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el lento vaciamiento de la experiencia del ciudadano  ello operar una lenta transformación de su experien-
                      moderno y el tipo de soledades que genera dicho vacia-  cia dañada por la ciudad, de su maltrecha conciencia
                      miento. El consumo de sustancias psicotrópicas, en este  urbana del espacio y de las cosas, de las relaciones y de
                      contexto, es el síntoma de una desesperada búsqueda  las expectativas, hasta lograr, de este modo, un cierto
                      de lo humano contra el apabullante vaciamiento de  estado de «desprendimiento» o «alejamiento» de los es-
                      sus imágenes; las diversas formas de esta búsqueda,  quemas y persistencias de la ciudad moderna, así como
                      en cambio, implican una variedad de ensayos que se  una lenta pero irreversible «transformación» de sí mismo
                      han tenido que realizar individualmente hasta lograr   como ciudadano del mundo.
                      integrarse en un esfuerzo común.                  El mundo para el «paseante solitario» no deja de
                                                                    ser un mundo civilizado, pero recupera de inmediato
                                                                    la rica textura y vitalidad del mundo natural. Para un
                                          II                        viejo como el filósofo ginebrino, que terminó descu-
                                                                    briendo las virtudes filosóficas del «paseante solitario»
                      El promeneur solitaire («paseante solitario») de Rousseau es  precisamente porque ya no le era posible seguir sumando
                      un buen testimonio del sentido que cobraría este   más fracasos en el desarrollo de su vida política en la
                      esfuerzo común, ya que hace evidente el carácter   ciudad moderna, pues ya había ensayado y fracasado
                      de las soledades en crisis que ha sido capaz de producir  la realización de todo posible ideal político, de toda
                      la civilización moderna, por un lado, pero también ilus-  posible utopía, de toda posible empresa civilizatoria,
                      tra perfectamente, por otro, la necesidad que algunos  no había más caminos ni comienzos filosóficos que los
                      ciudadanos modernos —en medio de su soledad— han  que le ofreció inesperadamente su soledad cotidiana
                      tenido de producirse «estados alterados de conciencia»  en medio de las más embriagadoras recuperaciones del
                      para poder soportar los malestares de la vida civil en las  paisaje natural y de su renuncia consciente y voluntaria
                      sociedades modernas; unos con el apoyo del consumo   del espíritu imperante en los paisajes urbanos de su
                      de sustancias psicotrópicas, otros con la simple ayuda de   época. De hecho, gracias a la contundencia y estrépito
                      los efectos psicotrópicos de sus propias ensoñaciones.  de sus fracasos políticos, fue que le resultó fácil descu-
                          Por eso resulta conveniente pensar en el promeneur   brir que ya no necesitaba seguir estando sujeto ni a las
                      solitaire como un síntoma de las crisis más tempranas  maldades ni a las bondades de nadie, ni tenía por qué
                      de la vida civilizada en la Modernidad, pues de este  seguir siendo presa de sus propias esperanzas ni de sus
                      modo se hace posible utilizarlo en la construcción de  propios temores sobre la cultura humana y la civilización
                      un diagnóstico crítico sin dejar de pensarlo, al mismo  moderna, y que sólo le quedaba vivir con tranquilidad
                      tiempo, como una alternativa con la que se han po-  los abismos de una cultura en los márgenes de una ci-
                      dido ensayar algunos remedios filosóficos contra el ma-  vilización, para profundizar, de este modo y en estas
                      lestar que han logrado producir las ciudades modernas  circunstancias, su experiencia humana del mundo. Su
                      desde su más temprana constitución. La emergencia del  método no contemplaba especialmente el consumo de
                      promeneur solitaire en la fundación más temprana   sustancias psicotrópicas (aunque no lo niega explícita-
                      de las ciudades modernas no sólo anuncia la necesidad   mente), sino la activación gozosa de las ensoñaciones
                      de consumir sustancias psicotrópicas para hacer sopor-  de su mente a través de meditaciones sobre el estado
                      table la experiencia de las más profundas contradiccio-  habitual de su alma al realizar paseos solitarios lejos
                      nes de la vida civil, también hace su aparición como el  de la ciudad.
                      fármaco perfecto contra las enfermedades espirituales   El «paseante solitario», sin embargo, parece no
                      generadas por ellas. Nos revela la necesidad del fármaco  tener más trabajo que ocuparse de la narración de
                      y un modo específico de su satisfacción.      sus paseos y ensoñaciones, pues ya no tiene ningún
                          Por eso el promeneur solitaire de Rousseau no sólo  otro oficio que realizar en la vida civil. Pero este traba-
                      es un «filósofo que camina» y ya; primero que nada  jo narrativo no sólo afecta de un modo concreto a su
                      se trata de un ciudadano moderno cualquiera que,  escritura o a su pensamiento, primero modifica —y lo
                      atribulado por los fracasos, excesos y contradicciones  hace radicalmente— los modos mediante los cuales
                      de la vida política en la ciudad, se ha convertido en un  organiza y problematiza su experiencia del mundo y
                      «paseante solitario» que ha terminado dándole una  de sí mismo, permitiéndose, a través de este trabajo
                      forma filosófica a su pensamiento y a su escritura a  narrativo, una habitación intelectual de su soledad con la
                      través de la constancia de sus propios paseos, ya que al  que logra olvidar sistemáticamente la monotonía y las
                      realizarlos cotidianamente logra interrumpir la lógica  tribulaciones de la vida política. Esta habitación de
                      fuertemente urbanizadora de la vida civilizada y con  la soledad del ciudadano moderno implica, además,

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