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4. La presencia histórica del alcohol en la humanidad es  peor (¿o mejor?) de los casos, el fuego con la pólvora.
                      un hecho contundente. Tal vez se deba a la necesidad  Para ejemplo dos novelistas norteamericanos: Nelson
                      de embriaguez (¿placer, evasión de la realidad, rito reli-  Algren y John O´Brien. El primero escribió El hombre
                      gioso?) que ha acompañado al hombre desde siempre o,  del brazo de oro en 1949, y el segundo, treinta y tres años
                      más bien, su propia necedad de adentrarse en el «eterno   después, Adiós a Las Vegas. Ambas novelas comparten
                      fluir». La producción de bebidas alcohólicas en pueblos  una visión desencantada, nada romántica, jamás paté-
                      antiguos, agrícolas o no, sedentarios o seminóma-  tica, pero sí existencial de los personajes con el acto de
                      das, se ha dado a partir de la fermentación de cañas,   beber, pues delatan la sensación de vacío después
                      frutas, yerbas, granos. Los textos históricos no mienten.  de la búsqueda interior:
                      Encontramos tablillas mesopotámicas de 3000 años
                      antes de nuestra Era donde al alcohol se le enlista como   Era verdad. Él era tan sólo un hombre que no sabía
                      al trigo o al pan, así como tablillas cuneiformes del 2200   qué hacer consigo mismo, porque no tenía ni idea
                      antes de nuestra Era que aconsejan la ingesta de cerveza   de quién era. A veces es más fácil encontrar trabajo que
                      para mujeres embarazadas. Hay sepulcros egipcios que   encontrarse a uno mismo y John ni siquiera había en-
                      dicen «Di pan a los pobres y cerveza a los sedientos».   contrado lo primero, ¿cómo iba a saber quién era?
                      Son famosas las descripciones de orgías alcohólicas   Algunos se encuentran a sí mismos a través de la di-
                      en la Biblia. Lo anterior nos demuestra que el hombre   versión; otros, del sufrimiento; y algunos, del trabajo
                      tiene especial inclinación por el alcohol y que le ha dado   duro. Johnny hasta ese momento no había probado
                      usos múltiples en todas las épocas. Pero lo anterior   nada, salvo el whisky. Y eso hacía que se sintiera alguien
                      no es gratuito, pues el principal uso ha sido hallar en   distinto cada día. 2
                      la ebriedad líquida una entidad propia de lo humano.
                                                                    O en la obra de John O´Brien:
                      5. Así como hay diferentes tipos de personalidades, así
                      también de alcoholes: viejos como el vino, modernos   Se mira en el espejo y le da igual ser un alcohólico. Es
                      como los cócteles, vulgares como el del 97º rebajado con   un asunto irrelevante. Hace todo esto con deliberación
                      Frutsi de uva, finos como el coñac, tradicionales como   y método: «Soy un alcohólico, sí señor», piensa. ¿Y qué?
                      el mezcal, afables como la cerveza, solitarios como el   No se trata de alcohólicos esta historia. Hay un millón
                      whisky. En el universo de la bebida tenemos un ejemplo   de maneras de morir; sólo se está quitando un trocito de
                      de pluralidad que conserva una sola intención: elabo-  vida. Déjalo estar y juégale sucio a Dios. Hay miles
                      rar la embriaguez líquida. Pero esa embriaguez no es   de manipulaciones de la imaginación. Como él y su
                      cualquier cosa que se pueda banalizar tan simplemente,   amigo solían bromear: ya es hora de cortarse el pelo,
                      pues sus usos han ido de lo más bajo a lo más sublime.   conseguir un trabajo y dejar la bebida. Ja, ja. Su pecado
                      Depende del tipo de bebedor y de bebida para conse-  no es el alcoholismo, ¡qué va! Su pecado es la desorien-
                      guirlo. En esto se desprende una relación básica entre   tación, ¡qué tiempos! 3
                      el sujeto, el objeto y lo que el sujeto piensa o hace con el
                      objeto. Fernand Braudel lo marca con claridad: «Des-  7. Pero idealizar el alcohol y su embriaguez líquida como
                      empeñan, desde siempre, un papel de estimulantes, de  artífices centrales de actos creativos o de inspiración
                      instrumentos de evasión; a veces, como ocurre entre  literaria es inútil. No necesariamente el beber garantiza
                      ciertas tribus indias, la embriaguez llega incluso a ser  creación poética. Así como tampoco lo es la lectura de la
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                      un medio de comunicación con lo sobrenatural».  He  Biblia para ser mejor persona, mucho menos la ingesta
                      aquí una prueba más de que el alcohol es el medio para  de toneles de vino asegura plena invención artística o
                      llegar a una finalidad, la embriaguez, la cual, a su vez,  talento alguno. Aunque habrá los casos donde más de
                      es un constructor plenamente humano.          alguno sostenga que escribe mejor acompañado con una
                                                                    botella de ron al lado de su máquina de escribir. William
                      6. Ha habido escritores que han tenido tan fuerte  Faulkner habla de sí mismo en este punto específico y
                      relación con el alcohol: Poe, Rulfo, Lowry, Petronio,  dice: «Mi propia experiencia me ha enseñado que los
                      Kerouac, Ruvalcaba, todos los poetas goliardos, Faulkner,  instrumentos que necesito para mi oficio son papel,
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                      Hemingway, Scott Fitzgerald, Joyce, Carver…, que en  tabaco, comida y un poco de whisky».  ¿Quién sabe si
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                      chorreadas sobre las páginas. No es ningún secreto  del alcohol y otra, muy distinta, éste como vehículo
                      para nadie que alcohol y literatura tengan una relación  creador. Al respecto, Roberto Castillo Udiarte, primer
                      como la lluvia con la tierra, el agua con la sed o, en el  traductor de Charles Bukowski en México, cuando le

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