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Identidad perdida
(digresiones involuntarias a propósito
de La casa del incesto, de Anaïs Nin)
La lengua, sin duda, puede dar identidad, pero unida
al deseo, la literatura y la filosofía, la puede arrancar,
trastornar y disolver en algo más allá de su propia e
ignominiosa ominosidad.
Zoé Joyeux
Para Ale(gría).
I ¿Alguien sabe quién soy yo? es más grande que lo que creo que soy. Soy lo que no
soy: la primera persona es de una pobreza incalculable
Anaïs Nin
y de ceguera obnubilante. El mundo es antes que yo.
Definitivamente no soy una cosa que piensa, un alma,
quizá lo sea, pero, antes de eso, soy una cosa que III […] ya no abrazaba ni mujer ni hombre.
un entendimiento, ni un sujeto frente a objetos. O
En la fiebre de su agitación perpetua
existe, y al existir no sólo soy una cosa que es ahí, en el mundo perdía su forma humana.
su comprender, en su encontrarse, en su propiedad o Anaïs Nin
impropiedad, en su ser en el mundo o en su apertura
aséptica; sino que también soy una cosa que ama, que Desde muy temprano lo aprendí: hay un momento
odia, que come que siente que caga, que coge que folla en la noche en el que no se sabe si se es mujer, hom-
que fornica y escupe y vomita, y que se viene y hace bre, animal, perro o quimera, y hay que respetar esa
venir. Babeo, ronco y me tiro pedos. En suma, no una lucidez. Desde que tengo memoria he funcionado un
cosa, sino varias intensidades y flujos, y no todas de poco torcida. Siempre un poco más acá, igual que
ellas enunciables ni decentes. un poco más allá. Igual común, no importa. No importa
nada. Lo peculiar en mí ha sido el arraigo, la obstinación
En todas partes el sentido de las cosas involuntaria por encontrar incluso en el vacío formas
II abre su mirada sobre mí, a la manera de una entidad significativas que mantengan la vida en marcha. He
fantasmagórica, enorme, omnipresente. creído volar, y volé. He creído soñar, y soñé. También
Anaïs Nin he sufrido, y creí sufrir. Y entonces, después de cada
experiencia, no volví nunca más a ser la misma; un día
El afuera nunca es afuera, penetra siempre por la piel, me di cuenta más que nunca que no importa nada más
que es tan profunda que duele en el alma. Desde siempre que la alegría, que no importa nada. Y entonces reí, reí
he poseído una capacidad especial para saber que no soy como chango, como hiena, como conejo apareándose
el centro del universo ni la prioridad de las necesidades en la madriguera oculta de la helada montaña.
de la natividad. Mi narcisismo es cosa aparte. Siempre
pre he podido saber que no soy el fundamento de todo IV fragmentándolo en cuartos de tono que ninguna vara
me he sabido entre otros, y de alguna manera siem-
[…] procesión en marcha pulverizando mi espíritu,
lo otro, ni su sentido, ni nada. Soy un ente entre entes de orquesta tuvo jamás el poder de reunir.
con cuando menos quince mil millones de años de Anaïs Nin
historia. El tiempo concluirá y mi existencia quedará
ahí como una coordenada que habrá durado menos Y entonces resulta que cuando río ríe la vida. Y resulta
que la mayoría de los cocodrilos. No tiene mayor im- que cuando encuentro un modo de ser que me compone
portancia. El afuera me preña. Lo que creo que no soy alegremente no sólo es conveniente para mí, sino para el
48 PALABRIJES 12 JULIO-DICIEMBRE 2014

