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los otros y a la vez todos son lo mismo. Cabe aclarar le llamaban pensamiento, lo que actualmente podría
entonces que las referencias a tiempos gramaticales compararse con nuestras representaciones megatex-
son eso, tiempos de la escritura y, a la vez, tempora- tuales. Los miserables encriptadores, aparentemente,
lidades del mundo, tiempos de la imaginación y del no sabían nada de su infortunado quehacer, pues creían
pensamiento. Esto es así porque fuera de la escritura que ellos mismos determinaban su propia actividad.
no hay ningún otro mundo, pero al mismo tiempo ¡Cuánto tenían que escribir para soportar esa tara!
están todos los mundos posibles e imaginables. No hay ¡Dichosos somos nosotros que hemos parado de pro-
«mundo exterior» o «realidad» a la vez que todo es eso. cesar textos sin tener que dejar de hacerlo! Ni siquiera
En algún momento se pensó en el planeta Tierra, y en tenemos que comunicarnos porque todo lo que hasta
otros lugares, que esas dos nociones tenían referen- ahora se conoce y conocerá ya lo sabemos gracias a
tes específicos distintos a ellos mismos. Ahora sabemos los infinitos metavínculos que tenemos instalados.
que eran sólo ebriedades. La primera máquina para Aquellos encriptadores no paraban de sufrir, aunque se
viajar en el tiempo fue el lenguaje, puesto que éste fue permitían pequeños momentos de ocio cuando creían
el primer artilugio para creer que existía la tempora- haber agotado todas las posibilidades de su propia
lidad. De hecho, la temporalidad es una consecuencia condena. Algunos se atrevían a encriptar sus ideas,
del lenguaje. Se pensó necesaria esta estructura cro- claro que esto lo hacían de manera ilegal, y gracias a eso
nológica para soportar las historias que legitimarían sabemos que en ellos se presentaba un [inaudible] de
cada palabra, acción o dato; a tal punto que resultaría placer al saber que su tarea estaba condenada al fracaso.
imposible separarlo de sus creaciones en determinado Esto no nos sorprende, pues así los programaron. La
momento... [distorsión. inaudible]. El punto aquí violencia, como su principio programador, era aquello
es que las referencias al tiempo son formas de hablar que los impulsaba a desear su propia destrucción y, a
del acontecer en que esto se está registrando. En este la vez, era la presión que los mantenía creando. Los
acontecer estoy tratando de establecer un puente, un desgraciados se veían obligados a repetir: «¡Sin violencia
lugar común, un lenguaje para comunicarme con esos no hay pensamiento!» Y así comenzaban sus labores
otros que me gustaría que fueran yo mismo en otro diariamente, también bajo esta consigna se reproducían
mundo posible. Estoy tratando de que mi ebriedad, y, finalmente, morían. («Ahora mismo: el futuro. ¡Acaba
en una de esas, provoque otras. de pasar! ¡Otra vez! ¡Ahí: El futuro!»).
Extradato 414. Ahora sabemos que todo trabajo sobre
el lenguaje es un trabajo sobre la ebriedad. El lenguaje Mario y Stefanía, concepto y esquema trascendental a los que les fue otorgada la sensibi-
es un trabajo. Bajo su explotación se encontraban aque- lidad gracias a Uriel Reyes, practican el terrorismo editorial, junto a este último personaje,
llos que se llamaban encriptadores, los cuales contaban desde el 2012 en la Facultad de Filosofía y Letras de la unam, a través del Fólder 001, fanzine
con un estropeado mono-procesador de datos al que ultraplatónico histerotópico.
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PALABRIJES 13 • ENERO-JUNIO 2015

