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Flechados





                            por Baco.








                                       Tras cinco ebrios y


                               embriagantes escritores










                                             Xóchitl Albertina Quezada Rodríguez



                          Este texto es la caza tras cinco escritores que se entregaron a la pasión etílica,
                                            a la pasión amorosa y a la pasión  literaria.









                                     Abriré la puerta porque no puedo soñar  el entrañable y alcoholizado narrador inglés Malcolm
                                  guardo la esperanza de estar cerca del final.  Lowry (1909–1957) y la irreverente poeta estadunidense
                                                       Santa Sabina  Anne Sexton (1928–1974).
                     ¡        aco, hazme dormir!, suplico en una larga  a todos los Dioses: a imagen y semejanza del hombre.

                                                                         A Baco lo hallé en los  libros de arte. Lo vi como
                              noche de insomnio. No viene, yo voy a él o  Niño, desnudo, regordete y con cabellos rizados, en
                        B a lo que ahora queda del dios del vino de la  los fuertes brazos de Hermes, su tío, en una antigua
                      mitología griega, representado en viejas vasijas, agrie-  escultura de Praxíteles, (Atenas, iv a.C.). Adolescente,
                      tadas esculturas y desdibujadas pinturas. Lo imagino  hermoso y  seductor, mirándome seductoramente a los
                      con racimos de uvas en la cabeza, ofreciéndome su cor-  ojos, en la pintura de Caravaggio (Milán, 1571–1610).
                      nucopia del enervante fermento de su fruto. Lo tomo   Maduro y serio, en un sinnúmero de vasijas y jarrones.
                      y apuro los tragos. Lentamente, poco a poco, suelto  Y como a un obeso y decadente viejo,  en un cuadro de
                      las amarras de la conciencia. A mis pies de plomo les  Rubens (Siegen, 1577–1640).
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                      nacen alas, y vuelo.                               Cuenta el mito, parafraseando a Robert Graves,
                            Ya de mañana, vuelta a la tierra, a la vida y a la  que Sémele, su hermosa madre, quedó encinta del pode-
                      sobriedad, investigo. Este ensayo es el resultado de ir  roso Zeus, pero murió antes de parirlo. Fue rescatado,
                      tras los presurosos pasos de Baco, de beberme sorbo a  aún feto, y terminó su desarrollo en el vigoroso muslo
                      sorbo la historia del vino, y de embriagarme  con cin-  de su padre. De ahí lo del «nacido dos veces». Pasó de
                      co ebrios escritores: el telúrico poeta romano Cayo  cuidador en cuidador: Hermes, Ino, Las Ninfas y Sile-
                      Valerio Catulo (87–57 a.C.), el ingenioso dramaturgo y  no. Estos últimos lo iniciaron en la música, el baile y el
                      poeta español Félix Lope de Vega (1562–1635), el escan-  vino. Está, por tanto, más que visto y leído: «Quien con
                      daloso poeta francés Charles Baudelaire (1821–1867),  Ninfas y Silenos anda, a beber y a bailar aprende», ¿no?

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