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El ritmo de la noche en

                          «La muchacha ebria»







                                                        Lázaro Tello Pedró



                           ¿Cómo operan las figuras literarias, en específico la aliteración, en los textos
                         poéticos? Esta reflexión nos lleva en un recorrido por varios ejemplos y termina
                                           en un poema emblemático de Efraín Huerta.





                           a aliteración es una figura poética cuya sustancia   considera que no son letras sino dígrafos, es decir: «con-
                           efectiva está en su sonoridad. Consiste en la repeti-  juntos de dos letras o grafemas que representan un solo
                      Lción consecutiva de fonemas o, para ser más claros,   fonema». Aunque haya sido excluida del diccionario, la
                      de sonidos. Los poetas la han utilizado para darle cadencia   ‘ch’ es una conquista de quienes la usan y la aprovechan.
                      y ritmo a sus poemas. Por ejemplo, con el fonema ‘sa’   Hay quienes aún recuerdan que cuando memorizaron
                      tenemos el verso de Xavier Villaurrutia: «el sabido sabor    el abecedario allí aparecía su sonido entre la ‘c’ y la ‘d’.
                      de la saliva...»; con fonemas del sonido ‘rre’ escribió Luis de   Para algunos la ‘ch’ es influencia del mozárabe, aquella
                      Góngora: «el tarde ya torrente / arrepentido, y aun re-  lengua que era heredera del latín vulgar visigótico y
                      trocedente»; y aquí dos aliteraciones con sonidos de la   que con añadiduras del árabe hablaban cristianos
                      letra ‘l’. El primero que escribió Borges en su poema «Las   y musulmanes en la España islámica.
                      causas»: «El amor de los lobos en el alba...»; y   Existe un viejo refrán que dice: «Las palabras son
                                                                    de quien las trabaja». Jaime López ha inmortalizado
                           Lolita, light of my life, fire of my loins. My sin, my soul.   una de las jergas mexicanas con su canción «Chilanga
                           Lo-lee-ta: the tip of the tongue taking a trip of    banda», donde se suceden en  ritmo aliterativo: «Si choco
                           three steps down the palate to tap, at three, on the teeth.   saco chipote / la chota no es muy molacha / chiveando a
                           Lo. Lee. Ta.                             los que machucan / se va a morder su talacha». Demos-
                                                                    trando que la ‘ch’ es fundamental en la formación de pa-
                      que escribió magistralmente Vladimir Nabokov, con esa   labras que las masas usan para expresarse. Y aunque
                      sucesión de los fonemas ‘lo’, ‘le’, ‘ta’, y que es el inicio   pareciera que la ‘ch’ sólo es del pueblo, los poetas tam-
                      de su novela Lolita.                          bién han trabajado con ella. Sor Juana Inés de la Cruz
                           En muchas de sus conferencias y clases so-  tiene entre sus poemas un soneto de corte epigramático
                      bre literatura germánica, Jorge Luis Borges afirma    que comienza: Aunque eres, Teresilla, tan muchacha... Allí
                      que en la antigua poesía germánica la aliteración era   las rimas del soneto están construidas con palabras
                      una exigencia para estructurar el verso:      cuyas terminaciones son acha, acho, ucha y echa, que
                                                                    por sus sonidos producen un tono de coloquialidad:
                           Ne bith him to hearpan hyge, ne to hring-thege
                           ne to wyfe wyn, ne to worulde hyth...         Aunque eres, Teresilla, tan muchacha
                                                                         le das quehacer al pobre de Camacho,
                           Si se quería pertenecer al canon de los poetas   porque dará tu disimulo un cacho
                      germánicos, había que medir los versos y además in-  a aquel que se pintare más sin tacha.
                      cluir aliteraciones. La exigencia era que se repitiera tres
                      veces en los dos hemistiquios en que se dividía el verso.   De los empleos que tu amor despacha
                      La aliteración era la ley del verso germánico antiguo.   anda el triste cargado como un macho,
                           En 1994, la Real Academia Española excluye de-  y tiene tan crecido ya el penacho
                      finitivamente del abecedario a la ‘ch’ y a la ‘ll’ porque   que ya no puede entrar si no se agacha.

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