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«qué» y «cómo pasó», pero también «por qué» y «cuál
fue la consecuencia de lo ocurrido». Tal vez en ello se 1 La cita completa es: «Si Alfonso Reyes juzgó que el ensayo era el centauro
encuentra su valor representativo y reflexivo sobre la de los géneros, la crónica reclama un símbolo más complejo: el ornito-
rrinco de la prosa. De la novela extrae la condición subjetiva, la capacidad
realidad. Quizá esta forma de escritura sea, desde un de narrar desde el mundo de los personajes y crear una ilusión de vida
punto de vista genérico, conflictiva, pero no así desde para situar al lector en el centro de los hechos; del reportaje, los datos
la coherencia de sus contenidos porque marcar postura, inmodificables; del cuento, el sentido dramático en espacio corto y la
fija visión de mundo. En fin, la crónica significa porque sugerencia de que la realidad ocurre para contar un relato deliberado,
con un final que lo justifica; de la entrevista, los diálogos; y del teatro
no sólo expone datos, también los contextualiza, los moderno, la forma de montarlos; del teatro grecolatino, la polifonía de
interpreta. Hayden White, al hablar sobre narrativa, testigos, los parlamentos entendidos como debate: la “voz de prosce-
menciona algo que es central en la crónica: la signifi- nio”, como la llama Wolfe, versión narrativa de la opinión pública cuyo
antecedente fue el coro griego; del ensayo, la posibilidad de argumentar
cación de la experiencia humana por medio del relato: y conectar saberes dispersos; de la autobiografía, el tono memorioso y
la reelaboración en primera persona. El catálogo de influencias puede
extenderse y precisarse hasta competir con el infinito. Usado en exceso,
Lejos de ser un problema [la narrativa], podría muy
cualquiera de esos recursos resulta letal. La crónica es un animal cuyo
bien considerarse la solución a un problema de inte- equilibrio biológico depende de no ser como los siete animales distintos
rés general para la humanidad, el problema de cómo que podría ser», en Juan Villoro, Safari accidental, p. 14.
traducir el conocimiento en relato, el problema de 2 Leonardo Tarifeño, Extranjero siempre, p. 12.
3 j. m. Servín, d.f. Confidencial. Crónicas de delincuentes, vagos y demás gente
configurar la experiencia humana en una forma asi- sin futuro, p. 14.
milable a estructuras de significación humanas en 4 Eugenio Partida, Viaje. Crónicas, p. 11.
general en vez de específicamente culturales. Podemos 5 Carlos Monsiváis (compilador y prologuista), A ustedes les consta, p. 13.
6 Héctor de Mauleón, El derrumbe de los ídolos, p. 13.
no ser capaces de comprender plenamente las pautas 7 Alberto J. L. Carrillo Canán, “¿Hay un límite para el criterio narratológico
de pensamiento específicas de otra cultura, pero tene- de la diferencia entre el tiempo de la historia y el tiempo del discurso”, en
mos relativamente menos dificultad para comprender Tangelia Tornero y Ángel Miquel (coordinadores), Cine, literatura, teoría:
aproximaciones transdisciplinarias, p. 120.
un relato procedente de otra cultura, por exótica que
8 Linda Egan, Carlos Monsiváis. Cultura y crónica en el México contemporáneo,
pueda parecernos. Como dice Barthes, la narrativa es p. 175.
«traducible sin menoscabo esencial», en un sentido en 9 Salvador Frausto, Cómo se edita una historia, en: http://goo.gl/pGJDhN
que no lo es un poema lírico o un discurso filosófico. 10 10 Hayden White, El contenido de la forma. Narrativa, discurso y representación
histórica, Barcelona, Paidós, 1987, p. 17.
11 Adriana Cortés, Reflexiones sobre la crónica y la Ciudad de México. Entrevista
La narrativa de la crónica se vierte en conoci- con Héctor Mauleón, en: http://goo.gl/clr1Nh
miento del mundo. Por ello la tarea de la crónica es
la de acceder al mundo no exclusivamente desde la Bibliografía
percepción sino desde la significación. Narrar el mundo Egan, Linda. Carlos Monsiváis. Cultura y crónica en el México contemporáneo.
México, fce, 2004.
vía la crónica es comprenderlo y construirlo al mismo Mauleón, Héctor. El derrumbe de los ídolos: crónicas de la ciudad. México, Cal
tiempo. Es una actividad exclusiva de los hombres y las y Arena, 2010.
mujeres de todos los tiempos que ha permitido entender Monsiváis, Carlos (compilador y prologuista). A ustedes les consta. México,
era, 1980.
mejor la naturaleza humana. En ello, la crónica ha sido Partida, Eugenio. Viaje. Crónicas (prólogo de Rogelio Villarreal). México,
un instrumento de significación que nos ha ayudado a Producciones El Salario del Miedo–uanl–Almadía, 2014.
humanizarnos porque apunta a la adquisición de una Servín, jm. d. f. Confidencial. Crónicas de delincuentes, vagos y demás gente sin
futuro. México, Almadía, 2010.
memoria histórica, social, cultural. Quizá ése sea el Tarifeño, Leonardo. Extranjero siempre (prólogo de Rafael Pérez Gay). México,
propósito de la crónica y no sólo la comprensión o la Producciones El Salario del Miedo–Editorial Almadía, 2013.
imaginación de algún acontecimiento sino la obtención Tornero, Tangelia y Miquel, Ángel (coordinadores). Cine, literatura, teoría:
aproximaciones transdisciplinarias. México, Editorial Itaca-uaem, 2013.
de un lugar en la memoria colectiva e individual de los Villoro, Juan. Safari accidental. México, Joaquín Mortíz, 2005.
lectores. Héctor de Mauleón lo menciona con claridad: White, Hayden. El contenido de la forma. Narrativa, discurso y representación
histórica. Barcelona, Paidós, 1987.
La crónica es la memoria. Vivimos en un mundo donde
la memoria ha sido abolida, donde no te hace falta
porque está en el disco duro de una computadora y
esto entraña también la abolición de una parte de lo
que somos, para eso sirve la cuestión de la crónica: es
una argucia de la memoria. 11
Alejandro piensa que las calles son las líneas de las manos de la ciudad y, por eso, hay
que recorrerlas para compartir su destino.
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PALABRIJES 14 • JULIO-DICIEMBRE 2015

