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utilizables, pues se piensan desde la individualidad y   y alabar toda esa magnificencia. Y le rogaron que engendrara a las Musas»
                      la separación, yo le ofrezco mis libaciones al dios, ese   (Walter F. Otto. Teofanía. El espíritu de la antigua religión griega, p. 41).
                      dios niño tan sonriente como terrible que me enseña   13  Cf., Walter F. Otto. Dionisio. Mito y culto,  p. 43-53.
                                                                    14  Es decir, locura sagrada.
                      que somos todojunto, y que de vez en vez me permite   15  Es decir, el exceso, la transgresión o la desmesura.
                      contemplar la más absurda miseria de la existencia,   16  «Una vieja leyenda cuenta que durante mucho tiempo el rey Midas había
                      al tiempo que me desparrama en placeres lúbricos y   intentado cazar en el bosque al sabio Sileno, acompañante de Dioniso,
                                                                      sin poder cogerlo. Cuando por fin cayó en sus manos, el rey pregunta
                      existenciales a veces insospechados.            qué es lo mejor y más preferible para el hombre. Rígido e inmóvil calla
                                                                      el demón; hasta que, forzado por el rey, acaba prorrumpiendo en estas
                                          V                           palabras, en medio de una risa estridente: “Estirpe miserable de un día,
                                                                      hijos del azar y la fatiga, ¿por qué me fuerzas a decirte lo que para ti
                                        (oración)                     sería muy ventajoso no oír? Lo mejor de todo es totalmente inalcanzable
                                                                      para ti: no haber nacido, no ser, ser nada. Y lo mejor en segundo lugar es pa-
                                                                      ra ti —morir pronto.”» (Friedrich Nietzsche. El nacimiento de la tragedia,
                                                                      p. 54; Cf., Apolodoro. Biblioteca mitológica, ii, 6, 3).
                      Señor dos veces nacido, risueño, furioso: que la vida   17  Para abundar en esta tesis, que implica la convivencia de Dioniso con
                      fluya, que no se detenga, que sea como deba ser, con   Apolo, véase Friedrich Nietzsche. El nacimiento de la tragedia.
                      orden y sin telos, y que, con mi ayuda, me arrastre    18  Friedrich Nietzsche. «§125», en La ciencia jovial «La gaya scienza». Nietzsche
                      con ella, embriagado. ¡Evohé! 25                se refiere, por supuesto, al dios judeocristiano y su papel de fundamento.
                                                                    19   Cf., Michel Foucault. Las palabras y las cosas, p. 373-375.
                                                                    20  «El hombre es una extraña criatura que no tiene bastante con nacer una
                                                                      sola vez: necesita ser reengendrado» (María Zambrano. La agonía de
                                                                      Europa, p. 45).
                                                                    21  Al decir mythos no digo mito. La primera es la palabra griega para decir
                      1  Friedrich Nietzsche. «La canción de la noche», en Así habló Zaratustra.  palabra, relato, narración, y en ella hay verdad, significado, vida, puebla
                      2  El pequeño es hijo de Zeus, inmortal, y Sémele, mortal; es decir, es hijo   la experiencia y dota de sentido la existencia; la segunda es la castellani-
                        ilegítimo. Por ello la esposa de Zeus, Hera, instiga a Sémele para que exija   zación de la palabra griega, a la cual le hemos dado el sentido de cuento,
                        a Zeus que se aparezca bajo su verdadera forma; cuando Zeus cumple   fábula, o mentira.
                        el deseo a Sémele, ella, embarazada, cae fulminada sin vida al no poder   22  Zoé: vida inmortal, inagotable; no la vida de cada individuo, ésta es bíos,
                        soportar la divina visión, pero su inmortal amante logra rescatar al pequeño   sino la vida que no se acaba, que perdura incluso más allá de la muerte
                        Dioniso y lo cose a su muslo para que termine su gestación.
                                                                      de los individuos.
                      3  Todos estos elementos son típicos en las representaciones del dios.  23  Cf., Karl Kerenyi. Dionisios. Raíz de la vida indestructible,  p. 50-73.
                      4  La physis era para los griegos antiguos, simultáneamente, origen, natu-  24  Marcel Detienne. Dioniso a cielo abierto. Los mitos del dios griego del
                        raleza, así como fuerza o disposición natural de las cosas.
                                                                      desenfreno, p. 127.
                      5  El nacimiento mismo del dios atenta contra ese orden que Hera resguar-  25  Los textos griegos que mayormente han influido la reconstrucción de lo
                        da, por ello trata de impedir su nacimiento y lo persigue insistente pero   dionisiaco en este texto, y a los cuales se puede recurrir en primera instancia
                        infructuosamente.
                      6  Las ménades son mujeres que personifican las fuerzas salvajes de la natu-  para ampliar lo aquí esbozado son: Homero, Himnos homéricos; Homero,
                                                                      Ilíada; Eurípides, Bacantes; Hesíodo, Teogonía; Pausanias, Descripción de
                        raleza, son orgiásticas y tienen un cierto poder sobre las fieras. Ataviadas   Grecia; Plutarco, Vidas paralelas.
                        con hiedra, danzan y beben en honor al dios.
                      7  Los sátiros son manifestaciones de un culto muy antiguo a la naturaleza,   Bibliografía
                        habitan los bosques y las montañas; son personificados siempre como   Apolodoro. Biblioteca mitológica. Madrid, Alianza, 1993.
                        mitad ser humano y mitad animal (generalmente cabras o caballos,   Detienne, Marcel. Dioniso a cielo abierto. Los mitos del dios griego del desenfreno.
                        pero que andan en dos patas, a diferencia de los centauros, que andan   Barcelona, Gedisa, 2003.
                        en cuatro). Participan en el cortejo dionisiaco, junto con las ménades,   Eurípides. «Bacantes», en Tragedias, vol. iii, Madrid, Gredos, 2000.
                        bailando, bebiendo y tocando la flauta.
                      8  Teseo, héroe ático por excelencia, viajó a Creta para asesinar al Minotauro   Foucault, Michel. Las palabras y las cosas. México, Siglo xxi, 2001.
                                                                    Hesíodo. Teogonía. Trabajos y días. Madrid, Gredos, 2000.
                        y liberar a Atenas de un sangriento tributo. Al acabar con el monstruo,   Homero. Himnos homéricos. Madrid, Gredos, 2009.
                        se casó con Ariadna, hermana del Minotauro, y en su regreso a Atenas   _________. Ilíada. Madrid, Gredos, 2000.
                        pararon en Naxos, en donde Ariadna fue raptada por Dioniso. (Cf., Plutarco.   Kerenyi, Karl. Dionisios. Raíz de la vida indestructible. Barcelona, Herder, 1994.
                        «Teseo, 20, 1-2» en Vidas paralelas, vol. i; y Pausanias. Descripción de Grecia,   Nietzsche, Friedrich. Así habló Zaratustra. Madrid, Alianza, 2000.
                        vol. i, libro i, 20, 3-4,)
                      9  Cf., María Zambrano. El hombre y lo divino,  p. 27-65.  _________.  La ciencia jovial «La gaya scienza». Caracas, Monte Ávila, 1999.
                                                                    Otto, Walter F. Dionisio. Mito y culto. Madrid, Siruela, 2006.
                      10  Cf., Id.                                  Pausanias. Descripción de Grecia. Madrid, Gredos, 2009.
                      11  La manía —palabra griega— se ha traducido a nuestra lengua como   Plutarco. Vidas paralelas. Madrid, Gredos, 2000.
                        locura, pero hay que aclarar que la manía, en la Grecia antigua, tenía   Zambrano, María. El hombre y lo divino. México, fce, 2005.
                        una connotación divina, de posesión de la divinidad; estar maniático o   _________. La agonía de Europa. Madrid, Mondadori, 1988.
                        enloquecido es estar poseído por algún dios.
                      12  Se cuenta que «Zeus, consumada la recreación del mundo, preguntó a los
                        dioses, sumidos en silenciosa admiración, si faltaba algo para que fuese   Bily, sátiro danzarín y malicioso, ofrece libaciones a Dioniso en búsqueda de nuevas expe-
                        perfecto. Y le respondieron que algo faltaba: una voz divina para pregonar
                                                                    riencias, más allá de la filosofía y la literatura, más allá de todo pensamiento.
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