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Escribir L teriales, de objetos, que un horizonte, una meta. excepcionales. Lo que suele ser el caso, en cambio, es
a escritura, nos dice Roland Barthes, es menos
una provisión, colocación o disposición de ma-
que los discursos que se enuncian no muestren nuevas
propiedades significativas, sino, precisamente, las ya
conocidas por todos los integrantes de la comunidad.
De acuerdo con el investigador francés la escritura es
hasta el a la vez un límite que establece un punto de llegada, Aun cuando ello suele ser la máxima pretensión, un
cuanto una estación a la cual llegar. Con ello estamos
pintor o arquitecto cualquiera, de igual manera, por una
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obra personal no llegará a transformar el universo de lo
frente a dos dimensiones de la escritura. Por un lado, en
tanto que lugar de llegada, se trata de un lugar previsto,
pictórico o el de la arquitectura; así, paralelamente, aun
o incluso uno que se aspira a alcanzar; en la segunda
opción, cuando se le entiende como límite, se trata de siendo una pretensión límite dentro de un horizonte de
lo posible, tampoco un creador de textos o de discursos
una suerte de determinación, en el sentido que cons- logrará que por su obra se transformen las realidades
tituye en sí mismo el marco prefijado de posibilidades discursivas, en términos de hechos discursivos con
con el que la persona que escribe debe trabajar y que nueva significación.
de muchas maneras se considera precisamente como Así pues, podemos preguntarnos, ¿en qué con-
un estado después del cual no hay posibilidad de seguir. siste la creación textual? ¿Qué es aquello en lo que se
Semejante aspiración, la de la escritura, supone interviene o con lo que se trabaja cuando se le realiza?
el universo de las relaciones sociales, y es en sí misma, La respuesta que se pueda dar a esa pregunta es tan
del todo, un modo de relación social. Cualquier manifes- difícil de responder como lo sería responder a aque-
tación escritural se inscribe en un tipo de relación social llas que corresponderían a saber qué se crea cuando
y humana, pues la escritura no puede disociarse de la se elabora una obra pictórica, o de arquitectura, o de
relación humana que ella misma contribuye a constituir. danza, o cualquier hacer de arte, o acto creativo. Pero
Estos modos posibles de enunciación corresponden a si ceñimos la pregunta al hacer textual tenemos un
arreglos, a disposiciones, a tipos dados o factores es- marco de consideración sobre el que la investigación
tablecidos de relación social que se realiza por medios académica avocada a la investigación de lo textual o de
comunicacionales, y que en última instancia constituyen lo discursivo nos permite presentar algunas propuestas,
extensiones o representaciones de los tipos posibles de que si bien no dejarán de ser discutibles, cuentan, sin
relación humana dentro de una comunidad histórica embargo, con el respaldo de sus argumentos, y el de
dada. Al escribir, se establece ya una propuesta, ya un los eventos que se entienden como sustentos de dichas
deseo, una orden, o una argumentación, y cada uno de argumentaciones.
esos tipos de enunciación constituye en sí mismo un Al escribir, como al hablar, hay un acto en el
tipo de vínculo humano, en los términos de un tipo de que se pone de manifiesto un saber, más allá del sa-
relación comunicativa. ber que se asume propiamente en el mensaje de la
Como es evidente, las relaciones sociales que comunicación. Esto se entiende por cuanto se llega a
dependen de los hechos de comunicación verbal son saber más allá del objeto propio de la comunicación,
correlativas a reglas de construcción de lo significati- el contenido; también es un saber el propio hecho que
vo discursivo, que determinan los modos en que sea permite la comunicación, lo que referimos como «el
posible articular los elementos significativos en una suceso discursivo o textual». En sentido estricto no
lengua dada. Estas reglas en general establecen lo creamos ni el habla, ni la escritura, por supuesto, ni
aceptable, lo significativo, siempre dentro del ámbito los elementos o las reglas que los hacen posibles, sino
de lo discursivo, para los miembros de la comunidad que de una u otra forma conocemos estos elementos
que comparten la lengua de enunciación. Ese marco y estas reglas con anterioridad a las comunicaciones
discursivo es en tal sentido un límite de lo que es posible concretas realizadas. Escribir es en este sentido con-
enunciar. Dichas posibilidades no son transformables vertir un habla posible en un objeto para los ojos, que
más que dadas condiciones excepcionales. El discurso permite reconocer el habla que lo originó. La escritura,
solamente se nos hace significativo en los términos de como el habla, es el producto del modelado realizado
una materia modelada dentro de parámetros generales. con aquel referido material que ya conocemos, hecho
Es necesario considerar que el modelado en sí mismo no de letras, de palabras, de articulaciones de palabras que
transforma la materia del modelado, salvo cuando en nos dan conocimiento no solamente de sí mismas, sino
situaciones límite ciertamente se somete estos mate- de pensamientos, de objetos, de emociones, de esperan-
riales a procesos reveladores de propiedades antes des- zas, de deseos, de aconteceres; y se da a través de una
conocidas, y ello lo logran en momentos excepcionales experiencia, precisamente a partir de ese momento, de
agentes enunciadores, que reconocemos por ello como carácter escritural o discursivo que, en cuanto tipo
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PALABRIJES 14 • JULIO-DICIEMBRE 2015

