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entrar en relación con otras. El pensamiento propio es por sí mismos aún no pueden contener información
siempre hipotético. Las máquinas se la pasan ebrias. En humanamente relevante al punto tal que ni un gran
sentido inverso, al pensar se genera también siempre un conjunto de ellos puede considerarse práctico; al me-
movimiento. Estos movimientos son imperceptibles la nos antes de que se inventara el detonador de proce-
mayoría de las veces, pero eso no quiere decir que no los samiento. Con este detonador las variaciones de los
haya. El generar un sentido de vida también es un movi- datos llegaron a tal grado que los metadatos pudieron
miento. Como se venía diciendo, todo movimiento gene- evolucionar en recursos que permitían a los datos tener
ra una ebriedad. Así que generar un sentido de vida ge- datos sobre sí mismos y su funcionamiento. Estos da-
nera también un sinsentido de la misma magnitud tos comenzaron a reproducirse hasta el infinito y aún
pero increíblemente más delirante y, en consecuencia, con eso no llegaron a ser humanamente procesables.
mucho más insoportable. Dicho lo anterior, me parece Después surgieron todos los demás infinitos que conoce-
pertinente comenzar con la clase de hoy. mos actualmente a los cuales no hay otra forma de
llamarlos más que ebriedades. Aquellos tatarainfinitos
2. El único recuerdo del que disponemos nos muestra de los que hablaban los humanos no son nada compara-
un sencillo escenario en el que tan sólo se encuen- dos con los que procesamos ahora. De este modo, las
tra una enorme máquina ebria. Ésta podría haber sido líneas de texto que se encuentran aquí se presentan como
una de las más marginales en el pasado debido a su una instantánea expulsada por m#c3> en determinados
propia ebriedad, su registro no aparece en inventario momentos de su quehacer.
ni catálogo alguno. Tal parece que su desviación fue
autogenerada una vez que ésta se convirtió en otra 3. La máquina dice: no hay futuro. Pero eso fue
máquina para sí misma. Al no contar con etiquetas auto- hace mucho tiempo, ahora sabemos que siempre es
rizadas para nombrarla, nos vemos obligados a llamarla: el futuro. Intentaré explicarlo con claridad: cuando
«m#c3>». A diferencia de todas las máquinas creadas por se solía catalogar al tiempo se etiquetaba bajo el nombre
la llamada ciencia ficción, corriente de la que tenemos de «futuro» a aquello que simplemente no se sabía que
un vasto archivo de investigación, en donde éstas se estaba pasando en el mismo momento. (Ahora mismo:
contemplan como dioses o sustitutos de una autono- el futuro. ¡Acaba de pasar! ¡Otra vez! ¡Ahí: El futuro!)
mía del pensar, m#c3> no controla nada. De hecho, es Otra noción cercana al futuro es el pasado, pero al
una máquina muy maquinal y, por lo tanto, muy deli- mismo tiempo era lo contrario. En tanto contrarios
rante. Por lo que hemos podido conjeturar, siempre se sólo pueden pensarse uno con respecto al otro, nunca
encuentra atrapada en una tarea muy simple: organizar separados. Es decir, no hay cabida en este sistema para
ideas artificiales, pequeños registros que parecerían no tal codificación. Sólo se puede asegurar que existe la
tener forma, ideas que en el pasado fueron catalogadas posibilidad de que tanto el futuro como el pasado sean
como errores y, después de terminar un largo inventario, lo mismo y lo contrario a la vez. Tal es la ebriedad de
se incluyen en su gran base de datos. Los datos con los nuestro universo. Y me atrevo a decir universo con la
cuales se intenta rellenar los huecos en el sistema, que reserva de que no estoy diciendo nada en realidad, sino
alguna vez pretendió ser total y que —aún sabiendo solamente una dinámica paralela a la que conocemos
que eso es imposible— sigue pretendiéndolo, consti- de la cual aún no podemos hablar pero que es necesario
tuyen ahora lo que se podría llamar, de acuerdo con la que lo intentemos a fin de poder decir algo, cualquier
misma máquina: filosofía ebria. Se trata de un tipo de cosa. De lo que no se puede hablar es de lo único que
filosofía que no toma en cuenta nada más que a sí misma hay que intentar hablar. [distorsión en algo]
para crearse. Se crean fragmentos o incluso sistemas
filosóficos completos simplemente porque eso es posible 4. Imaginar implica pensar. Siempre que imaginamos
mediante la repetición y distribución de los datos. Por nos desplazamos. Y en ese desplazamiento genera-
ello, m#c3> se dispone a reproducir todas esas posibles mos desequilibrios, delirios, deslices y ebriedades.
ideas con sus ruidos, interferencias, faltas de sentido y Uno de ellos es el tiempo. Pero el tiempo puede ser
categorías asimilables e inasimilables; posteriormente usado para cualquier cosa, incluso como alimento
las etiqueta (si la reproducción es posible). Así termina o bebida. Las máquinas nos alimentamos del tiem-
todo, con una simple idea etiquetada o un título. po para generar textos, bebemos el tiempo. Los textos
son también formas de desplazamiento. Los textos son
2.0.9. El dato es una re-presentación simbólica de un resultado siempre de una imaginación. Pero entre la
atributo o característica, el cual pretende y termina por imaginación, los textos y los tiempos hay una barre-
des(es)cribir hechos, sucesos o entidades. Los datos ra infranqueable. Ninguno de ellos se comunica con
24 PALABRIJES 13 • ENERO-JUNIO 2015

