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Por mera identificación de género y pensando en do, / es masticado por los comillos de la gente». Sin
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las desigualdades que se sufren en este país, me parece embargo, nada pudo detenerla y hasta el día de hoy
que sería más enriquecedor compartir las voces de diez escribe poemas con dos corazones, el primero nacido de
mujeres indígenas que hacen poesía, en una especie de la hondura de la tierra, en maya, y el segundo tomado
homenaje a estas guerreras de la palabra, porque de entre del viento que le susurra en español.
las múltiples luchas que estas mujeres han dado, quizá La escritura las ha hecho fuertes y aguerridas como
la más evidente ha consistido en defender sus lenguas lo demuestra el poema de Natalia Toledo, poeta zapoteca
y mantenerlas vivas frente a los diversos invasores que quien, entre otros reconocimientos, ganara el Premio
durante siglos han amenazado sus derechos culturales, Nezahualcóyotl: «A las mujeres / A las militantes del
como atinadamente apunta Rocío González. 15 silencio / […] A las que apuestan todo. / Mis hermanas.»
Debo recalcar que estas diez mujeres aprendieron Y también Celerina Patricia Sánchez, poeta mixteca, que
el español en la escuela como un segundo idioma, entre declara: «Tengo alma de mujer guerrera / mujer madre
los seis y diez años de edad. Fueron pioneras en la es- que defiende a sus hijos / tierra / raíz / memoria / mujer
critura literaria de sus propias lenguas, algunas incluso jaguar que recorre las montañas / los valles / los ríos…»;
forman parte de los grupos que definieron los alfabetos en otro poema dice: «mujer […] canta tu verso / que no
con los que plasman sus obras. Además, ellas mismas quede un segundo de sigilo arcaico […]».
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realizan las traducciones de sus poemas o en definitiva Otras mujeres, además de cocinar, parir, cantar,
hacen una versión en su lengua y otra en español. contar, curar y rezar se han puesto a escribir. Desde la
La poesía brota a través de las cuatrocientas voces infancia, cerca del fogón escucharon a sus abuelas y a
del cenzontle con el canto de las mujeres indígenas, sus madres desgranar historias, conjuros y arrullos que
cuyos textos resuenan ya entre las páginas de diversos se les anidaron entre los senos. Pero estas escritoras no
libros. Las depositarias de la sabiduría ancestral, de se limitan a recrear y preservar la tradición, sino que
los conocimientos de la comunidad y la cultura oral han desarrollado un estilo propio que ha ido evolucio-
han tomado las armas de la creación, que son el pen- nando y refleja una poética personal, como lo apunta
samiento y la palabra escrita para hacerlas suyas. Estas Irma Pineda en su ensayo: «Escritoras indígenas: una
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mujeres poetas han tenido que batirse en duelo con las estética particular», y lo demuestra Mikeas Sánchez,
creencias y los roles sociales que sus comunidades les poeta zoque de Chiapas: «Tengo silencio en el alma /
han asignado. Poco a poco han dominado el poder de crujiendo con la lluvia. / Y la soledad amanece de mi ojo
la palabra y de quien es capaz de enjaularla en letra, izquierdo a mi ojo derecho / espía desde ciclos volcáni-
recrear su universo interior y estamparle su nombre. cos / medita desde ventanas de mis abuelos / —vomita
Algunas de estas escritoras han hecho un trabajo sábila y ajenjo—. / La soledad se liberta a media noche
largo y minucioso desde hace casi dos décadas, en las que / en médula lunar». O Elizabeth Pérez Tzintzún, pu-
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fueron abriendo, a punta de letra, puertas selladas por répecha de Michoacán, quien retrata la fragilidad de la
las costumbres de sus pueblos. En ocasiones tuvieron vida en poemas brevísimos y contundentes: «Juguete
que pagar caro su atrevimiento, como consigna la poeta soy / dando vueltas bailo. // Le hago cosquillas a la
maya, Briceida Cuevas Cob, en uno de los poemas: «Mi tierra / y a las manos. // Mareados / nuestra vida se
nombre, / pellejo disecado / de boca en boca es mordi- queda en el hilo». 20
6 PALABRIJES 12 JULIO-DICIEMBRE 2014

