde habitan
los libros
A veces los libros tienen dentro de sí otros libros, personajes desdoblados,
referencias intertextuales, ficciones, realidades, historias y enredos que, a través
de su complejidad, nos hipnotizan y nos abisman.
Violeta Cárdenas
ity of glass o Ciudad de cristal del norteameri- La metaficción sucede cuando al leer observamos los
cano Paul Auster, publicada en 1985, es una aspectos, fragmentos o referencias a la misma obra, al
C novela de detectives posmoderna donde los escritor o incluso a otros textos, de tal forma que se nos
personajes buscan las razones para sobrevivir en una recuerda —como lectores— que estamos leyendo ficción
urbe desolada y llena de basura. Son hombres y muje- y no realidad. Más aún, existen, dentro de la metaficción,
res que se caracterizan por ser portadores de un vacío distintos tipos de procedimientos utilizados para mos-
existencial; para llenarlo, Daniel Quinn, el protagonis- trar la ficción dentro de la propia ficción: puede tratarse,
ta, quien es escritor de novelas de misterio, usurpa la por ejemplo, de la irrupción de un texto en otro, que va-
personalidad de un detective y decide perseguir a un riará si el texto irruptor es o no ficcional, o si la referencia
homicida en potencia. El mismo Paul Auster se tras- que introduce es parte de la misma obra o ajena a ella.
luce en dos personajes: uno cuya profesión también es Una de estas estrategias narrativas es la que se conoce
escribir, su alter ego, y otro que es un investigador crimi- como mise en abîme o puesta en abismo, en español.
nal. De igual manera, la misma novela no es una sola, su Así pues, como sucede en esta novela, los libros que
historia resurge en otros libros y, a su vez, es parte de La tenemos entre las manos pueden contener, a su vez,
Trilogía de Nueva York. otros libros. También existen pinturas que tienen un
En Ciudad de cristal, la palabra escrita juega un pa- cuadro inserto en alguna parte del lienzo. Este me-
pel importante: el protagonista hace sus anotaciones en canismo, que juega con el efecto visual que ocurre
un cuaderno rojo —por cierto, hay un libro de Auster cuando ponemos dos espejos frente a frente, donde lo
publicado en 1996 con ese nombre—, además se des- reflejado refleja y se produce un número infinito de
criben los detalles sobre la concepción creadora de los imágenes, es precisamente la puesta en abismo. Esta es-
personajes-autores. Estos rasgos sirven de pretexto trategia estilística en Ciudad de cristal es constante y la
para problematizar el proceso de escritura y explorarlo: transforma en un recinto de referencias de diversa na-
a esta reflexión que trata sobre la creación de los textos turaleza, como son: «El hombre en la luna»de Haydn,
y que de paso nos recuerda que lo que leemos es fic- que Daniel Quinn escucha; o grandes novelas como
ción, se le conoce como metaficción. El hecho de que El Quijote, Alicia en el País de las Maravillas, Robinson
Paul Auster, el autor, se transfigure en dos personajes Crusoe y Los viajes de Marco Polo (obra que por cier-
también contribuye a la metaficción, pues establece un to está en la cabecera de la cama de Quinn); el pro-
diálogo de la realidad con lo narrado, que reverbera en tagonista recuerda de pronto un cuadro de Vermeer,
los otros personajes de la novela cuyo oficio es escribir. «Muchacha sonriente con un soldado», al ver el rostro
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PALABRIJES 11 enero-junio 2014

