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El lenguaje de la
discriminación
La relación entre el lenguaje y la formación de identidad es innegable. El autor de este
texto nos invita a identificar, mediante la educación, las formas lingüísticas sexistas para,
poco a poco y de manera consciente, eliminarlas de nuestro vocabulario.
Antonio Medina Trejo
Es sabido que quien tiene el poder mos estigmas sociales que hemos heredado de genera-
es quien da nombres a las cosas y a las personas. ciones pasadas; en ocasiones sin percatarnos de ello,
Celia Amorós
ya que los prejuicios están insertos en el imaginario
social y los asimilamos sin racionalizarlos: se escuchan
en el entorno familiar, en los medios de comunicación
uando hablamos no solamente comunicamos lo o en los diversos espacios de convivencia social donde
que queremos decir, también reflejamos nuestra nos desenvolvemos.
Cidiosincrasia y los valores en los que creemos, de Un ejemplo de lo anterior, y en clara referencia
acuerdo con el entorno cultural en el que nos desenvol- a la idea de «quien tiene el poder es quien da nombre
vemos. Nuestra forma de expresarnos y la manera en a las cosas y a las personas», planteado por la filósofa
que decimos las cosas permite ver cómo concebimos española Celia Amorós, son las palabras o frases que
el mundo y todo aquello que nos impacta en la vida desvalorizan a las mujeres o lo que esté relacionado con
cotidiana. lo femenino. Es precisamente en el lenguaje cotidiano
El lenguaje nos permite tener conciencia de nues- donde se pronuncian voces como «vieja», «mujercita»,
tro ser social, de nuestras identidades, y comprender «damita», «mujerzuela», «zorra», etcétera; o dichos
los entornos al nombrar las acciones, los sentimientos muy arraigados en la sociedad, como «calladita te ves
y las cosas, gracias a la extraordinaria experiencia más bonita», «detrás de un gran hombre hay una gran
humana de oír, ver, hablar y sentir. En este sentido, el mujer» o «vieja el último», que pronunciados despec-
lenguaje, que se construye de palabras que toman forma tivamente por quienes ejercen el poder, en contextos
y sentido en el idioma y que connotan conocimientos, de violencia (simbólica o física), pueden significar un
saberes sociales, experiencias, acciones, percepciones, perjuicio hacia las mujeres.
etc., también puede ser cruel y entrañar los más inve- Estas expresiones y muchas más son usadas en
rosímiles significados. el lenguaje cotidiano. Se trata de expresiones sexistas
En el libro La violencia en el lenguaje o el lenguaje de uso común que reflejan una idiosincrasia que dis-
que violenta, Anna María Fernández plantea que «los minuye el valor de la mujer frente a los hombres. En
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seres humanos se construyen a partir de lo que ven y de este sentido, cabe preguntarse si esas formas de expre-
lo que oyen». La autora explica que hombres y mujeres sión tienen efectos directos en las personas y si la
aprendemos a ser tales a través de la lengua: «[…] al restricción de los mismos revierten realmente los efectos
usar la lengua, como han visto y oído, niños y niñas violentos en las mujeres.
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mantienen y perpetúan el sexismo, la subordinación Ana Mañeru, investigadora en temas de educación
femenina y la transmisión de valores androcéntricos». en España, critica el lenguaje políticamente correcto, pues
Aunque este planteamiento puede tener matices considera que eliminar el sexismo en el habla común a
según los diferentes contextos en que se enuncien partir de restricciones no funciona: «cuando alguien
las palabras, es importante reflexionar sobre los acata no cambia nada en profundidad, simplemente
significados sociales que se les dan y las acciones que cambia de norma para obedecer». La apuesta pedagógica
derivan de ellas, pues a través de las palabras de la académica fue la utilización del «lenguaje como un
que utilizamos cotidianamente, muchas veces replica- instrumento de poder que diera voz, en primera persona,
12 PALABRIJES 12 JULIO-DICIEMBRE 2014

