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4. Las perlas del mezcal
                                                                    Para comprobar, incrédulo lector, que el mezcal que pre-
                                                                    tende ingerir posee suficiente riqueza alcohólica y no está
                                                                    demasiado rebajado con agua, éste debe pasar la prueba
                                                                    del perlado. Es bastante simple: agite la botella con mez-
                                                                    cal de arriba abajo y compruebe si salen burbujas. Entre
                                                                    más tiempo duren las burbujas (es decir, las perlas),
                                                                    más riqueza alcohólica le corresponde al mezcal. Hay
                                                                    una sola excepción para el perlado: cuando es un mez-
                                                                    cal de puntas (de 55 grados o más), el perlado en el
                                                                    mezcal dura solamente mientras éste se agita.

                                                                    5. Sentidos aguzados
                                                                    Si el mezcal que está a punto de degustar cuenta con una
                                                                    etiqueta que lo avale como uno de los Mezcales Tradicio-
                                                                    nales de los Pueblos de México, o bien, si ya comprobó
                                                                    que en la ficha técnica de la botella se especifica su riqueza
                                                                    alcohólica, la región de la que proviene, el maguey o los
                                                                    magueyes de los que está hecho y el nombre del maestro
                                                                    mezcalillero que lo elaboró, y si además el mezcal ya
                                                                    pasó por la prueba del perlado, entonces usted ya está
                                                                    listo para probar un buen trago de mezcal. Pero aguarde
                                                                    un momento, impaciente lector, pues antes de ponerlo
                                                                    en la boca, un mezcal precisa ser olfateado; conviene
                                                                    cerrar los ojos y concentrarse en el aroma tratando de
                                                                    identificar no sólo el característico olor del alcohol, sino
                                                                    ubicando otros aromas, como flores, maderas o frutas;
                                                                    no se conforme con olfatear el mezcal dentro del vaso
                                                                    o de la jícara en que lo ha servido; vierta unas cuantas
                                                                    gotas en las palmas de sus manos, frote con fuerza y as-
                      y respetables mezcólatras que le entran a mezcales con   pire de nuevo el aroma que se desprende; de esta forma
                      gusano, con víbora y hasta con alacrán. Al final, esto es   se potencia el perfume del maguey y de otros ingredientes
                      cuestión de gusto.                            utilizados en la destilación.
                                                                         Y ahora sí, feliz lector, dele un sorbo muy peque-
                      3. Cabezas, puntas, colas y grados            ño a su mezcal, páselo por toda la boca, y mastíquelo
                      En el proceso de destilación pasan cosas extraordinarias.   como si se tratara de un bocado. Al mezcal le gusta
                      La primera parte que surge del destilado es conocida como   mucho ser saboreado y eso requiere darle un poco de
                      cabezas, y ese producto del destilado no es apto para el   tiempo, hay que dejar que se mezcle con la saliva, es-
                      consumo humano porque contiene altas cantidades de   perar a que suelte una especie de vapor que sale por la
                      metanol. La siguiente fase del destilado es conocida como   nariz para luego tragarlo y, por último, hay que esperar
                      puntas, y es la parte más fuerte del mezcal puesto que posee   a que del estómago venga otro golpe de sabor directo a
                      una riqueza alcohólica que puede alcanzar desde 55 y hasta   nuestra boca, a eso se le conoce como retrogusto y,
                      80 grados alcohólicos volumétricos.  Las colas, por último,   aunque es una sensación fuerte, resulta muy placen-
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                      son la parte final de la destilación, poseen muy poca con-   tera con algunos tipos de mezcal. Quizás al principio
                      centración de alcohol, y usualmente son combinadas    encuentre usted dificultades para distinguir los aromas
                      con las puntas para que el mezcal homogenice sus volú-  y los sabores, pero el tiempo y la práctica lo harán cada
                      menes alcohólicos y, en consecuencia, su sabor. Un buen   vez más atinado para distinguir los gustos sutiles; hay
                      Mezcal Tradicional de los Pueblos de México debe contar   quien incluso es capaz de detectar por el sabor del
                      por lo menos con 45 grados de alcohol por volumen, y eso   mezcal si éste fue destilado en un alambique de barro o
                      se comprueba de dos formas: en la etiqueta del producto   en uno de cobre, la riqueza alcohólica y hasta las flores
                      y en el rastro de perlas que se obtiene al agitarlo.   que crecían al lado del maguey con el que fue preparado.


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