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cultural configurado por las relaciones de poder. Es por   Afortunadamente, estos estereotipos han venido
                         eso que, si bien mediante la identidad unos grupos se  cambiando desde hace algunos años debido a que se ha
                         diferencian de otros, esta diferencia no sólo expresa lo   venido transformando la relación social entre mujeres
                         distinto, sino lo distinto desigual económica, política,  y hombres, y con ello su identidad. No hay identidad
                         social, jurídica y simbólicamente.            fuera de lo social (relación con el otro), fuera de la
                                                                       cultura (lugar de disputa por el poder simbólico), ni
                         II                                            fuera del lenguaje (estructura simbólica que ordena
                                                                       nuestra percepción del mundo). En ese sentido, hay
                         Al nombrar las cosas del mundo, no sólo le damos vida  que comprender que la identidad no es ajena al proceso
                         sino que jerarquizamos los significados por medio de los  de interacción social, por lo que el lenguaje en el que se
                         cuales ese mismo mundo cobra sentido para cada uno  expresa dicha interacción cambia cuando cambian las
                         de nosotros. Usamos el lenguaje para significar, para  condiciones de la interacción.
                         atribuir significación al mundo que nos rodea, inclu-  Vista así, la identidad resulta un concepto clave para
                         yendo a la gente. Y es que existe una relación estrecha  entender la acción y la interacción social, que es desde
                         entre el poder simbólico y el lenguaje como estructura  donde se tejen los hilos de la cultura y las relaciones so-
                         desde la cual se expresa dicho poder. No es lo mismo  ciales en una comunidad. De hecho, no hay acción social
                         decir «indio» que «indígena», aunque ambos términos  que no esté signada por la identidad, y por extensión,
                         refieran a una misma entidad. La palabra «indio» expresa  por la sociedad y la cultura donde se asienta y manifiesta
                         un sentido peyorativo, discriminatorio, mientras que  el lenguaje, por lo que comprender la identidad social
                         «indígena» refiere a lo prehispánico, a lo ancestral iden-  y cultural como lugar de enunciación del discurso, es
                         titario. Pero el lenguaje no es una mera estructura sin  comprender también al discurso —y por extensión al
                         sentido o inocua; por medio del lenguaje interactuamos   lenguaje— como escenario de despliegue del poder. Todos
                         socialmente intercambiando significados y disputa-  los procesos de construcción de la identidad se construyen
                         mos el poder de lo simbólico, de lo que significa; por ello  y despliegan desde el lenguaje porque el lenguaje forma
                         quien detente el poder del lenguaje, del «decir», detenta   parte de la forma en que se gesta la relación sociocultu-
                         a su vez el poder del sentido. Expliquemos esto con un   ral entre grupos sociales y culturales. En ese sentido, la
                         ejemplo que logra visualizar las relaciones de género  identidad no puede ser comprendida como un proceso
                         como relaciones de poder por parte de lo masculino.  de representación ajeno al poder. Europeos vs. latinos,
                             Por todos es sabido que desde hace muchos siglos  heterosexuales vs. homosexuales, mujeres vs. hombres,
                         la mujer se encuentra en desventaja social con respecto  son ejemplos claros de identidades que se formulan a
                         al hombre, y este poder no se hacer notar sólo a través  ambos lados de la línea del poder hegemónico.
                         de lo económico, lo laboral, lo jurídico y, hasta hace   Como se puede ver, tanto el lenguaje como la
                         poco más de medio siglo, en lo político, sino también  identidad son soportes desde donde se articulan
                         en el plano de lo simbólico. Son los hombres los que  la desigualdad social y el poder; y ésa es la razón por la
                         han mantenido mayormente estos espacios de poder a  que la relación entre la lengua y la identidad se convierte
                         lo largo de la historia, y son ellos los que han impuesto  en lugar de estudio obligado para las ciencias sociales, en
                         los significados a los que socialmente hoy estamos  tanto articula, mediante la constitución de los sujetos
                         acostumbrados: nos parece normal que cuando el hijo  colectivos, la comunicación social, la acción política y
                         enferma sea la madre —y no el padre— quien falte al  las relaciones entre culturas. Justo en estas últimas se
                         trabajo o deje de lado cualquier otra responsabilidad  revela la diatriba identitaria del Nos vs. Ellos.
                         para atenderlo; así, las madres hacen más sacrificios
                         que los padres, sin pretensiones de que este sacrificio
                         alguna manera eso es lo que se espera de una madre.  III
                         se relacione con una actitud heroica o relevante; de

                         En contraposición, la paternidad está asociada a lo eco-  En la cultura hegemónica en México, que es la cultura no
                         nómico; se espera que el hombre salga a trabajar para  indígena, la identidad del Nosotros implica un proceso
                         mantener a su familia, lo que es percibido y reconocido  de autorreferencia y autodefinición de los sujetos que
                         como heroico públicamente. Lo relevante entonces está  «pasa» por la relación histórica de dominación entre in-
                         fuera del hogar, no dentro, lo que hace que el trabajo  dígenas y no indígenas. Los no indígenas, por ejemplo, se
                         doméstico no sea reconocido como trabajo, y se con-  asumen simbólicamente como modernos, progresistas,
                         tribuya con ello a conservar el estatus de desigualdad  incluyentes y, en contraposición, los indígenas forman
                         en las relaciones de género.                  parte de las culturas excluyentes, atrasadas, pobres y,
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