Page 21 - P13
P. 21
forma. La constante aparición de fonemas ‘cha’, ‘che’,
Estás a hacerle burlas ya tan ducha, ‘cho’ crean una cadencia. Esta distensión de sonidos en
y a salir de ellas bien estás tan hecha, el poema será como un recordatorio, como un iniciar
que de lo que tu vientre desembucha, de nuevo, como la reiteración de un ritmo oculto, el
ritmo de la noche y de la muchacha ebria.
sabes darle a entender, cuando sospecha, Si contamos el número de versos del poema, sa-
que has hecho, por hacer su hacienda mucha, bremos que consta de cuarenta; si incluimos el título
de ajena siembra, suya la cosecha. obtendremos el dato de que hay veinte momentos
sonoros que contienen fonemas con la ‘ch’ y que és-
El poeta español Miguel Hernández utiliza la rima tos aparecen en catorce versos. Esto nos demuestra que
y escribe en su poema «Hijo de la luz y de la sombra», hay una clara intención del poema para la creación de
con efectividad violenta, tormentosa, y podríamos decir un ritmo. Y como las palabras no son sólo sonidos, sino
que hasta meteorológica: también significaciones, cada palabra irá reforzando la
intencionalidad del poema. ¿Cuál es esa intencionali-
El aire de la noche desordena tus pechos, dad?, ¿mostrarnos la ebriedad de una muchacha? Tal
y desordena y vuelca los cuerpos con su choque. vez, pero no cualquier muchacha, sino la muchacha
que grita por rabia y melancolía, la que se embriaga sin
Como una tempestad de enloquecidos lechos, tedio ni pesadumbre. Por el poema fluye un chorro de
eclipsa las parejas, las hace un solo bloque. alcohol, un llanto hecho de vidrio molido, noche fría
donde tiemblan los dientes de los borrachos.
Ahora bien, hemos revisado la aliteración como El daguerrotipo, estampa, fotografía, escena
esa figura que tiene que ver con la repetición de soni- cinematográfica que nos presenta Efraín Huerta es
dos en palabras cercanas y la posición de algunas ri- terrible, bañado de crudeza en aguas depravadas y
mas que, por su sitio privilegiado al final de los versos, coléricas. El poema habla de la singularización de una
aumentan la materialidad sonora. ¿Pero qué suce- desconocida, que finalmente será alguien digna de re-
de cuando la frecuencia es otra, cuando ésta se distiende cordar, la muchacha ebria, aquella que será un tierno
a lo largo de varias oraciones: ni como rima, ni como ali- recuerdo, una fecha sangrienta y abatida del calenda-
teración? ¿Podemos pensar en un ritmo oculto? Si la rio vivencial. La noche que frota distintos vientos en
aliteración es una figura evidente, como la formación las hojas de sus árboles, la noche que crece y decrece las
de las olas en la superficie del mar, seguramente existe pupilas de asesinos y amantes es la noche del poema de
otro ritmo que yace en la profundidad y que provoca Efraín Huerta. La alianza de significación y sonido se
tales movimientos. vuelve evidente en la poesía. «La muchacha ebria» es uno
Efraín Huerta tiene entre los poemas de su libro de esos poemas que hizo convenio con la inmortalidad.
capital Los hombres del alba uno que es emblemático: Vicente Quirarte ha reparado en la forma de ti-
«La muchacha ebria», en el que deja patente la relación tular el poema: donde una palabra popular acompaña
que tiene con la noche: a una culta. Para no decir muchacha borracha, por
la rima inmediata, lo que hace Efraín es colocar el latin
Todo esto no es sino la noche, ebrius. Abre así una amplitud de fonemas de la letra
sino la noche grávida de sangre y leche. ’ch’ que irán marcando sitios sonoros, sístole y diástole
de las estrellas, pulsación inmanente de un inmenso
Estas dos líneas nos muestran la manera de operar grillo. Muchacha y noche, chorro de alcohol, sangre y
del poeta. Esa repetición de los fonemas ‘che’ forma lo leche, todo lo que es la noche, la santa noche, la noche
que podríamos llamar un nudo aliterativo. «La muchacha dichosa, como dijera Juan de Yepes.
ebria» tiene como tema la noche, el encuentro amoroso
y la embriaguez de una muchacha, y está construi-
do por distintas aliteraciones que funcionan como nudos Lázaro mira con lupas y con lirios el pan moreno del verano acarreado por hormigas. Algunas
que amarran el tejido completo del poema: fondo y de sus observaciones están recogidas en un Insectario que ronda la red.
19
PALABRIJES 13 • ENERO-JUNIO 2015

