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nos ciegos o con discapacidad visual (tanto internos como representa el mismo volumen que lo impreso en braille.
externos). El apoyo que brinda va desde la producción de Para ser más específica, diré que el espacio que ocu-
textos en audio o impresiones en braille, hasta préstamo pa una letra minúscula impresa a 12 puntos, en braille
de audiolibros y cursos de cómputo, entre otras cosas. 2 aumenta considerablemente pues, ya en este sistema,
Sin duda, este programa fue mi mano derecha para ocupa el espacio de una letra de 28.5 puntos. Así que
poder acercarle a mi segundo alumno ciego, Fernando lo que se tiene en un reglón en tinta, se convierte en
Anzures, las lecturas del curso y los ejercicios ya en cuatro renglones en braille.
braille. Afortunadamente, con la experiencia adquirida Si a lo anterior le sumamos el espacio entre letra y
con Fermín, adaptaba los ejercicios, si eran muy visua- letra, entre palabra y palabra y entre reglones, tenemos
les, para que fueran exactamente los mismos que les que el espacio que se ocupa para escribir en braille o
daba a mis alumnos normovisuales. imprimir en braille, nada tiene que ver con los espacios
Durante esta segunda experiencia, supe de la exis- habituales de cualquier letra impresa. Así que la consig-
tencia del programa Jaws (Software lector de pantalla na era resumir al máximo la teoría y los ejercicios.
para invidentes) y corroboré que la utilización de éste Por más que resumí la teoría, quité columnas y es-
les facilitaba la vida al no tener que leer libros en braille. pacios innecesarios del material que elegí para el curso,
Pero también me enteré que ello había generado que al final, después de toda la adaptación, resultaron dos
escucharan igual los fonemas /b/ y /v/ o /s/, /c/ y /z/, lo libros: uno de teoría de 116 páginas y otro de ejercicios
que les creaba problemas ortográficos. de 150 páginas. Dentro de todo, consideré que hasta
Los coordinadores del programa, al tener en claro condensados y resumidos habían quedado los ejempla-
este problema de ortografía en los invidentes, decidie- res, bajo parámetros cotidianos, claro.
ron invitarme a impartir, de inicio, un curso de ortogra- Quienes no pensaron lo mismo fueron mis alumnos
fía dirigido a personas ciegas o débiles visuales y, más (Jasmín, Juventino, Fermín y José Luis), pues al im-
adelante, otro de redacción. primirlos en braille, ellos tenían cuatro ejemplares de
Como el primero sería de ortografía, pensé que lo aproximadamente de 150 páginas, impresas por ambas
más adecuado, al ser un curso para ciegos, era que el caras. Ahí estaban mis libros en braille.
material fuera en braille, así ellos se verían obligados a Durante el curso, pronto se necesitó de un diccio-
leer y, de esta manera, conocerían, al pasar sus dedos nario y pregunté si contaban con alguno.
sobre el papel, la grafía correcta de las palabras. —Sí tenemos. Lo tenemos en cd— respondió
Y fue entonces, cuando lentamente las vi venir. Sa- Fermín.
bía que me acompañaban de forma silenciosa: —¿Nada en braille para que revisen la forma de es-
—¿Y tienen libros en braille? ¿Hay libros de orto- critura y su definición? —pregunté asombrada.
grafía en braille? —No, profesora. Imagine usted un diccionario en
No, profesora —me respondieron rápidamente—, braille. Si su manual de ejercicios de 150 páginas
no tenemos libros de ortografía en braille. Y tampoco en Word, por una sola cara, se convirtió en dos tomos
se venden libros en braille. Bueno, sí los venden, pero del mismo tamaño; o sea 300 páginas en braille, im-
sólo bajo pedido en un centro impresor. Además de que presas por ambas caras, imagínese un diccionario o una
resulta muy caro, pues la hoja la dan a $1.50. Muy po- enciclopedia. Se llenarían las paredes con engargolados
cas editoriales se dedican a sacar libros en braille. Si lo y buscar algo se haría muy pesado —dijo José Luis.
hacen, son libros pequeños, más bien infantiles. Aquí Era cierto. El enorme volumen en el que cualquier
lo que podemos hacer es que usted haga su manual de texto se convertía, ya en braille, dificultaba que ellos tu-
ortografía en Word y nosotros lo imprimimos en braille. vieran libros completos en este sistema. Ni pensar en
De una u otra forma lo intuía, tenía que preparar un librero con tomos de consulta o libros de varias dis-
un manual de ortografía para su posterior impresión en ciplinas. Ni pensar tampoco en el hecho de tener varios
braille. Algo como lo que hacía normalmente con los libros a la vez en un escritorio para su consulta al hacer
ejercicios para mis alumnos ciegos en un grupo de nor- un trabajo escolar, como lo hace cualquier normovisual.
movisuales, sólo que a gran escala. Al final yo haría mi Algo tan simple como cargar en una mochila cinco li-
libro en braille. bros de diferentes materias, resulta algo imposible de
Para esas fechas ya tenía un poco más de conoci- realizar si se piensa en libros en braille.
miento sobre este sistema, pues había tomado el curso de Un día en clase salió sin querer —lo juro— el tema
braille que, de forma frecuente, ofrece Letras Habladas. de mi frustrada visita a la sala de consulta para ciegos de
Lo primero que tuve que considerar para hacer el manual la Biblioteca México. Ellos me comentaron que no de-
de ortografía, es que lo que se tiene impreso en tinta, no jaban entrar a cualquier persona por cuestiones de segu-
70 PALABRIJES 11 enero-junio 2014

