Page 55 - P13
P. 55

Ahora bien, hay que estar al tanto de que no hay una
          sola clase de maguey, sino que existen múltiples géneros
          y especies de esta planta —endémica del continente
          Americano— que pertenece a la familia de las agavá-
          ceas (de ahí su parentesco con el tequila, que también
          se extrae de una variedad del maguey, en específico,
          del agave azul). Algunas de las especies de maguey
          más populares para la elaboración de mezcal son el
          espadín, el arroqueño, el tobalá, el cuixe, el mexicano
          y el papalometl. Una buena parte de esa variedad de
          magueyes es cultivada o crece de forma silvestre en el
          Estado de Oaxaca, pero se pueden encontrar variantes
          en muchos lugares del país, de Durango a Zacatecas, de
          Guerrero a Tamaulipas y hasta tierras como Michoacán,
          Querétaro, Chiapas o Nuevo León. No en todas estas
          regiones los productores cuentan con la Denominación
                 2
          de Origen  para poder comercializar el producto que
          elaboran con el nombre de mezcal, sin embargo, más
          allá de este elemento técnico, es importante saber que
          en gran parte del país el mezcal se sigue produciendo
          con métodos ancestrales y con variantes en su prepa-
          ración que lo hacen único.
              El proceso tradicional de producción del mezcal
          requiere cuidados y paciencia, pues hay que esperar a
          que el maguey madure, y para eso pueden pasar entre 6 y
          hasta 21 años, dependiendo de la especie de maguey con
          la que se elabore. Una vez maduro el agave, hay que
          cortarlo y quitarle los tallos (a esta parte del proceso
          se le llama Jima), hornear la piña del agave (a veces en
          hornos de tierra), moler la pulpa para extraer su jugo,
          fermentar el producto, y finalmente destilarlo (ciertos
          tipos de mezcal requieren de más de una destilación para
          adquirir el sabor y el cuerpo esperados). Usualmente
          los lugares donde se lleva a cabo ese proceso son conoci-
          dos como Palenques, y el responsable de cuidar y vigilar
          la producción es conocido como Maestro Mezcalillero.              MEZCAL
              Otro asunto que usted debe saber, erudito lector,
          es que, por regla general, un mezcal tradicional no se
          deja añejando ni se almacena en barricas, puesto que la
          madera oculta y apaga los verdaderos aromas y sabores
          del agave, por eso es que no es recomendable beber
          mezcales que no sean blancos (es decir, totalmente
          transparentes), ni que estén envasados en plástico (el
          vidrio, como para casi cualquier buena bebida, es
          el mejor envase del mezcal, pues conserva sus sabo-
          res sin modificación alguna). Por otra parte, el gusano
          es un asunto polémico entre los catadores del mezcal;
          hay quien sostiene que la «receta» tradicional no incluye
          al gusano en la botella; pero hay otros comprometidos

                                                                                                                53
          PALABRIJES 13 • ENERO-JUNIO 2015
   50   51   52   53   54   55   56   57   58   59   60