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pezones, que parecían botones de flor que vibraban al De pronto la maravilla de la tecnología, de la
contacto. Los circuitos de mi piel estallaban en sudores evolución y el libertinaje hizo su majestuosa aparición;
y espasmos como fuegos pirotécnicos. la recuerdo maravillosamente grande, tan gruesa como
Shiva deslizó todas sus manos por toda mi piel, el tronco de un baobab, con cabeza giratoria, siete ve-
tejiendo brocados multicolor con mis sentidos. De su locidades, y luz de colores. El desenfreno se apoderó de
boca nació la luz, de la luz un ojo que se abría tan grande mi ser inmediatamente. Lucía y Romina con su tacto
como el universo, de donde nació la lengua de Lucía divino y su «juguetito» han causado la estimulación
que se dedicó de manera brutal a besar delicadamente más voluptuosa que nunca en la vida he sentido, estas
mi sexo como nunca ningún hombre lo había hecho; musas perversas provocaron que el océano se derramara
lo exprimió, lo succionó, lo colapsó. Yo sentí mi sexo a lo largo de mis piernas e inundara de color el lugar.
hinchado de placer.
Era una delicia sentir cómo Lucía saboreaba sal-
vajemente mi abertura, succionando cada gota de mar, Jacqueline, siendo niña, viajó por primera vez al África a través de la lectura, pronto
de fuego, cada gota de estrellas, cada gota turquesa, de descubrió autores que la llevaron a conocer otros mundos, otras dimensiones. Hace años
Pléyades, de milky way, que de mi sexo se derramaba, se volvió adicta a los viajes físicos y psicotropicales, y aprendió que este mundo es muy
hasta dejarlo más seco que una galaxia. pequeñito, desde entonces se dedica a recorrer el universo.
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PALABRIJES 13 • ENERO-JUNIO 2015

