Page 10 - P14
P. 10

El acoso                                      de autobuses, tomé el camión y me senté lejos de las
                      Noche:                                        ventanillas, estaba cansado y sudando, sentía estar en
                      …me dieron un papelito escrito, chiquito-chiquito…   un cuento de espías, como el de Emilio y sus detectives,
                      escóndelo, si te esculcan y te lo encuentran di que no   pero este cuento de hoy sí hacía que me dieran ganas
                      sabes… no vayas a leerlo, mejor sí, pero entonces me-  de vomitar, sudar y tener miedo; respirar agitadamente
                      morízalo y no se lo digas a nadie… llévaselo entonces   y tener dolor de cabeza no era por mera aventura; por
                      y ten cuidado…                                fin leí el papel, decía: «Esconde a Mario en otra parte,
                                                                    quema los libros rojos…» y lo memoricé todo tal que
                      La memoria                                    hasta la fecha recuerdo el papel de cuaderno donde
                      Las lecturas de la escuela eran unas divertidas y otras   estaba escrito…
                      aburridas, Los tres mosqueteros nos gustó a mis amigos
                      y a mí, lo chistoso es que éramos cuatro, y poniendo las   La memoria
                      manos juntas, siempre a la hora del recreo decíamos:   La revista ¿Por qué? nos empezó a gustar a los mos-
                      «Uno para todos y todos para uno»; nos la creíamos, así   queteros, aunque no entendíamos bien a bien de qué
                      que tortas, refrescos, enchiladas, donas y dulces que   hablaba, ciertamente. De ahí copiamos nuestro primer
                      comprábamos en la cooperativa lo dividíamos en cuatro,   modelo del Che Guevara y frases que poco a poco pa-
                      hasta las travesuras las compartíamos, «¿quién fue?»,   saron a ser de nuestro lenguaje común. Empezamos
                      preguntaban los maestros y respondíamos: «fuimos   a oír nombres prohibidos de aquel entonces y con el
                      todos», a pesar de que la maestra Guillermina, la más   tiempo se hicieron de todos los días, cosas que ocurrían
                      viejita, y el maestro J. Concepción, el más cruel, nos   y eran muy usadas pero prohibidas: Revolución, Fidel
                      golpeaban con el borrador en la palma de la mano o   Castro, los Tupamaros, Carmelo (que ya era parte de
                      el metro en medio de las nalgas, o bien nos daban el   mi familia) y uno que hasta ese entonces lo conocíamos
                      jalón quita pelos de la sienes.               en casa solo como «El maestro», así se dirigían hacia él
                          Uno de los otros mosqueteros trajo un día a la   con mucho respeto, era uno de los del grupo de Toñito;
                      escuela una revista llamada ¿Por qué?, preguntaron   aunque seguía ocultándoles a los mosqueteros que
                      algunos sin decir agua va: «¿Es cabrón el de la foto,   varios de ellos estuvieron o estaban en mi casa, para
                      verdad?», yo dije que no, que eran pendejadas, no me   mí estas lecturas no eran como aventuras, para mí era
                      creyeron pero se hicieron más pendejos que el tío Lolo.   más que eso, significaban miedo e inseguridad que
                      La revista nos la quitaron los maestros, después fuimos   duraron mucho tiempo.
                      al salón, pero notaron que guardaba preocupación;   Se fueron después todos los amigos, nunca más
                      «¿qué te pasa?», preguntaron, «nada»… no podía decirles   los vimos, sólo nos acordábamos y platicábamos de vez
                      que ese preso en la foto de la revista, el que se había   en cuando mis hermanos y yo. El gallinero no era más
                      escapado y buscaban por todo el país, según decía el   un cuarto para dormir de los amigos o bodega llenas
                      reportaje, era uno de los «amigos» que estaba en mi   de cajas que traían llenas de cosas pesadas, después de
                      casa y se llamaba Carmelo o Cuauhtémoc.       eso, en la calle empezaron a ser frecuentes los trajea-
                                                                    dos de negro, los coches con antenitas, los chismes de
                      El acoso                                      los vecinos y los nervios en la casa de los maestros.
                      Día:
                      …no quería pensar, temblaba y estaba más pálido que   El acoso
                      un palo de ocote, no quería ni salir a la calle, todos   Tarde:
                      hacían como que nada pasaba. Mi hermano menor se   …«no te preocupes, hijo», fue todo lo que me dijo con
                      dio cuenta y me preguntaba impertinentemente: «¿qué   mucha tranquilidad, cuando yo tenía ganas de hacer
                      te pasa?», «de sexto y chillando como niña», dijo con   chis todo el tiempo… la mujer del tío me dijo que co-
                      coraje por no enterarse de algo que él sospechaba…   miera con ellos y después me regresara con cuidado…
                      ni a mi hermano menor podía decirle que no iría a la   me pidieron no viajar noche, era peligroso, «come y te
                      escuela hoy y menos por qué, no estaba en mi cabeza,   regresas en el camión de las dos», fueron sus palabras…
                      tenía que llevar un recado que había metido entre mis
                      calcetines; el hermano de mamá que lo recibiría ni en-  La memoria
                      terado estaba de jota… por fin al diez para las ocho salí   Empecé a escribir frase aisladas, a veces inconexas en
                      corriendo, sin mochila, sólo un libro y un cuaderno en   mi cuaderno de la primaria, un cuaderno «Nevado»
                      la mano, llegué antes de que cerraran la escuela, pero no   como los que se usaban en aquel entonces; escribir era
                      entré… fui muy rápido a tomar el camión a la estación   para mí la forma de «hacerme pendejo», «de tratar de

       8                                                                                      PALABRIJES 14 • JULIO-DICIEMBRE 2015
   5   6   7   8   9   10   11   12   13   14   15