Page 21 - P14
P. 21

Escribir   L teriales, de objetos, que un horizonte, una meta.   excepcionales. Lo que suele ser el caso, en cambio, es



                a escritura, nos dice Roland Barthes, es menos
                una provisión, colocación o disposición de ma-
                                                        que los discursos que se enuncian no muestren nuevas
                                                        propiedades significativas, sino, precisamente, las ya
                                                        conocidas por todos los integrantes de la comunidad.
          De acuerdo con el investigador francés la escritura es
 hasta el  a la vez un límite que establece un punto de llegada,   Aun cuando ello suele ser la máxima pretensión, un
          cuanto una estación a la cual llegar.  Con ello estamos
                                                        pintor o arquitecto cualquiera, de igual manera, por una
                                       1
                                                        obra personal no llegará a transformar el universo de lo
          frente a dos dimensiones de la escritura. Por un lado, en
          tanto que lugar de llegada, se trata de un lugar previsto,
                                                        pictórico o el de la arquitectura; así, paralelamente, aun
          o incluso uno que se aspira a alcanzar; en la segunda
          opción, cuando se le entiende como límite, se trata de   siendo una pretensión límite dentro de un horizonte de
                                                        lo posible, tampoco un creador de textos o de discursos
          una suerte de determinación, en el sentido que cons-  logrará que por su obra se transformen las realidades
          tituye en sí mismo el marco prefijado de posibilidades   discursivas, en términos de hechos discursivos con
          con el que la persona que escribe debe trabajar y que   nueva significación.
          de muchas maneras se considera precisamente como   Así pues, podemos preguntarnos, ¿en qué con-
          un estado después del cual no hay posibilidad de seguir.  siste la creación textual? ¿Qué es aquello en lo que se
               Semejante aspiración, la de la escritura, supone    interviene o con lo que se trabaja cuando se le realiza?
          el universo de las relaciones sociales, y es en sí misma,   La respuesta que se pueda dar a esa pregunta es tan
          del todo, un modo de relación social. Cualquier manifes-  difícil de responder como lo sería responder a aque-
          tación escritural se inscribe en un tipo de relación social   llas que corresponderían a saber qué se crea cuando
          y humana, pues la escritura no puede disociarse de la   se elabora una obra pictórica, o de arquitectura, o de
          relación humana que ella misma contribuye a constituir.   danza, o cualquier hacer de arte, o acto creativo. Pero
          Estos modos posibles de enunciación corresponden a   si ceñimos la pregunta al hacer textual tenemos un
          arreglos, a disposiciones, a tipos dados o factores es-  marco de consideración sobre el que la investigación
          tablecidos de relación social que se realiza por medios   académica avocada a la investigación de lo textual o de
          comunicacionales, y que en última instancia constituyen   lo discursivo nos permite presentar algunas propuestas,
          extensiones o representaciones de los tipos posibles de   que si bien no dejarán de ser discutibles, cuentan, sin
          relación humana dentro de una comunidad histórica   embargo, con el respaldo de sus argumentos, y el de
          dada. Al escribir, se establece ya una propuesta, ya un   los eventos que se entienden como sustentos de dichas
          deseo, una orden, o una argumentación, y cada uno de   argumentaciones.
          esos tipos de enunciación constituye en sí mismo un   Al escribir, como al hablar, hay un acto en el
          tipo de vínculo humano, en los términos de un tipo de   que se pone de manifiesto un saber, más allá del sa-
          relación comunicativa.                        ber que se asume propiamente en el mensaje de la
               Como es evidente, las relaciones sociales que   comunicación. Esto se entiende por cuanto se llega a
          dependen de los hechos de comunicación verbal son   saber más allá del objeto propio de la comunicación,
          correlativas a reglas de construcción de lo significati-  el contenido; también es un saber el propio hecho que
          vo discursivo, que determinan los modos en que sea   permite la comunicación, lo que referimos como «el
          posible articular los elementos significativos en una   suceso discursivo o textual». En sentido estricto no
          lengua dada. Estas reglas en general establecen lo   creamos ni el habla, ni la escritura, por supuesto, ni
          aceptable, lo significativo, siempre dentro del ámbito   los elementos o las reglas que los hacen posibles, sino
          de lo discursivo, para los miembros de la comunidad   que de una u otra forma conocemos estos elementos
          que comparten la lengua de enunciación. Ese marco   y estas reglas con anterioridad a las comunicaciones
          discursivo es en tal sentido un límite de lo que es posible   concretas realizadas. Escribir es en este sentido con-
          enunciar. Dichas posibilidades no son transformables   vertir un habla posible en un objeto para los ojos, que
          más que dadas condiciones excepcionales. El discurso   permite reconocer el habla que lo originó. La escritura,
          solamente se nos hace significativo en los términos de   como el habla, es el producto del modelado realizado
          una materia modelada dentro de parámetros generales.   con aquel referido material que ya conocemos, hecho
          Es necesario considerar que el modelado en sí mismo no   de letras, de palabras, de articulaciones de palabras que
          transforma la materia del modelado, salvo cuando en   nos dan conocimiento no solamente de sí mismas, sino
          situaciones límite ciertamente se somete estos mate-  de pensamientos, de objetos, de emociones, de esperan-
          riales a procesos reveladores de propiedades antes des-  zas, de deseos, de aconteceres; y se da a través de una
          conocidas, y ello lo logran en momentos excepcionales   experiencia, precisamente a partir de ese momento, de
          agentes enunciadores, que reconocemos por ello como   carácter escritural o discursivo que, en cuanto tipo

                                                                                                                19
          PALABRIJES 14 • JULIO-DICIEMBRE 2015
   16   17   18   19   20   21   22   23   24   25   26