Page 40 - P13
P. 40
el lento vaciamiento de la experiencia del ciudadano ello operar una lenta transformación de su experien-
moderno y el tipo de soledades que genera dicho vacia- cia dañada por la ciudad, de su maltrecha conciencia
miento. El consumo de sustancias psicotrópicas, en este urbana del espacio y de las cosas, de las relaciones y de
contexto, es el síntoma de una desesperada búsqueda las expectativas, hasta lograr, de este modo, un cierto
de lo humano contra el apabullante vaciamiento de estado de «desprendimiento» o «alejamiento» de los es-
sus imágenes; las diversas formas de esta búsqueda, quemas y persistencias de la ciudad moderna, así como
en cambio, implican una variedad de ensayos que se una lenta pero irreversible «transformación» de sí mismo
han tenido que realizar individualmente hasta lograr como ciudadano del mundo.
integrarse en un esfuerzo común. El mundo para el «paseante solitario» no deja de
ser un mundo civilizado, pero recupera de inmediato
la rica textura y vitalidad del mundo natural. Para un
II viejo como el filósofo ginebrino, que terminó descu-
briendo las virtudes filosóficas del «paseante solitario»
El promeneur solitaire («paseante solitario») de Rousseau es precisamente porque ya no le era posible seguir sumando
un buen testimonio del sentido que cobraría este más fracasos en el desarrollo de su vida política en la
esfuerzo común, ya que hace evidente el carácter ciudad moderna, pues ya había ensayado y fracasado
de las soledades en crisis que ha sido capaz de producir la realización de todo posible ideal político, de toda
la civilización moderna, por un lado, pero también ilus- posible utopía, de toda posible empresa civilizatoria,
tra perfectamente, por otro, la necesidad que algunos no había más caminos ni comienzos filosóficos que los
ciudadanos modernos —en medio de su soledad— han que le ofreció inesperadamente su soledad cotidiana
tenido de producirse «estados alterados de conciencia» en medio de las más embriagadoras recuperaciones del
para poder soportar los malestares de la vida civil en las paisaje natural y de su renuncia consciente y voluntaria
sociedades modernas; unos con el apoyo del consumo del espíritu imperante en los paisajes urbanos de su
de sustancias psicotrópicas, otros con la simple ayuda de época. De hecho, gracias a la contundencia y estrépito
los efectos psicotrópicos de sus propias ensoñaciones. de sus fracasos políticos, fue que le resultó fácil descu-
Por eso resulta conveniente pensar en el promeneur brir que ya no necesitaba seguir estando sujeto ni a las
solitaire como un síntoma de las crisis más tempranas maldades ni a las bondades de nadie, ni tenía por qué
de la vida civilizada en la Modernidad, pues de este seguir siendo presa de sus propias esperanzas ni de sus
modo se hace posible utilizarlo en la construcción de propios temores sobre la cultura humana y la civilización
un diagnóstico crítico sin dejar de pensarlo, al mismo moderna, y que sólo le quedaba vivir con tranquilidad
tiempo, como una alternativa con la que se han po- los abismos de una cultura en los márgenes de una ci-
dido ensayar algunos remedios filosóficos contra el ma- vilización, para profundizar, de este modo y en estas
lestar que han logrado producir las ciudades modernas circunstancias, su experiencia humana del mundo. Su
desde su más temprana constitución. La emergencia del método no contemplaba especialmente el consumo de
promeneur solitaire en la fundación más temprana sustancias psicotrópicas (aunque no lo niega explícita-
de las ciudades modernas no sólo anuncia la necesidad mente), sino la activación gozosa de las ensoñaciones
de consumir sustancias psicotrópicas para hacer sopor- de su mente a través de meditaciones sobre el estado
table la experiencia de las más profundas contradiccio- habitual de su alma al realizar paseos solitarios lejos
nes de la vida civil, también hace su aparición como el de la ciudad.
fármaco perfecto contra las enfermedades espirituales El «paseante solitario», sin embargo, parece no
generadas por ellas. Nos revela la necesidad del fármaco tener más trabajo que ocuparse de la narración de
y un modo específico de su satisfacción. sus paseos y ensoñaciones, pues ya no tiene ningún
Por eso el promeneur solitaire de Rousseau no sólo otro oficio que realizar en la vida civil. Pero este traba-
es un «filósofo que camina» y ya; primero que nada jo narrativo no sólo afecta de un modo concreto a su
se trata de un ciudadano moderno cualquiera que, escritura o a su pensamiento, primero modifica —y lo
atribulado por los fracasos, excesos y contradicciones hace radicalmente— los modos mediante los cuales
de la vida política en la ciudad, se ha convertido en un organiza y problematiza su experiencia del mundo y
«paseante solitario» que ha terminado dándole una de sí mismo, permitiéndose, a través de este trabajo
forma filosófica a su pensamiento y a su escritura a narrativo, una habitación intelectual de su soledad con la
través de la constancia de sus propios paseos, ya que al que logra olvidar sistemáticamente la monotonía y las
realizarlos cotidianamente logra interrumpir la lógica tribulaciones de la vida política. Esta habitación de
fuertemente urbanizadora de la vida civilizada y con la soledad del ciudadano moderno implica, además,
38 PALABRIJES 13 • ENERO-JUNIO 2015

