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constitutivo de la intersubjetividad y de la vida social». nacional de albures, quien comenta que el albur para
Nadie ahí se calla, su lenguaje es el cauce de toda su ella ha sido de toda la vida: «Mi abuelita me decía que
expresión. Y la manera más sólida de expresar quiénes nunca se imaginó ver hijas tan grandes; y cuando le
son es a través de su lenguaje. preguntaba a mi abuelito si le servía su leche siempre
decía “mejor sácame un ra ti to al sol”». Lourdes demues-
—Tepito es como el orgasmo: Cuando lo conoces dices: tra que la primera regla para el albur es no decir una
»¡De aquí soy, carajo!» sola grosería, y en palabras más exactas dice: «El albur
está confundido y dije confundido no “con fundillo”, el
Hoy en día es impresionante el simple hecho de oír albur no es la leperada. Una mentada de madre hasta
a un tepiteño hablar, para muchos es situación de miedo, el más tonto la entiende, pero el albur fino es difícil y
pues no necesitan sacar un arma para inhibirte, para no cualquiera lo agarra». 13
asustarte, sólo bastan algunas palabras bien dichas y sin El Diplomado de Albures Finos, también impartido
temor a equivocarse, calicheras, cachondas, exóticamente por Alfonso Hernández, cronista de Tepito y director del
ñeras y bien entonadas para que agaches la cabeza. Su Centro de Estudios Tepiteños de la Ciudad de México,
lenguaje es un arma de doble filo, ya que es elemento reúne todo tipo de participantes: desde amas de casa,
de clasificación: por un lado los incluye, los agrupa, los secretarias, uno que otro adolescente, universitarios,
coloca arriba; y por otro lado, los excluye, los discrimina comediantes, morbosos, hasta doctores, de cualquier
y los baja. Sin embargo, pisar el barrio de Tepito es pisar delegación del Distrito Federal, quienes experimentan
la más enriquecedora productividad léxica. que «Tepito, al igual que otros barrios, posee un en-
Los hay también quienes no temen pasearse por canto adictivo a la trasgresión, con la que se aprende
Tepito y se adentran en doble situación al tianguis: a navegar o naufragar, entre toda su gente inquieta
por un lado, al material (con toda su vendimia), y por de mente y corazón, debido a la dialéctica gramatical de
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otro, al verbal. su caló, albur, y calambur». Los tepiteños han sabido
utilizar las palabras y reutilizar el espacio urbano, y
—A mí no me chinga Bato, ni me fornica Bartolo. hasta pueden disimularse en otros, ya que desde tiempo
—A grito pelado, usted me gusta para un tiro, y no atrás aprendieron a distinguir entre el lenguaje oficial
me importa si me meten a calentar el cemento. y el lenguaje barrial que expresa la neta de todo lo que
—Al chile no se me caliente cazuela, que pa´ usted son. Lo interesante es que, durante el diplomado, tanto
no es chorizo. Lourdes como Alfonso van desentrañando el lenguaje
tepiteño en el barrio de Tepito.
Tanto así que se ha creado el Diplomado de Albures Este diplomado contribuye a que no se pierda una
Finos, impartido por la famosa tepiteña Lourdes Ruíz, parte de la forma en que se siguen comunicando los
también llamada la «Verdolaga Enmascarada», campeona barrios; con éste, se puede llegar a conocer que el barrio
PALABRIJES 12 JULIO-DICIEMBRE 2014 43

