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Embriaguez
líquida
Alejandro Montes
¿La embriaguez nos vuelve soberanos? ¿Brindar te vuelve un individuo superior
o inferior? Este ensayo fragmentario sostiene que tomar alcohol no hace a un
individuo superior o inferior, pero sí puede constituir una ética y una cosmovisión:
establece las posibilidades de regir al propio cuerpo, o de vivir de acuerdo a una
peculiar relación con el mundo.
Desconfiar de quien no bebe gota de alcohol así como del péndulo de un lado a otro. Si el embriagarse es una
que invita la plena borrachera es mera precaución. Ambos actitud ante la vida, una manera de autodetermina-
representan los dos extremos de la misma cuerda. ción, entonces que la tome quien así lo desee. Por ello
Alejandro Montes la pregunta «¿por qué bebes?» es, hasta cierto punto,
estúpida y merece una respuesta igual: «porque se
Embriagarse es una actitud ante la vida. Quizá me da la gana». No se trata de ser maniqueo y señalar
exista plena convicción así como la de quien lo bueno, lo malo, lo permisible, lo prohibido. Sería
1. ha decidido ser músico o escritor, arquitec- absurdo juzgar al borracho como bueno y al abstemio
to o abogado. Aquellos que han decidido beber para como malo. Cada quien es como es, punto. Simple-
embriagarse por cualquier motivo (porque la mujer mente se bebe porque se bebe y en esa actividad se
se fue de la casa, porque no encuentran sentido a su delata una filosofía de vida: ¿existencial?, ¿nihilista?,
existencia, porque no tienen dinero para nada, por el ¿cínica?, ¿vitalista?, ¿analítica? No, nada más lejano,
tremendo calor de la tarde, por la desidia, por no tener simplemente la de quien ha elegido tomar un trago
nada mejor qué hacer, porque la noche simplemente ha porque se le ha dado la gana.
llegado, por ser felices hasta la arrogancia, por andar
con los amigos o por estar solo…) lo han resuelto así 3. Quien bebe puede llegar a embriagarse. Pero no sólo
de fácil y, en ello, han querido hacer líquida su vida. el alcohol permite ese estado en el cuerpo y en el espíritu
Esa liquidez —mencionan los que saben— se asemeja del hombre. También hay otras sustancias permitidas
a la confección de los instantes, al tejido de los momen- o prohibidas, qué más da, capaces de hacernos llegar a
tos vividos… Tal vez, por ello, la palabra beber venga un estado donde la sobriedad sea rebasada deliberada-
del vocablo latino bibĕre que los romanos utilizaban mente. Hay estimulantes orales, inyectados, ingeridos,
cuando se brindaba por la alegría de alguien y, por lo fumados, que también asaltan los sentidos del hombre.
tanto, por su vida. Si hay atención, bibĕre se escucha Pero la ebriedad con alcohol tiene su rasgo propio, su
como la palabra vivir que también proviene de la voz especificidad, su carácter individual. Quizá se deba a
latina vivĕre. La b y la v marcan una sutil diferencia: la relación húmeda, inconsciente, entre el bebedor y la
una señala tener vida y la otra su festejo. bebida que recuerda la lejana placenta de la madre,
el primer encuentro con el mar, el agua caer sobre el
2. No se trata de aprobar o condenar absolutamente cuerpo desnudo a la hora del baño, la lluvia nocturna
nada, mucho menos enjuiciar o idealizar si el alcohol que nos despierta llenos de miedo de nuestra cama,
es bueno o malo. ¿Qué ganaríamos con llamar despec- el río que lleva a la mar... La relación entre el agua (lo
tivamente alcohólico a quien bebe o, de manera loable, líquido) y el sueño (lo inconsciente), para Bachelard, es
abstemio a quien no lo hace? Nada: sólo desplazar el la del simple, pero eterno, fluir…
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PALABRIJES 13 • ENERO-JUNIO 2015

